A veces un libro nos atrae por la portada y quizás en esta novela pesó mucho esa portada en el hecho de comprarlo. El libro no iba a decepcionar y es que en realidad está magistralmente escrito. He disfrutado con todas y cada una de sus páginas, y eso que un libro de crímenes nos tiene con el corazón en vilo la mayor parte del tiempo. Es un libro que está muy bien escrito. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una novela policíaca.
Seattle, lugar donde transcurre la mayor parte de esta novela
Será una novela que recomendaré
con mucha facilidad, porque será difícil que me olvide del argumento y de los
personajes. Por cierto, no sé que pasa últimamente que muchas tramas de libros
acontecen en Seattle o sus inmediaciones (recordemos las Cincuenta sombras de
Grey). Quizás tengo que pensar en ir a la Costa Oeste la próxima vez y visitar
también esta ciudad que tanta “carnaza” da últimamente a los escritores.
Es una novela policíaca, una 'no
ficción' que hace que sientas los nervios en la boca del estómago. Hacía tiempo
que un libro no me aportaba esas sensaciones de asfixia, de rabia y de
esperanza a la vez. Quizás porque cuenta con unos protagonistas con un carácter
exquisito y muy bien perfilado.

Río Hoh, lugar donde fueron secuestrados los niños de la novela
Hace 25 años, tres niños fueron
raptados en el bosque. Nadie supo lo ocurrido, excepto que uno de ellos había
muerto mientras se encontraban atados en los árboles y los secuestradores les
habían abandonado allí, llevándose el pequeño cadáver de David Quinn. Ni James
Sinclair ni John Cameron volvieron a hablar de ello, pero sin duda alguna esa
experiencia les unió muchísimo, así como al hermano mayor de David, Nathan
Quinn, que se acercó a ellos como si en ellos pudiera ver el hermano al que no
vería crecer jamás. Los tres chicos se han convertido en uña y carne.
Han pasado 25 años. Quinn es un
prestigioso abogado en uno de los mejores bufetes de Seattle. Sinclair trabaja
con él. Los dos se mantienen en contacto permanente con Cameron. De repente,
sus afables vidas se verán truncadas por la mano salvaje de alguien que se guía
por un plan despiadado.
Unas semanas antes de la Navidad,
James Sinclair, su esposa y sus dos hijos pequeños aparecen cruelmente
asesinados en su casa. En la escena del crimen, una cama donde aparecían los
cuatro cuerpos atados, en una puerta aparece la siguiente inscripción: “13 días”.
Todas las pruebas apuntan a John Cameron, un personaje que aun siendo un
criminal ha sido durante años muy escurridizo para la policía. Simultáneamente,
Nathan Quinn recibe un anónimo en el que también pone: “13 días”.
Alice Madison lleva unas pocas
semanas trabajando en el Departamento de Homicidios de la Policía de Seattle. Tiene
un instinto agudo y afilado, pero muchos de sus compañeros la ven como una
novata e incluso alguno la infravalora por su juventud. A ella y a Brown, un
hombre con mucha experiencia en Homicidiso, les asignan el asesinato de los
Sinclair. Alice rastrea a Cameron y sabe que la única manera de llegar a él es
a través de Quinn, pero entonces todo da un revés al descubrir que las pruebas
han sido manipuladas para inculpar a Cameron. Es cuando Brown y ella son
atacados en las inmediaciones de la casa de Cameron: Brown recibe varios
disparos y ella consigue escapar con rasguños. A partir de entonces, mientras
Brown se debate entre la vida y la muerte, ella tiene que trabajar sola. El teniente
Flynn le permite trabajar en la vía de otro posible asesino, pero no quitan la
orden de detención que pesa sobre John Cameron. Es entonces cuando Madison estrecha los lazos con Quinn, pese a que desprecia el trabajo de los abogados en general, y a través de Quinn conseguirá entrevistarse con Cameron. Los tres saben que son punto de mira del asesino, al que descubren que había trabajado un tiempo en el restaurante propiedad de los tres amigos. Harry Salinger. Pero es un tipo escurridizo y es quien pone las reglas, enviando a Quinn varios anónimos que, en conjunto, les llevarán al claro del Olympic National Park donde hace 25 años fueron secuestrados y donde murió David Quinn.

