Ezcaray ha vuelto a la rutina. Tras el verano, vuelvo a ver a la gente de siempre, con sus pequeños negocios locales, escucho las mismas conversaciones de siempre. A veces, algún visitante foráneo que desentona en la rutina del pueblo.
Ni siquiera están los de la serie de "Olmos y Robles". Se respira tranquilidad. Se contagia la rutina.
Al menos, se agradece que haya una temperatura tan agradable.
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