La capital de Estados Unidos es
una ciudad peligrosa. Teniendo en cuenta sus amplias avenidas, la grandeza de
sus parques y que todos los edificios del centro de la ciudad están cerrados al
público, la peligrosidad aumenta en estas zonas. No obstante, me apunté a la
excursión nocturna de la ciudad porque si el contraste entre los edificios
blancos y el verde de sus parques me había encandilado durante el día, por la
noche sabía que iluminada la ciudad no me iba a defraudar. No se me hubiera
ocurrido caminar por allí sola de noche, pero sí arropada por un autobús lleno
de gente. Además, la guía que nos explicaba lo había de una forma exquisita, y
el joven conductor dominicano del autobús estaba pendiente de que no me
perdiera por las calles de la ciudad.
Ante la pregunta de si Washington
D.C. me gustó más de día que de noche, no sabría responder. Durante la noche
visitamos algunos lugares que ya habíamos visto por la mañana, pero también
otros monumentos que habíamos visto de pasada o que nos habíamos saltado unas
horas antes. Washington de día y de noche es una ciudad que cambia
radicalmente. La muchedumbre que se ve en el Mall, frente al Capitolio, durante
las horas de luz ha desaparecido durante la noche, que se ve como un lugar
solitario y siniestro, al carecer de esa vida social que mantiene durante el
día. Quizás, siendo consciente de ese aura de peligrosidad que rodea el centro
de la ciudad, me atraigan más esas postales nocturnas, porque sé que no
visitaría esa parte de la ciudad en otra situación.
Cuando visité Washington D.C. fue
en sábado y domingo, por lo que la ciudad, habitualmente llena de trabajadores
para el gobierno o empleados en los edificios oficinales, estaba más vacía al
ser fin de semana. Washington D.C. es la sede del Gobierno Federal. Se trabaja
de lunes a viernes hasta las 17.30h y el fin de semana se convierte en una
ciudad tranquila.
Washington D.C. está atravesado
por un enorme parque de 700 hectáreas, Rockley Park, que es el pulmón de la
ciudad. Allí se encuentran el zoo de la ciudad, y también el hotel Marriott en
el que nos alojábamos. Concretamente el hotel se encontraba en el barrio de
Kalorama, en el cuadrante norte de Washington D.C. Se trata de un barrio
residencial, lleno de apartamentos, condominios, etc. Condominios se les llama
a los dueños de las viviendas (entiendo que su funcionamiento es similar, si no
igual, a las Comunidades de Propietarios).
En Washington D.C. hay 370
cancillerías, embajadas, agregadas militares, etc. y la mayor parte de ellas se
concentran en la Avenida de Masachussets. Para llegar a esta avenida, habíamos
de pasar por el barrio Dupont, zona de bares, donde una vez al año,
concretamente en junio, hay una manifestación multitudinaria de gays y
lesbianas. Y allí delante estaban, retrasándonos el trayecto.
En 1840, los empresarios
empezaron a concentrarse e invertir en la Avda. de Masachussets, pero con la
Gran Depresión de 1929 se arruinaron. De ahí que haya enormes mansiones que en
la actualidad están ocupadas por las embajadas. Una de las embajadas que se
encuentra emplazada en otro sitio de la ciudad, concretamente a dos manzanas de
la Casa Blanca, es la Embajada de España. La Embajada de Gran Bretaña tiene una
estatua de Winston Churchill que tiene un pie en USA y otro en Gran Bretaña, ya
que el político tenía la doble nacionalidad. También el vicepresidente del país
tiene su casa aquí.
La Catedral Nacional, dedicada a
San Pablo y San Pedro, tardó en construirse 850 años. Se fue construyendo
lentamente porque dependía íntegramente de los donativos. Philip Forman fue uno
de los arquitectos que más años estuvo dedicado a su construcción (40 años),
aunque hubo otros muchos arquitectos. Se inauguró en 1990. Está prohibido que
los vehículos aparquen al lado de la Catedral y tampoco se puede visitar. En
este templo está enterrado el presidente Woodrow Wilson.
Es la sexta catedral más grande
del mundo: mide 158 metros metros de largo y 95 metros desde el suelo hasta lo
alto de la torre central. Luce elementos constructivos de la arquitectura
gótica, como arcos apuntados, bóvedas con nervios, vidrieras y arbotantes
exteriores. En el interior, las esculturas, los bordados, los trabajos en
hierro forjado y las tallas de madera ilustran la historia del país y escenas
bíblicas.
Sobre la puerta occidental se
encuentra el espléndido relieve La
Creación, de Frederick Hart, que ilustra la creación de la Humanidad a
partir del caos. Los pináculos de las torres están decorados con detalles en
forma de hoja. Sobre la puerta meridional se halla un exquisito rosetón, y en
la nave otra vidriera recuerda el vuelo espacial del Apolo XI, que incluye un trocito de roca lunar. En el altar mayor
la imagen central de Cristo aparece rodeada de 110 figuras talladas. Frente al
altar, el suelo está cubierto con piedra del Monte Sinaí. En la Capilla de los
Niños, construida a escala de un niño de seis años, hay una estatua del Niño
Jesús.
