El último fin de semana que pasé en Logroño fue durante el mes de julio y recuerdo que hacía tanto calor que no podía dormir.
Dos meses después, no recuerdo qué ropa tengo en Logroño, así que llevo de todo un poco, por si acabo. Y los libros que ahora quiere leerse mi madre.
Si me falta algo, tengo un centro comercial cerca. Echo de menos pasear por La Cava.
El portátil no puede faltar. Llevar el iPad es más cómodo, porque apenas ocupa, pero yo prefiero el ordenador.

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