Nueva York tiene un inmenso
parque central que es el pulmón de la ciudad, y aunque se le llame central está
en el Alto Manhattan. Tiene tantas cosas para ver que es necesario ir varias
veces o alquilar una bicicleta para visitar el parque. En mi caso, visité
Central Park hasta en tres ocasiones, pero cada vez fui a una parte diferente.
Hay que tener en cuenta, para hacerse una idea de la magnitud de Central Park,
que el parque es atravesado por carreteras por la que van vehículos que cruzan
la ciudad en las cuatro direcciones.
En mi primera visita a Central
Park ni siquiera entré al parque, sólo recorrí Central Park East hasta llegar
al Metropolitan Museum of Art, que se encuentra junto al lateral este del
parque, en la parte alta de la Quinta Avenida, que debido a la profusión de
museos, en esta zona se le denomina a esta calle Museum Mile, o la milla de los museos. Caminé desde el sur del
parque en dirección este rodeando todo el parque hasta el Metropolitan, para
encontrármelo ¡cerrado!
Barcas cerca de Bethesda Fountain
En mi segunda visita a Central Park, llegué por la Octava Avenida hasta Columbus Circle, que se encuentra justo en la esquina suroeste del parque y enfilé el camino en el lateral oeste hasta llegar al Museo de Historia Natural. En este recorrido vi algunos lugares interesantes que más tarde pasaré a describir. Porque si Central Park East es la milla de los museos, Central Park West es la zona de los edificios donde viven infinidad de famosos y de hoteles de prestigio, pero además me permití entrar en el parque, pese a la lluvia.
Bow Bridge
La tercera y última vez que pisé Central Park llegué desde el norte y rodeé en dirección al lateral este, para entrar en el Metropolitan, visitar algunas estatuas del parque y cruzarlo por la mitad, sobre el lago, para regresar al oeste y a Columbus Circle.
Es por ello que puedo decir que
sumando todas mis visitas al Central Park, he rodeado el 85% del parque,
quedándome sin ver el tramo que se encuentra desde el Museo de Historia Natural
hasta Central Park North, y pocos lugares de interés en el interior del propio
parque he dejado de visitar. Además lo he visto vacío de gente con una lluvia
incesante, pero también plagado de domingueros en un día de sol radiante.
Central Park fue realizado por
Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux en 1858, en un solar poco prometedor: un
amasijo de canteras, granjas de cerdos, lodazales y chabolas de inmigrantes.
Más de cuatro millones cúbicos de piedra, tierra y mantillo se transformaron en
el exuberante parque actual, de 340 hectáreas. Se trata de un conjunto de
colinas, lagos y praderas en los que afloran fragmentos del lecho rocoso de
Manhattan y crecen más de 500.000 árboles y arbustos.
Dispone de zonas de juegos,
pistas de patinaje, campos de tenis y béisbol, y espacios para otras
actividades. Los fines de semana los coches ceden el lugar a los ciclistas y a
los corredores.
A lo largo y ancho de Central
Park hay varios lagos artificiales y más de 30 bellos puentes y arcos que unen
los 109 kilómetros de senderos, caminos de herradura y carreteras del parque.
En verano, el parque mantiene una temperatura inferior a la existente en las
calles de alrededor.
Central Park South es, quizás, la
zona que rodea el parque que más vida tiene, ya que desde allí llega todo el
jaleo y la muchedumbre desde las avenidas 5ª a la 8ª, que desembocan en el
parque. Allí también es donde se encuentran los coches de caballos que se
adentran en el parque para quien no quiera visitarlo dando un paseo.
También en la parte sur del
parque se encuentra el mítico hotel Plaza. Se trata del más emblemático de los
hoteles de la ciudad, diseñado por Henry J. Hardenbergh, conocido también por
diseñar, entre otros, el edificio Dakota y el original Waldorf-Astoria. Se
terminó en 1907 con un coste exorbitante de 12,5 millones de dólares y fue
caracterizado como “el mejor hotel del mundo”, con 800 habitaciones, 500
cuartos de baño, un salón de baile de dos pisos, cinco escalinatas de mármol y
entre 14 y 17 apartamentos para familias del nivel de los Vanderbilt y los
Gould.