Muy cerca están los selectos
colegios de varones y mujeres, que dependen directamente de la Universidad de
Georgetown. En el Colegio de Varones estudió Al Gore.
El Barrio de Georgetown es el más
antiguo de Washington D.C. Los nativos habían establecido aquí un asentamiento
y a mediados del siglo XVIII contaba con una considerable población de
inmigrantes escoceses. Georgetown era una población de Maryland y, cuando se
trasladó la capital del país aquí, se convirtió en un barrio de la misma. Con
la construcción del puerto de Washington D.C. y el canal de Chesapeake y Ohio
en 1828 no tardó en convertirse en un rico enclave. Es Patrimonio Cultural y no
se puede modificar el estado exterior de ninguna casa. Las calles de
Georgetown, actualmente uno de los barrios más atractivos de Washington D.C.,
están bordeadas de elegantes casas, muchas de las cuales están ocupadas por
bares, restaurantes y boutiques. Es
un barrio selecto. Una casa puede costar alrededor de 1.500.000 $. Las calles
comerciales más importantes son Wisconsin Avenue y M Street. En ésta se
encuentra la histórica Old Stone House, construida en 1765, el único edificio
de Washington D.C. anterior a la Guerra de Independencia. N Street está
flanqueada de edificios históricos, entre ellos una serie de mansiones de
estilo federal del siglo XVIII y varias casas victorianas. Tras la muerte de
Kennedy, Jackie Kennedy residió durante un año en la Thomas Beall House,
erigida en 1794.
Hermosas casas de estilo federal
se alinean a orillas del Chesapeake and Ohio Canal, que se construyó en 1828 y
recorre 296 kilómetros desde Georgetown hasta Cumberland, Maryland. Este canal
de transporte cuenta con un ingenioso sistema de esclusas, acueductos y
túneles, pero cayó en desuso con la llegada del ferrocarril en el siglo XIX. En
la actualidad es un parque nacional y cuenta con numerosas instalaciones de
ocio. Los guardabosques, vestidos con trajes de época, ofrecen visitas guiadas
en clíperes tirados por mulas. Son muy populares los paseos en canoa,
especialmente entre Georgetown y Violette’s Lock, los primeros 35 kilómetros.
El camino que rodea al canal es perfecto para pasear y montar en bicicleta.
Llegamos a la Universidad de
Georgetown, un edificio antiguo cuyo célebre campanario aparece en la película
de El Exorcista. Debido a la
película, los estudiantes quitan las agujas del reloj del campanario. La
Universidad de Georgetown es famosa por sus facultades de Derecho, Medicina y
Relaciones Internacionales. Es una universidad privada creada en 1789, que
depende de los jesuitas, y muy cara. Cada profesor tiene a su cargo diez
estudiantes. En total, en esta Universidad hay unos 15.000. Es muy difícil
acceder a esta Universidad. La juventud dio vida al barrio de Georgetown.
Entre los edificios históricos
del campus destaca el Healy Building, de inspiración gótica, rematado por un
original chapitel.
La histórica finca de Dumbarton
Oaks ocupa nueve hectáreas de Georgetown. Sus fantásticos jardines rodean una
elegante mansión de ladrillo de estilo federal que guarda la inestimable
colección de arte reunida por los herederos farmacéuticos Robert y Mildred
Bliss. En su sala de música se celebró en 1944 la histórica Conferencia de
Dumbarton Oaks, que sentó las bases para la creación de las Naciones Unidas. A
ella asintieron el presidente Franklin Roosevelt y el primer ministro británico
Winston Churchill. Los Bliss donaron la casa a la Universidad de Harvard y
alberga una biblioteca, un centro de investigación y un museo, con una
colección de arte bizantino. En la nueva ala, de Philio Johnson, se exponen
máscaras precolombinas, joyas de oro de América Central, frescos y tallas
aztecas.
El río Potomac divide al Estado
de Washington D.C. con el de Virginia. Theodore Roosevelt fue el promotor de
varios parques nacionales, uno de ellos fue el parque que rodea el río Potomac.
La palabra “Potomac” en su lengua indígena original significa “lugar de
trueque”.
La ciudad de Rosslyn ya tiene más
altura que Washington D.C., está junto al río Potomac, pero ya pertenece al
Estado de Virginia. Tiene tres aeropuertos: Ronald Reagan y Durex en Rosslyn,
que son nacionales, y el de Baltimore en Virginia, que es internacional.
