
Hay noches en las que sólo me apetece taparme con el edredón hasta la nariz y dormir olvidándome de todo. Hoy es una de esas noches. Seguramente estaré dormida a medianoche, o quizás no. Lo cierto es que me encuentro cansada y no es precisamente por el hecho de haber dormido una hora de menos -que siempre noto- sino porque a veces la cabeza me juega malas pasadas.
Y sólo con escuchar el viento que hace fuera siento que cuanto antes me vaya a dormir, mejor. Al fin y al cabo, mañana será otro día.
Quizás mañana vea las cosas desde otro prisma diferente.
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