Tuve ocasión de visitar el
Metropolitan, o “el Met” como lo llaman allí para acortar, en dos ocasiones. La
primera fue un lunes que llovía y me encontré accediendo por una entrada
lateral hasta que un guarda de seguridad me dijo que el día de la semana que
cierra el museo es justamente el lunes. Así que tuve que darme media vuelta,
aprendiéndome su ubicación en Central Park East, con la intención de volver
otro día. Y así lo hice.
Unos días antes de regresar a
casa había de elegir un museo de entre la ingente cantidad de museos que hay en
Nueva York, y decidí que el más completo era el Metropolitan. Era un precioso
día soleado. Lo recuerdo porque cuando llevaba un rato en el interior me senté
en una cafetería en medio de un jardín de esculturas y con unas cristaleras
desde las que se veía Central Park y miré el teléfono móvil. Lo miré porque me
di cuenta que había WiFi gratis y fui consciente de que me apetecía enviar unos
mensajes y unas fotos. Después de tantos días sin él, me apetecía mucho
describirle dónde me encontraba, y sobre todo me apetecía sentirle cerca…
Vestíbulo del Met
Está claro que el Met no es para visitarlo durante unas pocas horas, porque si el Prado es grande y el Louvre lo era aún más, éste es astronómico. Sobra decir que no lo vi entero, que me limité a ciertas obras, eso sí, todas muy famosas. Y finalmente me dejé abrazar por los impresionistas. Se puede hacer fotos de todos los cuadros, excepto de un Velázquez.
El Metropolitan Museum of Art fue
fundado en 1870 por un grupo de artistas y filántropos que deseaban crear una
institución que rivalizara con las de Europa. Se estima que contiene la
colección de arte más amplia del mundo occidental. Sus obras abarcan desde la
prehistoria hasta la actualidad. El museo se inauguró en 1880 y alberga
colecciones de todos los continentes.
Entrar en el Met fue una
experiencia completamente extraordinaria. Cuando estudiaba Historia del Arte me
resultaba tan lejano el Metropolitan al leer en la letra pequeña que esta o
aquella pintura estaban allí, que no me podía creer que ese día fuera a ver, de
primera mano, cuadros de Van Gogh, de Picasso, de Monet, de Manet… Fue una
sensación extraordinaria. Sobre todo cuando recuerdo que me acerqué a Los
cipreses y, para mi sorpresa, no había cristal y se veían perfectamente las
pinceladas de Van Gogh. O cuando apunté con la cámara al Retrato del Duque del Este (que me parecía muy español) y un guarda
de seguridad me dijo que no podían hacerse fotos, pero me entregó un póster del
cuadro de Velázquez.
Allí estaba, rodeada de muchos
siglos de cultura, de algunas de las más geniales obras de arte del mundo y en
uno de los museos más impresionantes del planeta. Bienvenidos al Met.
Autorretrato, de Van Gogh
Los tesoros del Met incluyen una enorme colección de arte estadounidense, y más de 2.500 pinturas europeas. Hay también muchas piezas árabes y la mayor colección de arte egipcio fuera de El Cairo (que yo pensaba que era en el Louvre donde más piezas egipcias se concentraban).
Nelson Rockefeller financión el
ala Michael C. Rockefeller en 1928, en memoria de su hijo, fallecido furante
una expedición artística a Nueva Guinea. Muestra una estupenda colección de más
de 1.600 piezas procedentes de África, América e Islas del Pacífico. Entre las
primeras destacaj esculturas de marfil y bronce del reino de Benin y las de
madera de las tribus Dogón, Bamana y Senufo, de Mali. Del Pacífico proceden las
tallas de los Asmat, de Nueva Guinea, o los adornos y máscaras de Melanesia y
Polinesia. Hay también oro, cerámica y piedras precolombinas originarias de
México, América Central y del Sur, al igual que hermosos objetos de los nativos
estadounidenses, como los pertenecientes a los Inuit y otros.
En el ala del arte estadounidense
destacan el retrato de George Washington, de Gilbert Stuart; Comerciantes de pieles descendiendo por el
Misuri, de George Caleb Bingham; el célebre Retrato de Madame X, de John Singer Sargent, y el monumental George Washington cruzando el Delaware,
de Emanuel Gottlieh Leutze, pintado en 1851 y que ofrece una visión romántica,
pero inexacta, del famoso cruce del río.