La estructura de hierro de 18
plantas se parece, a gran escala, a un castillo francés del Renacimiento. Gran
parte de su decoración interior procede de Europa. El Palm Court tiene todavía
paredes de espejos y esculturas italianas de cuatro estaciones a modo de
columnas.
Aunque fue restaurado por su
antiguo propietario Donald Trump, se ha sometido a una reforma que terminó en
2008. El hotel consta de 130 habitaciones, apartamentos y seis pisos con
tiendas de lujo y un elegante comedor, además de la famosa Oak Room.
En la zona sur también se
encuentra la cinematográfica pista de hielo, llamada Wollman Rink, que fue
restaurada en los años 80 por el magnate Donald Trump para los futuros
patinadores sobre hielo.
En la esquina sureste se encuentra la Plaza
Grand Army, que se podría considerar el inicio de la milla de los museos. Mi
primer contacto con Central Park comenzó en este rincón de Nueva York, aunque
es cierto que ni siquiera entré en esta primera ocasión en el parque, pero me
sirvió para hacerme una idea de la magnitud del mismo.
También en el sureste, pero ya en el
interior del parque, se ubica el Zoo de Central Park, que alberga más de 100
especies distintas que viven en tres zonas climáticas.
Caminando por el lateral este de
Central Park llegué al Metropolitan, que ocupa un espacio dentro del mismo
parque.
La siguiente vez que me dejé caer
en Central Park llegué a Columbus Circle, en el suroeste del parque, a través de la
8ª Avenida. Esta vez llovía también, y quería visitar el Museo de Historia
Natural.
Columbus Circle es una plaza
circular que tiene la estatua de mármol de Cristóbal Colón, encaramada sobre
una enorme columna de granito en el medio de una fuente con plantas. La estatua
es uno de los pocos rasgos originales que perduran de este círculo, y se ha
convertido en uno de los proyectos urbanísticos más grandes de la historia de
Nueva York.
Varios rascacielos se han
construido en este lugar, atrayendo a empresas nacionales y extranjeras. Time
Warner tiene aquí sus oficinas centrales. Los 260.000 m2 acogen comercios,
espacios de ocio, restaurantes e incluso un hotel.
El Time Warner Center es también
un homenaje al Jazz at the Lincoln Center. Comprende dos salas: The Frederick
P. Rose Concert Hall y The Allen Room, que sumadas a un club de jazz y a una
escuela de música, forman uno de los mayores centros dedicados a este estilo en
el mundo.
Otros edificios destacables del Columbus Circle
son la Hearst House, obra de Norman Foster, el Trump International Hotel, el
Main Monument y el Museum of Arts and Design, antes American Craft Museum.
Caminando junto a Central Park
West, a un lado queda el edificio Dakota. Su nombre y su estilo reflejan que es
una construcción muy del oeste. Se debe al proyecto del arquitecto Henry J.
Handenberg, entre 1880 y 1884.
El Dakota fue el primer edificio
de apartamentos de lujo de Nueva York, y al principio estuvo rodeado por
chabolas de inmigrantes y por animales domésticos. Encargado por Edward S.
Clark, heredero del imperio Singer (conocidas máquinas de coser), constituye
una de las más prestigiosas residencias de Nueva York.
Los 65 lujosos apartamentos del
Dakota han tenido muchos propietarios famosos: Judy Garland, Lauren Bacall,
Leonard Berstein o Boris Karloff, cuyo espíritu, dicen, aún lo frecuenta. Fue
el escenario de La semilla del diablo
y el lugar del asesinato del ex Beatle John Lennon, cuya viuda, Yoko Ono, sigue
viviendo ahí.
A pocos pasos del Dakota, ya en
Central Park, un espacio de Central Park está dedicado a la memoria de John
Lennon: Strawberry Fields. Este espacio
tiene forma de lágrima y su restauración fue un tributo de Yoko Ono a la
memoria de su difunto marido. Los regalos para este homenaje llegaron de todo
el mundo: la ciudad italiana de Nápoles donó un mosaico para el sendero con la
palabra Imagine, la canción más
famosa del artista.
Esta sección del parque fue
diseñada por Vaux y Olmsted como un espacio abierto, y ahora es un jardín
internacional de la paz, con 161 especies de plantas (una por cada nación del
globo), como olmos escoceses, rosas, abedules y fresas.
