martes, julio 16, 2013
Una hora sin luz
Lo malo de las tormentas feroces es que crean cierto caos. Esta mañana estaba en Correos y no tenían línea de teléfono, con todo lo que conlleva en una oficina de cara al público. Esta noche he cenado con la tenue luz del anochecer y hemos estado una hora sin luz. Entonces le he preguntado a él si tenía luz. Estaba a oscuras y en silencio y sólo pensaba en él, en esa dulzura que emana, en todas las cosas buenas que hay en él. Si en el mundo hubiera al menos algunas personas como él todo sería más sencillo. Pero él es único. Adorable. Un ángel.
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