Habitación de época
Acoge una de las más bellas colecciones de pintura, escultura y artes decorativas norteamericanas, desde la época colonial hasta principios del siglo XX. Entre lo más notable se sitúan las elegantes vasijas de plata neoclásicas de Paul Revere o las innovadoras piezas de cristal de Tifanny & Co. En esta sección de muebles sobresalen los sofás, las sillas, las mesas, las librerías y escritorios procedentes de Boston, Newport y Filadelfia. Las habitaciones de época, con mobiliario y decoración originales, van desde el vestíbulo donde George Washington celebró su último cumpleaños, hasta la elegante sala de estar de la casa que Frank Lloyd Wright diseñó para Francis W. Little en Wayzata, Minnesota, en 1912.
El Charles Engelhard Court es un
jardín interior con enormes elementos arquitectónicos, como la bonita loggia (lonja) de vidrieras y mosaico de
la finca de Louis Comfort Tiffany, en Long Island, o la fachada del United
States Branch Bank, de 1824, antaño en Wall Street.
Figura alada asiria con cabeza humana
Dos enormes animales alados de piedra con cabeza humana, que antaño guardaban la entrada del palacio asirio de Asurnasipal II, del siglo IX a. C., guardan hoy la de las salas del arte antiguo de Oriente Próximo. Dentro, y en un recorrido de 8.000 años, se encuentran bronces iraníes, marfiles de Anatolia, esculturas sumerias y objetos de oro y plata de los aqueos y sasánidas. En una galería adyacente se expone arte islámico de los siglos VII al XIX: cristalería y objetos de metal de Egipto, Siria y Mesopotamia; miniaturas de las cortes de Persia y de la India de los mogoles; alfombras de los siglos XVI y XVII, y una estancia siria del siglo XVIII.
Las salas de las armas y
armaduras son las preferidas por los niños y por todo aquel interesado en la
Edad Media, o simplemente en el arte bélico. En ellas se hallan dos caballeros
con armadura a lomos de sus caballos durante unas justas, estoques y sables con
empuñadura de oro y piedras preciosas, armas de fuego con incrustaciones de
marfil y madreperla, estandartes y escudos multicolores o armaduras. Entre las
joyas destacan la armadura del pirata Sir George Clifford, favorito de la reina
Isabel I, o la de un Shogun japonés (señor feudal), del siglo XIV, llena de
colorido. Hay también una colección de revólveres del Oeste, que pertenecieron
al armero Samuel Colt.
Colección de arte asiático
El arte asiático se encuentra comprendido en una serie de excepcionales salas que contienen piezas del arte chino, japonés, coreano, indio y del sureste asiático, desde el 2.000 a. C. hasta el presente siglo. Una reproducción de tamaño natural de un jardín-escuela de estilo Ming (Astor Court), construido por artesanos de Souzhou, es fruto del primer intercambio cultural entre Estados Unidos y la República Popular China. Fue realizado en 1979. Para construir este tranquilo lugar destinado a la meditación se utilizaron técnicas centenarias y herramientas hechas a mano. El museo alberga también una de las colecciones más bonitas del mundo de pinturas Sung y Yuang, grandes esculturas budistas chinas, preciosas porcelanas y jades, así como una muestra de la antigua China.
El arte japonés ocupa once
impresionantes salas donde, organizados por orden cronológico y temático, se
encuentran lacas, porcelana, pintura, escultura, telas y biombos del país del
Sol Naciente. Las salas india, coreana y del sureste asiático muestran las
manifestaciones artísticas de estos países.
El museo también cuenta con una
gran colección de vestidos. Las 31.000 piezas de la colección de trajes y
accesorios se ha visto ampliada con otros 23.000 objetos tras un acuerdo con el
Museo de Brooklyn. Debido a la fragilidad de los objetos no hay una exposición
permanente, pero sí dos exposiciones especiales al año. La colección abarca
desde el siglo XVII hasta la actualidad, y es un compendio del vestir y la
moda, desde los trajes con ricos bordados de finales del siglo XVII a los
vestidos de la época napoleónica. No faltan diseños de Elsa Schiaparelli, Worth
y Balenciaga, junto con trajes utilizados por el Ballet Ruso e incluso un
atuendo de lentejuelas de David Bowie.
La visita a la colección está
acompañada por el documento sonoro The
Art of Dress, narrado por la actriz Sarah Jessica Parker, en el que se
explica cómo los artistas han utilizado la ropa para expresar su propia
identidad y su fuerza. El Instituto utiliza técnicas de conservación muy
sofisticadas.