Una de las cosas que me llamó la
atención es que los bancos del parque están dedicados, bien sea a algún amor, a
una persona fallecida o deseando feliz cumpleaños. Tienen una pequeña placa con
el nombre y el deseo. En ese momento pensé en lo bonito que sería dedicarle una
placa de esas a ese ángel de mirada perfecta.
Desde Strawberry Fields me adentré en Central Park por primera vez, hasta
que llegué a Bethesda Fountain, desde donde se domina el lago y las frondosas
orillas del Ramble. La primera vez que visité esta especie de terraza al lago
llovía, así que no lo pude apreciar en toda su intensidad, las barcas estaban
recogidas y apenas había gente en el parque. Pero unos días antes de partir,
con un sol intenso, volví a recalar en este lugar y no parecía el mismo.
Bethesda Fountain and Terrace
está emplazada entre el lago y el Mall. Constituye el corazón arquitectónico
del parque, el elemento más solemne en el paisaje naturalista circundante.
La fuente se inauguró en 1873 y
la estatua del Ángel de las aguas en
1842, con la apertura del Croton Aqueduct que canalizó la primera caída de agua
potable a la ciudad. Su nombre evoca el paisaje bíblico del ángel que concedió
propiedades curativas al agua de la piscina de Bethesda, en Jerusalén. Los elementos
de estilo español son obra de Jacob Wrey Mould.
La bonita terraza da un toque de
elegancia a este rincón de Central Park, uno de los mejores lugares para
descansar y ver pasar a la gente.
Uno de los sitios más pintorescos
de Central Park es el Bow Bridge, un puente forjado que une The Ramble con
Cherry Hill mediante un gracioso arco de 18 metros sobre el lago.
Bow Bridge es uno de los siete
originales puentes de hierro forjado del parque y uno de los más bonitos. Fue
diseñado por Vaux como un arco que unía las dos grandes secciones del lago. En el
siglo XIX, cuando el agua se helaba y se podía patinar, se izaba una bola roja
en un campanario sobre Vista Rock para indicar que el hielo era seguro. Desde el
puente se disfrutan de amplias vistas del parque y, sobre todo, de los
edificios que bordean sus flancos este y oeste.
Es interesante el perfil de
Central Park West, no tanto por el edificio Dakota, sino por el inmueble que se
encuentra anexo: San Remo Apartments. Se trata de un edificio con torres
gemelas, diseñado por Emery Roth. Son siluetas familiares del paisaje
neoyorkino, que fueron levantados entre 1929 y 1931, justo antes de que la Gran
Depresión frenara la construcción de alto nivel, y hoy en día se cuentan entre
las residencias más solicitadas de toda la ciudad.
Entre los inquilinos del San Remo
(nº 145) se han contado Dustin Hoffman, Paul Simon y Diane Keaton. Madonna fue
rechazada por la junta de vecinos y vive cerca (en el nº 1 de West 64th
Street). Las torres de Eldorado (nº 300), también diseñadas por Emery Roth,
fueron el hogar de Groucho Marx, Marilyn Monroe y Richard Dreyfuss. El Majestic
(nº 115) y el Century (nº 25) son dos edificios clásicos obra del diseñador art déco Irwin S. Chanin.
De ahí me metí de lleno en quizás
uno de los lugares más siniestros de Central Park. Eso, sumado a la lluvia
incesante, hacían todo. Se trataba de The Ramble, un paseo arbolado de 15
hectáreas surcado de senderos y arroyos. Paraíso de los ornitólogos, se halla
en las rutas atlánticas migratorias de las aves. Se han detectado aquí más de
275 especies diferentes.
Respiré tranquila cuando llegué
de nuevo al mosaico en homenaje a John Lennon. De allí, caminé bajo la lluvia
hasta el Museo de Historia Natural, donde pasé gran parte de lo que quedaba de
la mañana. Este museo se encuentra hacia la mitad de Central Park West.
Desde la parte norte de la
ciudad, llegué a Central Park North, que comienza con una plaza donde hay un Memorial
a Frederick Douglas y si bien está su estatua, lo más interesante de esta plaza
son las constelaciones en bronce. Este día sí que fue para disfrutar de Central
Park, ya que el sol acompañaba y eso hacía que el parque estuviera lleno de
gente.
