Si suena el timbre de la puerta en domingo y no es nadie que espere o cercano, sólo pueden ser testigos de Jehová. Hoy ha llamado un señor y no le entendía nada, he deducido que era testigo de Jehová, ha dicho que iba a dejar información sobre un evento. Yo no sé por qué siempre me toca a mí. Nunca abro, pero seguro que algún vecino le ha abierto. Sólo le he dicho que me parecía bien lo que estaba contando pero que no le abría la puerta. Todo ello dicho con una vocecita de chica dulce.
Supongo que cuando no estoy en casa seguirán llamando comerciales de Iberdrola, de Unión Fenosa y otros comerciales a fin de vender contratos. Pero a mí parece ser que siempre me tocan los testigos de Jehová, porque casi siempre vienen en domingo. Que no tengo nada en contra de ellos, pero tampoco tengo necesidad de que me tengan media hora en la puerta contándome una historia que no me apetece escuchar.
En fin. Es casi la hora de marchar a comer a otro lado.

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