También hay una ecléctica galería
donde se realizan exposiciones regulares de dibujos, grabados, aguafuertes y
fotografías. La colección de dibujos es rica en arte italiano y francés de los
siglos XV al XIX; las obras van rotando para protegerlos del nocivo efecto que
la luz ejerce sobre el papel. Entre los 4.000 dibujos mostrados destacan obras
de Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Rafael, Ingres, Goya, Rubens, Tiépolo,
Rembrandt y Seurat.
Colección de grabados
La colección de grabados, compuesta por un millón y medio de obras y unos 14.000 libros ilustrados, incluye trabajos de la mayoría de los mejores maestros grabadores de la historia, desde la antigua xilografía alemana, Virgen con Niño, hasta piezas de Durero o El gigante de Goya.
Gracias a la donación realizada
por el galerista Alfred Stieglitz de su extensa colección particular de
fotografías, llegaron al museo joyas como The
Flatiron, tomada por Edward Steichen. Esta obra constituye el corazón de
una colección fotográfica particularmente rica en obras modernistas realizadas
durante el período de entreguerras.
Una de las secciones más
admiradas del museo es la dedicada al Antiguo Egipto, en la que se exhiben
miles de objetos que van de la prehistoria al siglo VIII d. C. Se muestran
desde fragmentos de los labios de jaspe de una reina del siglo XV a. C. hasta
el enorme templo de Dendur.
El emperador Augusto, que hizo
construir el templo de Dendur (15 a. C.), aparece en los relieves haciendo sus
ofrendas.
Entre los hallazgos
arqueológicos, la mayoría de ellos recogidos en expediciones financiadas por el
museo a principios del siglo XX, figuran esculturas de la famosa reina Hatshepsut,
que usurpó el trono de Tebas en el siglo XVI a. C., 100 relieves del reinado de
Amenofis IV y estatuas funerarias, como el hipopótamo azul de loza, hoy mascota
del museo.
Colección de arte egipcio
En 1920, un investigador del Metropolitan descubrió una sala oculta de 2.000 años de antigüedad en la tumba del noble Meketre. Contenía 24 reproducciones en miniatura de objetos que le habían pertenecido: su casa y jardín, su flotilla de barcos y un rebaño de ovejas. El propio Meketre está representado en su embarcación, oliendo un capullo de oro.
Pintura europea
Unas 3.000 pinturas europeas constituyen el orgullo de la colección del museo en lo que respecta a la pintura, escultura y artes decorativas de Europa. Entre las obras italianas, figuran La última comunión de San Jerónimo, de Boticelli y Retrato de un joven, de Bronzino. Los lienzos holandeses y flamencos son de los mejores del mundo, e incluyen Las segadoras, de Brueghel, varias obras de Rubens, Rembrandt, Van Dyck y numerosos cuadros de Vermeer. La colección tiene también obras maestras de artistas españoles, como El Greco, Velázquez y Goya, al igual que de artistas franceses, entre ellos Poussin y Watteau. Se encuentran también algunas de las mejores obras impresionistas: 34 cuadros de Monet, entre ellos Terraza en Sainte-Adresse; 18 de Cézanne y varios de Van Gogh, entre ellos Los cipreses.
Van Gogh pintó Los cipreses un
año antes de morir, en 1889. Sus últimas obras están marcadas por gruesas
pinceladas de trazos espirales.
En Jugadores de cartas, pintado en 1890, Paul Cézanne se olvidó de sus
tradicionales paisajes y bodegones para pintar unos campesinos jugando a las
cartas.
En el ala Kravis y en las
galerías adyacentes se exhiben más de 60.000 objetos de escultura y artes
decorativas de Europa, como la estatua de Adán en mármol, de Tullio Lombardo,
una pequeña escultura en bronce de un caballo encabritado, inspirada en un
modelo de Leonardo, y docenas de obras de Degas y Rodin. Entre las salas de
época se muestra un patio de un castillo español del siglo XVI, así como unas
estancias domésticas decoradas del siglo XVIII procedentes de Francia y
conocidas como “las habitaciones Wrightsman”.
Galería de la colección de arte griego y romano
El sarcófago romano de Tarso, donado en 1870, constituye la primera obra de arte con la que se comenzó la colección de arte griego y romano. Se halla junto a los frescos procedentes de una villa enterrada bajo la lava del Vesubio en el año 79 d. C., espejos etruscos, bustos romanos, exquisitos objetos de cristal y plata, al igual que cientos de vasijas griegas. Una monumental estatua de un joven, del siglo VII a. C., representa los inicios del naturalismo en la escultura. La helenística Mujer en el mercado muestra cómo dominaban los griegos el realismo en el siglo II a. C.
