jueves, septiembre 06, 2007

"Las flores de Harrison"

¿Hasta dónde puede llegar el amor de una persona para recuperar al ser querido? ¿Tan grande es nuestra fuerza interior que no podemos dejarnos vencer ante las adversidades? ¿Es posible que seamos capaces de recorrer medio mundo para traer de vuelta a aquél que se nos ha perdido? ¿Qué arriesgaríamos por el otro si nos ofrecen como recompensa recuperarle?


Hay películas que tocan la fibra sensible. Ésta es una de ellas. No te deja indiferente porque el escenario es la guerra de la ex Yugoslavia, concretamente la ciudad de Vukovar. No te deja mirar a otro lado porque, a modo de documental, los observadores directos de la tragedia, los reporteros de guerra, los que han sobrevivido, cuentan sus experiencias, unos hechos demasiado traumáticos para no estremecerse al revivirlos.
Ves las dificultades de la guerra, los botines, las violaciones, las matanzas, las balas y los morteros. Y no dejas de ver los cadáveres amontonados al lado de la carretera... Las injusticias del mundo. Y la guerra de los Balcanes nos pillaba demasiado cerca.

Harrison Lloyd (David Strathairn) es un reportero de guerra, enviado a Yugoslavia a cubrir un conflicto menor. Es 1991 y acaba de entrar en lo que se convertirá en un polvorín bélico que mantendrá en alerta a todo el mundo durante toda la década siguiente.
Harrison ha decidido dejar el reporterismo gráfico, está cansado de fotografiar los horrores del mundo. Quiere dedicarse a su esposa Sarah (Andie MacDowell) y a sus hijos César y Margaux. Su gran afición, aparte de la fotografía, son las flores. Pero tiene que hacer esa última misión; es cuestión de una semana. Pasan los días y ante la desaparición de Harrison al norte de Croacia, el Instituto de Prensa Americano le da por muerto. Pero Sarah no se resigna y hace la maleta para buscar a su marido. Ella cree que puede estar en Vukovar, y mientras no vea su cadáver, para ella seguirá vivo. Y así marcha hasta Croacia, ve caer por el camino a mucha gente, pero ella llega a su destino, sobre todo con la inestimable ayuda de un joven reportero americano, Kyle (Adrien Brody), que muere por la bala de un francotirador cuando ya habían llegado a Vukovar. Sarah ve el caos, el dolor, el sufrimiento y el horror de la guerra. Siente como puñales las muertes de personas a las que acababa de conocer, y sin embargo, estaban unidos por un mismo destino: la posibilidad de morir en una guerra, unos luchando por sus fotos, los documentadores de la guerra, ella luchando por su amor, buscando a la persona que más quería en el mundo, su marido. Y llega, llega al hospital de Vukovar, siempre del lado de los croatas, para quienes la caída de Vukovar significaba la pérdida de la guerra (Vukovar es una ciudad limítrofe entre Servia y Croacia). Y finalmente encuentra a Harrison, que sufre el efecto explosión: ha recibido el impacto de una explosión, y no reconoce a nadie, ni sabe dónde está. Parece tener amnesia, además no habla nada. Sarah se lo lleva a casa. Y un año después Harrison se recupera. Dudo que se recuperara en cambio de las cicatrices internas que le habrían dejado las guerras.

La masacre de Vukovar (noviembre de 1991)
El 18 de noviembre de 1991 cayó la ciudad de Vukovar. En los días que siguieron 260 refugiados civiles, en su mayoría croatas, que se hallaban en el hospital de la ciudad fueron conducidos a las afueras, a una antigua granja porcina, en una zona llamada Ovčara, donde fueron cruelmente asesinados por las fuerzas serbias y el ejército popular yugoslavo.
Memorial de Ovčara

No hay comentarios: