Casas coloniales características del barrio de Georgetown
Emplazada a medio camino de la
costa atlántica, la capital de Estados Unidos se extiende en el corazón de la
costa este. En este paisaje colonial tuvieron lugar muchos de los
acontecimientos más significativos del país y ha sido el escenario de batallas fundamentales
en el devenir de la nación. Además de un rico tapiz de hechos históricos, la
zona ofrece un hermosísimo y variado paisaje. A sólo 48 kilómetros al este de
la Casa Blanca se halla la bahía de Chesapeake, el estuario más grande y
productivo del país, y al oeste se extienden los frondosos bosques de los
Apalaches, una maravilla de la naturaleza. Esta diversidad topográfica y paisajística iguala a la
pluralidad de situaciones sociales y económicas; en la capital de la nación y
sus alrededores viven alguno de los habitantes más ricos y más pobres de
Estados Unidos.

Chimeneas naturales en el valle del Shenandoah, Front Royal, Virginia
HISTORIA
Los primeros europeos que
visitaron la zona fueron un grupo de exploradores y jesuitas españoles que
intentaron, sin éxito, establecer una colonia alrededor de la bahía de Chesapeake
en 1570. Más adelante llegaron los ingleses y en honor a Isabel I, la reina
virgen, llamaron Virginia a la región situada entre la Florida española y el
Canadá francés. Sin embargo, hasta 1607, bajo el reinado de Jacobo I, no se
estableció con éxito el primer asentamiento británico de Virginia, Jamestown, a
unos kilómetros por encima del río James, en la bahía de Chesapeake.
A pesar de las dificultades
iniciales, la situación de los colonos mejoró cuando aprendieron a cultivar
tabaco y maíz. En la década de 1630, Virginia se había convertido en el
principal productor mundial de tabaco.
El éxito conseguido en Jamestown
impulsó la creación de la colonia católica de Maryland, llamada así en honor a
la esposa del rey Jacobo, la reina María. Esta colonia, gobernada por lord
Baltimore, atrajo a católicos de Inglaterra y a colonos puritanos y cuáqueros
de Virginia. Cada año llegaban a los nuevos asentamientos miles de inmigrantes
ingleses en busca de oportunidades imposibles en su tierra natal. A mediados de
la década de 1660, Virginia y Maryland eran las colonias británicas más
prósperas del Nuevo Mundo. En 1664, los ingleses tomaron el control de
Delaware, fundada y poblada por holandeses y suecos a principios de la década
de 1600. Sin embargo, Virginia Occidental no se separó de Virginia hasta la
Guerra de Secesión.
Alrededor de 1670, la subida de
los impuestos unida al descenso del precio del tabaco provocaron penurias y un
breve motín. La situación se estabilizó a principios de 1700, cuando algunos de
los cultivadores de tabaco comenzaron a amasar grandes fortunas. Gran parte del
éxito se debió a la sustitución de la mano de obra pagada por esclavos
africanos, cuyo número aumentó de unos cientos en 1650 a más de 150.000 en
1750, cuando la población negra era casi la mitad del número total de
habitantes.
Vista nocturna del Lincoln Memorial y el Washington Monument con el Capitolio al fondo
El malestar ante el control
británico provocó finalmente gritos de independencia. Aunque la Guerra de
Independencia terminó en Yorktown, Virginia, en 1781, el nacimiento del nuevo
país no fue una realidad hasta que se firmó el Tratado de París. De Virginia,
la colonia más grande y rica con diferencia, procedían muchos de los Padres
Fundadores. Entre ellos estaba George Washington, líder militar y primer
presidente; Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia y tercer
presidente; y James Madison, autor de la Constitución y presidente en dos
legislaturas. En 1791, Washington, autorizado por el Congreso, decidió emplazar
la capital del país en un terreno donado por Maryland y Virginia; esta elección
estuvo determinada por su ubicación a medio camino entre el norte y el sur. Este
territorio federal independiente, llamado Distrito de Columbia (D.C.), se unión
a la ciudad de Washington en 1878. Cuando el Gobierno se trasladó a Washington
en 1800, el Capitolio y la casa del presidente (más tarde rebautizada Casa
Blanca) estaban todavía en construcción. Ambos edificios fueron incendiados por
los británicos durante la guerra en 1812.
Nada ha provocado más
enfrentamientos en la historia de la región que el tema de la esclavitud. Muchos
de sus habitantes tenían esclavos, mientras que otros se convirtieron en
ardientes abolicionistas. A medida que las tensiones raciales aumentaban, la
guerra entre el norte y el sur se hacía inevitable. Durante los cuatro años que
duró la Guerra de Secesión se libraron en esta zona muchas batallas
significativas, entre ellas la rendición del general Robert E. Lee en la
Appomattox Court House. Aquí también se encontraban las capitales rivales:
Washington D.C. y Richmond, Virginia.
Rendición de Lee en la Appomattox Court House
Entre las décadas de 1880 y 1930,
Washington D.C. se convirtió en la magnífica ciudad que sus proyectistas habían
imaginado casi un siglo antes. Se tendieron amplias avenidas, se eliminaron las
feas vías del National Mall y se construyeron grandiosos edificios para alojar
a la creciente burocracia.
GENTE Y CULTURA
En Washington y la región
circundante no abundan los manidos estereotipos del Estados Unidos de la
actualidad. Entre sus habitantes hay desde personas de sangre azul cuyas raíces
se remontan hasta antes de que el Mayflower
atracara en Plymouth Rock hasta inmigrantes más recientes o descendientes de esclavos
afroamericanos. Esta diversidad es a menudo sorprendente. Algunas de las
comunidades más ricas se encuentran en el anglófilo Hunt Country, al norte de
Virginia, y entre los millonarios de Annapolis. Entre medias existen
avanzadillas industriales y numerosas comunidades anacrónicas, como los
tradicionales pueblos de pescadores de Chesapeake y los orgullosos reductos de
la cultura de los montes Apalaches, todavía visible en Virginia Occidental.
La propia Washington D.C. ofrece
imágenes muy reveladoras sobre la diferencia de clases en sus numerosos barrios
pobres y de minorías que parecen un mundo aparte de Georgetown, rico y
principalmente blanco. Más significativos resultan los anónimos suburbios de
clase media construidos en la posguerra, que se extienden a ambos lados de la
bulliciosa carretera de circunvalación que rodea la capital.
En estos diversos estratos
sociales han crecido numerosos personajes ilustres. Francis Scott Key compuso
el himno nacional Barras y estrellas
en Baltimore, y Thurgood Marshall defendió los derechos civiles como activista
y más tarde como juez del Tribunal Supremo. Entre los escritores figuran Edgar
Allan Poe, poeta y autor de cuentos de terror; el profesor, editor y periodista
H.L. Mencken; y la novelista contemporánea Anne Tyler. De los cantantes
destacan Patsy Cline y Ella Fitzgerald, de Virginia, y Billie Holliday, de
Baltimore, y Duke Ellington, nativo de D.C., que convirtieron el jazz y el swing en la banda sonora del país.
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