La que fuera una de las mejores
colecciones privadas de arte del mundo, la del banquero Robert Lehman, llegó al
museo en 1969. El ala Lehman es una pirámide de cristal y alberga una muy
variada colección de obras de grandes maestros, pintura francesa del siglo XIX,
dibujos, bronces, mayólica renacentista, cristal veneciano, muebles y esmaltes.
Entre los distintos lienzos se encuentran pinturas de maestros holandeses y
españoles, obras de arte francesas, cuadros posimpresionistas y fauvistas.
Vidriera medieval
La colección de arte medieval del Metropolitan incluye obras que abarcan desde los siglos IV al XVI: aproximadamente desde la caída de Roma hasta el inicio del Renacimiento. La colección está repartida entre la sede principal del museo y el anexo The Cloisters. En la sede principal se hallan el cáliz que, durante un tiempo, se creyó que era el Santo Grial; seis bandejas bizantinas de plata que representan escenas de la vida de David; un púlpito de 1301, de Giovanni Pisano, en forma de águila, y varias esculturas monumentales de la Virgen y el Niño. Entre los objetos expuestos figuran joyas, vidrieras, esmaltes, marfiles y tapices.
El piano más antiguo del mundo,
las guitarras de Andrés Segovia y una cítara en forma de pavo real son algunos
de los objetos de la amplia colección de instrumentos musicales del Met, que
abarca los cinco continentes y va desde la prehistoria hasta la actualidad. Los
instrumentos ilustran la historia de la música, y la mayoría están en
condiciones de ser utilizados. Mención especial merecen los instrumentos procedentes
de las cortes europeas de la Edad Media y el Renacimiento, originales violines,
clavicordios, otros instrumentos con incrustaciones de materiales preciosos, el
taller completo de un fabricante de violines, así como los tambores africanos,
los pi-pas o los laúdes asiáticos y
las gaitas de los nativos americanos. Los visitantes pueden utilizar un equipo
de audición para escuchar la música de estas épocas interpretada por ellos.
Desde su fundación en 1870, el
museo ha ido adquiriendo obras de arte contemporáneo, pero sólo a partir de
1987 se creó un espacio permanente para su exhibición: el ala Lila Acheson
Wallace. Otros museos neoyorkinos tienen colecciones de arte moderno más
amplias, pero ésta se considera una de las mejores. Obras europeas y
estadounidenses desde 1900 en adelante pueden contemplarse en los tres niveles
dispuestos al efecto, empezando por los artistas europeos, como Picasso,
Kandinsky, Braque y Bonnard. Lo mejor de la colección reside en el arte moderno
estadounidense, con obras de la escuela The Eight, de Nueva York, que incluyen
trabajos de John Sloan, Charles Demuth y Georgia O’Keeffe, el regionalista
estadounidense Grant Wood, el expresionista abstracto Willem de Kooning y de
representantes del estilo color field
como Clyfford Still.
Ritmo de Otoño, de Jackson Pollock
En otras salas se muestran mobiliario y piezas de metal art nouveau y art déco, una colección de trabajos en papel de Paul Klee. También destaca la galería de Esculturas, con enormes ejemplos y lienzos. Entre las joyas de la colección cabe mencionar el Retrato de Gertrude Stein de Picasso, Nasturtiums y Baile de Matisse, Vi el número 5 en oro de Demuth, Ritmo de Otoño de Jackson Pollock y el último autorretrato de Andy Warhol.
El retrato del escritor estadounidense
Gertrude Stein, obra de Picasso, fue realizado en los años 1905-1906. La cara
tipo máscara es una muestra de su deuda con el arte africano y romano.
Todos los años, en el Cantor Roof
Garden, en la azotea del ala, se exhiben esculturas contemporáneas que pueden
verse con el perfil de Nueva York y Central Park como telón de fondo.
Finalmente, cabe destacar la interesante exposición temporal sobre la moda punk que se organizaba esos días en el Met. Cuando salí fue impresionante ver grupos punk que se adentraban en el museo. No se podían hacer fotos, aunque alguna hice.
Exposición sobre la moda punk
Finalmente, cabe destacar la interesante exposición temporal sobre la moda punk que se organizaba esos días en el Met. Cuando salí fue impresionante ver grupos punk que se adentraban en el museo. No se podían hacer fotos, aunque alguna hice.
No hay comentarios:
Publicar un comentario