
A estas alturas de la semana no sé muy bien ni en qué día me vivo. Esta mañana ha venido mi padre, por lo que ya no tengo ninguna papeleta del amigo invisible, pero sé quién ha tocado a quién. Tendré que mantener el secreto, aunque si se lo digo a mi sobrina Paula seguramente se lo dirá a todo el mundo.
Lo único que me preocupa en estos momentos es no olvidar que el domingo es domingo. Aún tengo cosas pendientes para el domingo, pero lo último que me apetece es regresar a la oficina ahora. En realidad, me he quedado leyendo y es posible que vaya luego a terminar. Estoy segura de que mañana me dará más pereza. Según el eBook me quedan 5 horas para terminar Los hermanos Karamazov. Lo cierto es que estoy enganchada desde hace días, y es muy probable que lo termine esta noche.
Si me echara la siesta seguro que el móvil empezaría a sonar, como pasó hace unos días. Así que prefiero seguir leyendo a Dostoiévski.
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