Dentro de dos o tres semanas tengo que ir a un sitio. Y sólo
con pensarlo siento un nudo en el estómago. Un nudo nervioso. Porque en el
sitio donde tengo que ir podría encontrarme con una persona que consigue no
sólo que me ponga nerviosa sino que además me ruborice. Mi duda es si debo
decirle cuándo voy y si va a estar o no decirle nada. Supongo que se lo
terminaré diciendo, porque me niego a ir si no está él.
Además me he dado cuenta de que si me encuentro con él me
entra cierta vena inspiradora y tengo mucho que decir después.
Dos o tres semanas. Espero una comunicación para poder ir a
ese lugar. Si no tuviera que esperar a esa carta, mañana mismo iba. Pero tengo
que esperar, y prefiero no pensarlo, porque entonces me da la sensación de que
el tiempo va muy lento.
Es que me voy a encontrar con sus ojos y me voy a ruborizar.
Y no va a ser cuestión de segundos, no. Va a ser bastante más tiempo.
Por el momento, voy a seguir viviendo ahora y disfrutando
del mes de septiembre, que siempre me parece que es un mes demasiado breve.
2 comentarios:
Deja que el azar siga su curso.
Soy un poquito impaciente :P
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