He pasado toda la tarde en las piscinas municipales, pero no precisamente dentro del agua, sino bajo el agua. Nuestra intención era ir a las cinco a bañarnos, pero se ha nublado. Así que hemos ido, pero sólo a tomar café. Un café que se ha alargado hasta las 20.30h, porque a ver quién volvía a casa caminando con la que estaba cayendo fuera. Al final, he regresado en coche.
En algún momento he pensado en él, en cuándo le daré el regalo. Lo cierto es que si no le veo este fin de semana, sé que me pasaré por su oficina el lunes. Le tengo en mi pensamiento frecuentemente en los últimos días.

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