
Pues a pesar del día gris, de que la lluvia produzca tristeza y de que terminaría mojada he salido...
Y en mi manía de no llevar paraguas nunca (es que no me gusta y suelo olvidármelo por ahí) he terminado goteando.
Pero qué gusto da después llegar a casa, quitarte las ropas húmedas, secarte el pelo y ponerte el pijama, escuchando al otro lado del cristal ese goteo continuo...
Y en mi manía de no llevar paraguas nunca (es que no me gusta y suelo olvidármelo por ahí) he terminado goteando.
Pero qué gusto da después llegar a casa, quitarte las ropas húmedas, secarte el pelo y ponerte el pijama, escuchando al otro lado del cristal ese goteo continuo...
5 comentarios:
Comparto el agrado por esa sensacion de llegar a casa un dia lluvioso de invierno, secarte, ponerte las zapatillas, y ver como diluvia fuera.
El verano mola, pero el invierno y los dias grises tambien tienen su parte bonita. O sere yo que soy un raro...
pues a mi tambien me mola, pero no tan a lo bestia como hoy
he ido de preventivo al partido del pucela, y he estado basicamente: 2 horas bajo la lluvia con una cazadora que no impermeabilizaba :lol:
al llegar a casa tenia calaos hasta los gallumbos, tenia las manos y los pies entumecidos y medio moraos por el frio y tiritaba como una nena
ducha caliente de media hora un cafe calentico y a gozar....
arfs
Expresamente no me gusta la lluvia, pero me apetecía mojarme, sentirla, me daba igual calarme, en fins... así he vuelto, chorreando :D
Ha estado bien.
Venia del trabajo cabizbajo dejando que el aguacero me empapara la chaqueta y el gorro y venia acordandome de esta entrada.
La verdad que me pilla una pingadura de cojones.
Me ha venido a la mente otra cosa...
De hace ya, un día que ibas conduciendo, o en la moto -no recuerdo-, y viste el paisaje perfecto, pero ¡lástima de foto!
No nos paramos a pensarlo, pero la lluvia es gratificante si lo piensas. Por poner un ejemplo... ¿Un beso bajo la lluvia? Me parece muy romántico, increíble, perfecto.
En cambio, por lo general solemos fijarnos más en que nos hemos puesto los bajos de los pantalones como un cristo, en que molesta si tienes que estar en la calle.
Y por supuesto el horror, el horror de Alcalá de Guadaira, por ejemplo. Es la parte más cruda :(
Sin embargo, sentir que las gotas corren por tu cara, que el pelo te chorrea, que la ropa está calada... y que no te importe es, por decirlo de alguna manera, muy gratificante. Así me sentía yo el otro día. Y no me importó mojarme. Lo suyo hubiera sido tomar un chocolate caliente después al calor de la chimenea, pero tuve que sustituir eso por el pijama y un cola cao caliente mientras fuera seguía lloviendo sin parar.
A mí por lo general no me gusta que llueva en el sentido de que los días grises me entristecen. Pero el agua del cielo es una necesidad, un don.
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