domingo, julio 14, 2013

Puntualizaciones sobre Washington D.C.

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Casas coloniales características del barrio de Georgetown

Emplazada a medio camino de la costa atlántica, la capital de Estados Unidos se extiende en el corazón de la costa este. En este paisaje colonial tuvieron lugar muchos de los acontecimientos más significativos del país y ha sido el escenario de batallas fundamentales en el devenir de la nación. Además de un rico tapiz de hechos históricos, la zona ofrece un hermosísimo y variado paisaje. A sólo 48 kilómetros al este de la Casa Blanca se halla la bahía de Chesapeake, el estuario más grande y productivo del país, y al oeste se extienden los frondosos bosques de los Apalaches, una maravilla de la naturaleza. Esta diversidad  topográfica y paisajística iguala a la pluralidad de situaciones sociales y económicas; en la capital de la nación y sus alrededores viven alguno de los habitantes más ricos y más pobres de Estados Unidos.
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Chimeneas naturales en el valle del Shenandoah, Front Royal, Virginia

HISTORIA

Los primeros europeos que visitaron la zona fueron un grupo de exploradores y jesuitas españoles que intentaron, sin éxito, establecer una colonia alrededor de la bahía de Chesapeake en 1570. Más adelante llegaron los ingleses y en honor a Isabel I, la reina virgen, llamaron Virginia a la región situada entre la Florida española y el Canadá francés. Sin embargo, hasta 1607, bajo el reinado de Jacobo I, no se estableció con éxito el primer asentamiento británico de Virginia, Jamestown, a unos kilómetros por encima del río James, en la bahía de Chesapeake.
A pesar de las dificultades iniciales, la situación de los colonos mejoró cuando aprendieron a cultivar tabaco y maíz. En la década de 1630, Virginia se había convertido en el principal productor mundial de tabaco.
El éxito conseguido en Jamestown impulsó la creación de la colonia católica de Maryland, llamada así en honor a la esposa del rey Jacobo, la reina María. Esta colonia, gobernada por lord Baltimore, atrajo a católicos de Inglaterra y a colonos puritanos y cuáqueros de Virginia. Cada año llegaban a los nuevos asentamientos miles de inmigrantes ingleses en busca de oportunidades imposibles en su tierra natal. A mediados de la década de 1660, Virginia y Maryland eran las colonias británicas más prósperas del Nuevo Mundo. En 1664, los ingleses tomaron el control de Delaware, fundada y poblada por holandeses y suecos a principios de la década de 1600. Sin embargo, Virginia Occidental no se separó de Virginia hasta la Guerra de Secesión.
Alrededor de 1670, la subida de los impuestos unida al descenso del precio del tabaco provocaron penurias y un breve motín. La situación se estabilizó a principios de 1700, cuando algunos de los cultivadores de tabaco comenzaron a amasar grandes fortunas. Gran parte del éxito se debió a la sustitución de la mano de obra pagada por esclavos africanos, cuyo número aumentó de unos cientos en 1650 a más de 150.000 en 1750, cuando la población negra era casi la mitad del número total de habitantes.
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Vista nocturna del Lincoln Memorial y el Washington Monument con el Capitolio al fondo

El malestar ante el control británico provocó finalmente gritos de independencia. Aunque la Guerra de Independencia terminó en Yorktown, Virginia, en 1781, el nacimiento del nuevo país no fue una realidad hasta que se firmó el Tratado de París. De Virginia, la colonia más grande y rica con diferencia, procedían muchos de los Padres Fundadores. Entre ellos estaba George Washington, líder militar y primer presidente; Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia y tercer presidente; y James Madison, autor de la Constitución y presidente en dos legislaturas. En 1791, Washington, autorizado por el Congreso, decidió emplazar la capital del país en un terreno donado por Maryland y Virginia; esta elección estuvo determinada por su ubicación a medio camino entre el norte y el sur. Este territorio federal independiente, llamado Distrito de Columbia (D.C.), se unión a la ciudad de Washington en 1878. Cuando el Gobierno se trasladó a Washington en 1800, el Capitolio y la casa del presidente (más tarde rebautizada Casa Blanca) estaban todavía en construcción. Ambos edificios fueron incendiados por los británicos durante la guerra en 1812.
Nada ha provocado más enfrentamientos en la historia de la región que el tema de la esclavitud. Muchos de sus habitantes tenían esclavos, mientras que otros se convirtieron en ardientes abolicionistas. A medida que las tensiones raciales aumentaban, la guerra entre el norte y el sur se hacía inevitable. Durante los cuatro años que duró la Guerra de Secesión se libraron en esta zona muchas batallas significativas, entre ellas la rendición del general Robert E. Lee en la Appomattox Court House. Aquí también se encontraban las capitales rivales: Washington D.C. y Richmond, Virginia.
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Rendición de Lee en la Appomattox Court House

Entre las décadas de 1880 y 1930, Washington D.C. se convirtió en la magnífica ciudad que sus proyectistas habían imaginado casi un siglo antes. Se tendieron amplias avenidas, se eliminaron las feas vías del National Mall y se construyeron grandiosos edificios para alojar a la creciente burocracia.

GENTE Y CULTURA

En Washington y la región circundante no abundan los manidos estereotipos del Estados Unidos de la actualidad. Entre sus habitantes hay desde personas de sangre azul cuyas raíces se remontan hasta antes de que el Mayflower atracara en Plymouth Rock hasta inmigrantes más recientes o descendientes de esclavos afroamericanos. Esta diversidad es a menudo sorprendente. Algunas de las comunidades más ricas se encuentran en el anglófilo Hunt Country, al norte de Virginia, y entre los millonarios de Annapolis. Entre medias existen avanzadillas industriales y numerosas comunidades anacrónicas, como los tradicionales pueblos de pescadores de Chesapeake y los orgullosos reductos de la cultura de los montes Apalaches, todavía visible en Virginia Occidental.
La propia Washington D.C. ofrece imágenes muy reveladoras sobre la diferencia de clases en sus numerosos barrios pobres y de minorías que parecen un mundo aparte de Georgetown, rico y principalmente blanco. Más significativos resultan los anónimos suburbios de clase media construidos en la posguerra, que se extienden a ambos lados de la bulliciosa carretera de circunvalación que rodea la capital.

En estos diversos estratos sociales han crecido numerosos personajes ilustres. Francis Scott Key compuso el himno nacional Barras y estrellas en Baltimore, y Thurgood Marshall defendió los derechos civiles como activista y más tarde como juez del Tribunal Supremo. Entre los escritores figuran Edgar Allan Poe, poeta y autor de cuentos de terror; el profesor, editor y periodista H.L. Mencken; y la novelista contemporánea Anne Tyler. De los cantantes destacan Patsy Cline y Ella Fitzgerald, de Virginia, y Billie Holliday, de Baltimore, y Duke Ellington, nativo de D.C., que convirtieron el jazz y el swing en la banda sonora del país.

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