El Monumento a Iwojima es el
monumento dedicado al cuerpo de Marines. Se basa en una batalla del Pacífico,
que tuvo lugar en la isla de Iwojima. En febrero de 1945, Estados Unidos había
capturado todos los territorios en poder de los japoneses, pero aún quedaba
esta isla, Iwojima, que ocupaba una posición estratégica.
Se basaron en la fotografía de Joe Rosenthal, imagen que ganó un premio Pulitzer. Tres de los soldados sobrevivieron, y ya con una edad avanzada posaron para la imagen. Trajeron las estatuas por separado.
Fotografía premio Pulitzer de Joe Rosenthal
Se basaron en la fotografía de Joe Rosenthal, imagen que ganó un premio Pulitzer. Tres de los soldados sobrevivieron, y ya con una edad avanzada posaron para la imagen. Trajeron las estatuas por separado.
Todo este parque que está en la
zona de los monumentos y junto al río Potomac es donde vienen los americanos a
celebrar el día 4 de Julio, aquí comen, disfrutan del día y ven los fuegos
artificiales por la noche.
También visitamos el Kennedy
Center para las Artes. En 1958, el presidente Einsenhower decretó una ley
destinada a recaudar fondos para la construcción de un centro de cultura
nacional en el que actuaran las mejores compañías de ópera, música y danza. Su
sucesor, John F. Kennedy, aprobó con fervor este proyecto y promovió las artes
llevándolo al Congreso. En 1963 fue asesinado, por lo que no pudo ver su obra
finalizada.
En el año 1966 decidieron ponerle
su nombre y el Kennedy Center fue inaugurado en 1972. Numerosos países fueron
enviando obras. Está cubierto de mármol de Carrara, que fue un regalo de
Italia. España regaló una magnífica estatua del Quijote que se ubica en uno de
los jardines.
Fue diseñado por Edward Durrell
Stone. El vestíbulo principal, decorado con un sorprendente busto en bronce de
Kennedy, realizado por Robert Berks, mide 192 metros de longitud y proporciona
un impresionante acceso a los tres teatros principales de este vasto complejo
artístico. Frente al vestíbulo se encuentra la terraza JFK, que abarca toda la
fachada del edificio y brinda unas magníficas vistas del río Potomac.
El Einsenhower Theater, uno de
los tres inmensos teatros, luce un busto en bronce de Einsenhower y ocupa un
extremo del vestíbulo. En el otro extremo está el Concert Hall, con capacidad
para 2.400 personas y sede de la National Symphony Orchestra. En la suntuosa
Opera House, con más de 2.300 butacas, destaca una enorme araña de cristal.
Está flanqueada por el Hall of States, una sala en la que ondean las banderas
de los 50 Estados que forman el país, y el Hall of Nations, con las banderas de
los países con los que Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas.
Muy cerca se encuentra el
edificio del escándalo Watergate, llamado Watergate Complex. Los cuatro
edificios circulares que conforman el complejo se terminaron en 1971 y fueron
diseñados para albergar apartamentos, oficinas y tiendas. No tardó en
convertirse en una de las zonas más codiciadas de Washington. En 1972 fue
noticia en todo el mundo por el escándalo Watergate. En las oficinas que el
Partido Demócrata tenía en el complejo se simuló un robo para pinchar los
teléfonos, lo que provocó un enorme escándalo político, porque el presidente
Nixon estaba implicado en el asunto.
Las investigaciones de los
reporteros del Washington Post, Bob
Woodward y Carl Bernstein, demostraron hasta qué punto estaba Nixon involucrado
mediante cintas incriminatorias y soborno probado. Esto dio lugar a una vista
acusatoria, pero Nixon dimitió antes de que pudiera ser acusado. El
vicepresidente Gerald Ford le sucedió en el cargo.
En este complejo también vivió la
becaria Monica Lewinsky cuando trabajaba para el presidente Bill Clinton.
También visitamos el Monumento
Memorial a la IIª Guerra Mundial, que habíamos visto de pasada por la mañana.
La fuente central, iluminada por la noche, tiene su encanto.
Monumento a Martin Luther King
En febrero de 2012 se inauguró el Monumento Memorial a Martin Luther King. Todo el camino hasta la estatua está precedido de máximas y frases del gran orador, menos la de I have a dream, que fue su discurso más multitudinario y era demasiado largo para plasmarlo aquí. Martin Luther King dijo una vez: “Si hay una montaña de desesperanza, siempre se desprenderá una roca de esperanza”, y para tallar el monumento del político se inspiraron en esta frase. Realmente la roca donde está la estatua de Martin Luther King se está desprendiendo de una montaña.
Como colofón, rodeamos la Casa
Blanca, donde no se veían iluminadas las ventanas del segundo piso donde vive
la familia del presidente. Sabíamos que Barack Obama estaba en California con
el presidente chino, y que su esposa se había tenido que quedar para ayudar a
estudiar para los exámenes a sus hijos.

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