El Empire State Building domina
la ciudad de Nueva York desde las alturas. Y las panorámicas desde allí son
excelentes. Subí allí al atardecer, mi segundo día en la ciudad. Decidí bajarme
en la Quinta Avenida, sabiendo que al día siguiente dejaba Nueva York por unos
días.
Skyline de Nueva York
El Empire State es el rascacielos más famoso de Nueva York. Se ha convertido en un símbolo imperecedero de la ciudad. Su construcción comenzó en marzo de 1930, no mucho después del hundimiento de la Bolsa en 1929, y cuando se inauguró en 1931 el espacio era tan difícil de alquilar que se le puso el apodo de Empty (vacío) State Building. Sólo la rápida popularidad que adquirieron sus miradores lograron salvarlo de la quiebra: los miradores aún atraen a más de 3,5 millones de visitantes al año.
Cuando estás en la manzana donde
se asienta el Empire State Building, te ofrecen entrar en el edificio unos
hombres trajeados con una chaqueta color burdeos. No lo pensé, decidí que era
un buen momento, con el naranja del atardecer en el horizonte, para subir al
rascacielos más alto de Nueva York. Tengo que decir que, antes de coger el
ascensor que subiría a la cúspide, nos pusieron un vídeo con los lugares de
interés de Nueva York, que era bastante interesante, pero además nos llevaron a
una sala interactiva, con asientos como en una montaña rusa, donde
interactivamente sobrevolábamos Nueva York. Fue una experiencia interesante.
Pero me quedo con las vistas desde allí, con el sutil reflejo del sol que se
escapaba sobre la torre de cristal del World Trade Center, las vistas del
cercano Chrysler Building y el tumulto de gente a esas horas de la tarde.
Mereció la pena, sin duda. Y, cómo no, me acordé de él, de ese ángel de mirada
perfecta, por todo lo que me hubiera gustado compartir con él en esos momentos.
Río Hudson desde el Empire State Building
El edificio fue proyectado para que pudiera construirse de forma fácil y rápida. Se prefabricaron todas las partes posibles y luego se encajaron una a una. El Empire State se proyectó con 86 plantas, pero luego se le añadió una torre de amarre para zepelines. La antena, de 62 metros, emite radio y televisión a la ciudad y a cuatro Estados.
Focos multicolores iluminan los
30 últimos pisos con ocasión de acontecimientos especiales. Los ascensores de
alta velocidad ascienden 350 m por minuto. En nueve minutos y 33 segundos se ha
fijado el tiempo récord de subida de los 1.576 escalones que hay desde el
vestíbulo hasta el piso 86, en la carrera anual del Empire State.
Vista del Chrysler Building desde el Empire State Building
El armazón, de 60.000 toneladas de acero, se construyó en 23 semanas. Se utilizaron paneles de aluminio, en lugar de piedra, alrededor de 6.514 ventanas. El acero oculta los bordes rugosos de la fachada. Diez millones de ladrillos fueron empleados para revestir todo el edificio. Entre las plantas hay un espacio donde se esconden los alambres, las tuberías y los cables. Cerca de 200 pilares de hormigón y acero sostienen las 365.000 toneladas del edificio.
A medida que se construía el
edificio, los obreros tenían que hacer uso de su destreza. El Empire State es
un conductor natural de rayos, que lo golpean unas 100 veces al año. El mirador
exterior abre incluso con mal tiempo.
Vestíbulo de la Quinta Avenida
Es digno de admiración el vestíbulo de la Quinta Avenida, decorado en mármol y con un relieve del rascacielos superpuesto sobre el mapa del Estado de Nueva York. En este vestíbulo, los símbolos de la Edad Moderna se describen en unos medallones de bronce de art déco, que decoran todo el vestíbulo.
El mirador de la planta 86 ofrece
unas vistas espléndidas, desde sus galerías interiores y su observatorio
exterior de 360º.
El Empire State ha aparecido en
muchas películas. Sin embargo, la escena más famosa es el final de King Kong
(1933), en la que el monstruo, a horcajadas sobre el edificio, lucha contra
aviones del ejército. En 1945, un bombardero B-25 chocó contra el edificio justo
encima del piso 78. Una joven operadora de ascensores se salvó milagrosamente,
pese a que la cabina se precipitó desde el piso 79 hasta la planta baja; los
frenos de emergencia le salvaron la vida.

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