Para una persona poco dada a las manualidades tiene mucho mérito haber preparado un regalo a mano. No podía ser de otra manera. Si se lo compro sería igual que al resto del mundo, así que para una persona especial sólo podía hacer algo especial. Y sólo en dos días. Pensándolo bien, si me lo hubiera tomado con calma hace un mes me hubiera salido algo mucho mejor. Es algo mío, hecho con mis manos. La música ha sido elegida por mí, pero ahora creo que no es tan importante la música sino todo lo que le escribo.
A personas especiales regalos especiales. En cuanto se lo dé le estaré entregando un pedazo de mí.
Y en este preciso instante, a una hora de su cumpleaños, me da pánico darle este regalo. Por todo lo que supone, por lo implícito más que por lo que se ve a simple vista. Él será consciente de que me ha salido del corazón, de que lo he hecho con amor. Y que sólo me tomo esa molestia por él.
Ahora es cuando me echo para atrás, y sobre mí se cierne una gran pregunta: ¿Se lo terminaré entregando?
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