Entré a Central Park por la
esquina Nordeste, porque allí se encontraba uno de los muchos centros de
visitantes, donde me dieron un mapa gigante de Central Park.
Uno de los lugares más bellos de
Central Park es el Conservatory Garden. La puerta Vanderbilt, en la 5ª Avenida,
marca la entrada a tres jardines con cientos de árboles y arbustos en flor. El Central
Garden tiene un extenso césped con setos de tejo, y termina en un semicírculo
de arbustos coronado por una pérgola de glicinia y flanqueado por manzanos
siberianos. El South Garden rebosa de árboles de hoja perenne. La estatua de
bronce en el estanque representa a Mary y Dickon, personajes de El jardín secreto, de Frances Hodgson
Burnett. Más allá se encuentra una pendiente de flores silvestres que se
extienden hasta el parque. El North Garden, en torno a la fuente de las Tres Gracias, presenta un brillante
aunque efímero cuadro de flores estivales.
Si seguimos caminando, llegamos
al East Meadow, que es un enorme descampado de césped, que nos trae a la memoria
muchas películas americanas. Es un placentero lugar para descansar, leer,
echarse una siesta; además está prohibido que los perros paseen sueltos por
esta alfombra de césped.
The Lake es el lago más grande
dentro del parque. Las vistas son realmente impresionantes desde allí. Merece la
pena asomarse al lago. Sus orillas suelen estar llenas de gente caminando o
corriendo.
Cuando salí del Metropolitan tuve
que cruzar el parque en dirección oeste. Al haber tanta gente, mereció la pena.
En el Jardín de Shakespeare hay
una especie de pequeño teatro que está rodeado de estatuas que recrean
personajes de obras del escritor inglés, como Romeo y Julieta, Otello o
Hamlet.
También en esta zona se encuentra
el Belvedere Castle. Desde este castillo de piedra con torreón y torre, que
corona Vista Rock, se puede disfrutar de algunas de las mejores vistas del
parque y de la ciudad. En su interior se encuentra el Central Park Learning
Center, con una bonita Discovery Chamber, que ilustra a los jóvenes visitantes
acerca de la vida salvaje que se encuentra en el parque.
Si se mira hacia el norte desde
el castillo, se divisa el Delacorte Theater, donde cada verano a menudo se
representan gratuitamente obras de Shakespeare al aire libre, con actores de
renombre. El teatro fue un regalo de George T. Delacorte, editor, fundador de
las ediciones Dell y filántropo amante de las diversiones, a quien se deben
muchas de las instalaciones del parque.
En Central Park East y muy cerca
del Metropolitan hay dos estatuas que merecen especial atención. Una es la de Alice in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas),
estatua de bronce situada en la parte norte del Conservatory Water. Representa a
Alicia, junto al gato de Cheshire, el Sombrerero Loco y el lirón. Es una
estatua magnífica.
La otra estatua es la de Hans
Christian Andersen contando cuentos a los patos. El libro que lleva Andersen en
la mano es El patito feo. Es un lugar
donde los fines de semana de verano se narran cuentos.
Esta zona del parque mantiene sus
vínculos literarios incluso durante la adolescencia: el personaje de J. D.
Salinger, Holden Caulfield, de El
guardián entre el centeno, viene a contar a los patos sus problemas. Cada primavera,
los amantes de los pájaros se reúnen en el estanque para ver al ratonero de
cola roja más famoso de la ciudad, Pale
Male, con su nido en el tejado del nº 927 de la 5ª Avenida.
Y allí, justo donde se encontraba
Andersen pasé uno de los momentos más placenteros de mi estancia en Nueva York,
porque me senté frente al estanque rodeado de gente y me olvidé del tiempo y de
todo. Sólo me hubiera gustado compartir esos momentos con ese ángel de mirada
perfecta. Esa era la imagen de Nueva York que quería traerme conmigo (y, de
hecho, me la traje).
Conservatory Water también se
conoce como Model Boat Point. En este brazo de agua, los fines de semana se
celebran carreras de yates a motor, y de hecho es una delicia observar los
barquitos de modelaje que navegan por el agua.

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