Olympic National Park, cerca de Seattle
Pero para finalizar su obra, Salinger, cuyo ingreso no fue aceptado en el cuerpo de la Policía de Seattle y que su abogado de oficio le metió varios años en prisión, necesita un cebo: Tommy, el ahijado de Madison. Con el niño de seis años en su poder y las pistas que ha dado a Quinn, quiere atraer a Alice Madison, a John Cameron y a Nathan Quinn al bosque para cumplir su venganza. Un cruel venganza.
Salinger fue enviado a la cárcel por un delito de agresión en el que no había participado. En el mismo bar, el hombre trajeado que había utilizado los puños fue defendido por el bufete de Quinn, mientras que a Salinger le habían asignado un abogado de oficio. Harry Salinger cumplió condena porque la otra parte había contado con un abogado que había hecho mejor su trabajo. Desde entonces, sólo piensa en cumplir su venganza contra Nathan Quinn y la mejor forma es acercándose a los suyos y viéndole sufrir. Pero Madison no va a permitir que le pase nada a Tommy. Cuando se da cuenta de que han dejado a Quinn solo, sale en su busca, mientras Cameron se ocupa de dejar inconsciente a Salinger. Llega a tiempo, porque la venganza preparada para Quinn es una forma muy cruel de morir. Para salvar a Tommy, Quinn ha entrado en la trampa: una jaula en forma de espiral donde tiene que cerrar el grifo que podría ahogar al niño, pero esa jaula está llena de cuchillas que rasgan los miembros y órganos del cuerpo. Madison llega a tiempo de salvar al niño y paralizar a Quinn. Cameron no se separará de ellos en ningún momento.
Finalmente, pese a que me olía que Cameron, que en principio parece "de los malos" y su personalidad es impactante, tanto que parece que fuera a liarse con la detective Madison, terminaría el peor parado de la novela, nadie muere. Porque Salinger es apresado pero no habla (se supone que Cameron le ha cortado la lengua con el enorme cuchillo que siempre lleva consigo); Quinn ha perdido algún miembro y se encuentra en coma inducido al terminar la novela, pero vivo; Cameron es apresado y le llevan a prisión por otros delitos anteriores; y finalmente despierta Brown.
Olympic National Park, cerca de Seattle
Pero para finalizar su obra, Salinger, cuyo ingreso no fue aceptado en el cuerpo de la Policía de Seattle y que su abogado de oficio le metió varios años en prisión, necesita un cebo: Tommy, el ahijado de Madison. Con el niño de seis años en su poder y las pistas que ha dado a Quinn, quiere atraer a Alice Madison, a John Cameron y a Nathan Quinn al bosque para cumplir su venganza. Un cruel venganza.
Salinger fue enviado a la cárcel por un delito de agresión en el que no había participado. En el mismo bar, el hombre trajeado que había utilizado los puños fue defendido por el bufete de Quinn, mientras que a Salinger le habían asignado un abogado de oficio. Harry Salinger cumplió condena porque la otra parte había contado con un abogado que había hecho mejor su trabajo. Desde entonces, sólo piensa en cumplir su venganza contra Nathan Quinn y la mejor forma es acercándose a los suyos y viéndole sufrir. Pero Madison no va a permitir que le pase nada a Tommy. Cuando se da cuenta de que han dejado a Quinn solo, sale en su busca, mientras Cameron se ocupa de dejar inconsciente a Salinger. Llega a tiempo, porque la venganza preparada para Quinn es una forma muy cruel de morir. Para salvar a Tommy, Quinn ha entrado en la trampa: una jaula en forma de espiral donde tiene que cerrar el grifo que podría ahogar al niño, pero esa jaula está llena de cuchillas que rasgan los miembros y órganos del cuerpo. Madison llega a tiempo de salvar al niño y paralizar a Quinn. Cameron no se separará de ellos en ningún momento.
Finalmente, pese a que me olía que Cameron, que en principio parece "de los malos" y su personalidad es impactante, tanto que parece que fuera a liarse con la detective Madison, terminaría el peor parado de la novela, nadie muere. Porque Salinger es apresado pero no habla (se supone que Cameron le ha cortado la lengua con el enorme cuchillo que siempre lleva consigo); Quinn ha perdido algún miembro y se encuentra en coma inducido al terminar la novela, pero vivo; Cameron es apresado y le llevan a prisión por otros delitos anteriores; y finalmente despierta Brown.
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