Los Caballeros de Solamnia luchan por todo el continente de Ansalon contra las fuerzas oscuras que asolan todas las ciudades y los campos, sumiéndolos en la oscuridad. Uno de esos jóvenes soldados es Huma, aunque él todavía desconoce hasta qué punto es el elegido por Paladine para derrotar a Takhisis, la perversa diosa del Mal, Reina de los Dragones, que quiere regresar a Krynn.
Debido a las diferentes versiones y al paso del tiempo, el final de la guerra no es tal como cuentan los rumores: que en medio de la batalla, cuando los defensores del Bien creían que ya habían perdido porque Takhisis sacaba nuevos soldados desde una torre a sus espaldas, Huma lanzó la Dragonlance hacia la oscura torre, que desapareció y con ella la Reina de la Oscuridad. La historia aconteció de otra manera, pero antes es necesario saber todas las pruebas por las que pasó el héroe antes de llegar a este feliz desenlace.
Una patrulla de Caballeros de Solamnia están recorriendo un territorio en busca de enemigos. Es noche cerrada cuando asaltan a un grupo de goblins que acampan en un claro. En medio de la lucha, un lobo espectral aparece en escena. Los lobos espectrales son seres creados por las fuerzas del mal, que perseguirán a Huma durante toda su vida. Cuando Huma despierta se encuentra solo en medio del bosque. Reuniendo todas sus fuerzas consigue alcanzar a un grupo de goblins que llevan encadenado a un minotauro. En principio, los minotauros luchan al lado de Takhisis, esclavizados por sus primos, los ogros. Huma decide liberar al minotauro y con esto se ganará un amigo y protector que le acompañará en todas sus aventuras. El minotauro se llama Kaz.
Huma debe ir hacia el norte en busca de su ejército y Kaz decide acompañarle. En el camino un Dragón Plateado les ayuda. Pero en los aires son atacados por un grupo de dragones: uno negro montado por el Señor de los Dragones, Crynus, que van acompañados de varios dragones rojos. En la lid, Huma consigue herir a Crynus, que no parará en el futuro hasta encontrar a su agresor y vengarse.
Cerca de Ergoth, Huma encuentra a sus compañeros y da cuentas de todo lo que ha ocurrido a su capitán, Rennard. El minotauro decide luchar junto a los Caballeros de Solamnia. Mientras que Huma reposa, curado por una bella mujer llamada Gwyneth, es acechado por lobos espectrales que únicamente él puede ver. Una noche se levanta del camastro y se dirige hacia el bosque, donde se encuentra con su amigo de la infancia, el hechicero Magius.
Magius sabe que su amigo está en peligro, y decide llevárselo a sus dominios, a la ciudadela mágica. Kaz les acompaña. Allí Magius le explica a Huma que no pasó la Prueba en la Torre de la Alta Hechicería, que la abandonó, y por tanto es un renegado; que en el pasado estuvo junto a otros magos renegados que ahora pertenecían a las fuerzas oscuras, pero que él no era siervo de Takhisis. Le enseña a Huma la imagen de una montaña: su destino, donde está la clave para ganar la guerra. Acechados por los Guerreros Tenebrosos y por los lobos espectrales, Huma y Kaz huyen de la ciudadela y, por primera vez, se separan. Huma luchará contra los seres que Crynus le envía para que le capturen. Herido, es encontrado por los soldados ergothianos, que le protegerán. El conde Avondale se convertirá en su amigo. Sin embargo, no le deja mucha libertad de movimientos, hasta que Huma, de manera despistada, llega a las ruinas cercanas a Caergoth. Allí le entra una terrible somnolencia, aunque oye las voces de los seguidores de Morgion, dios de la enfermedad, que no se atreven a acercarse a él por "estar marcado". Pero vuelve a aparecer Magius, que se lo lleva hacia las montañas. Por el camino se encuentran con un Caballero de Solamnia, Buoron, que les invita a la cercana plaza fuerte. Allí mago y soldado reposan hasta que un día aparecen varios caballeros con una jaula: han cazado a una bestia que rondaba por las inmediaciones. Esa bestia no es otra que el minotauro Kaz, que es sometido a juicio y después recupera la libertad, bajo responsabilidad de Huma.
Los tres amigos, junto al fiel Buoron, deciden acercarse a la cordillera, donde son separados misteriosamente por caminos mágicos. Huma llega a la Montaña del Dragón, donde debe pasar varias pruebas: lucha con un dragón ciego, se libera de una espada maldita, entra en el espejo donde descubre que Rennard es un seguidor de Morgión, pero también su tío; gracias al espejo descubre sus orígenes. Finalmente vuelve a estar en la sala del tesoro, se encuentra con un anciano, que no es otro que Paladine, y recibe su premio de las manos de un ser con un brazo de plata: veinte Dragonlances preparadas para luchar contra Takhisis. Deciden llevarlas al cuartel general de los Caballeros de Solamnia, el alcázar de Vingaard, pero el camino es largo. Les acompaña el Dragón Plateado que se ha encariñado con Huma. En el camino, se encuentran con Crynus, al que Huma vence. Mientras el Dragón Plateado va en busca de más Dragones del Bien para transportar las lanzas mágicas, los amigos deciden ir a pie, aunque son atacados por la Guardia Tenebrosa, y Magius desaparece.
Llegan a Vingaard en las grupas de varios Dragones Plateados y Broncíneos. Huma explica cómo deben usarse las Dragonlances y deciden hacer más.
Huma encuentra a un Túnica Negra que le da una esfera para que consiga llegar hasta las dependencias del terrible mago Galan Dracos, el favorito de la Reina Oscura. Y será Huma, seguido de varios caballeros y amigos, junto a Dragones del Bien, los que consigan llegar hasta el castillo donde se esconde el terrible mago que ha matado a Magius. Tras derrotar a Galan Dracos y hundirse la Torre, el nigromante ha conseguido abrir el Portal para que Takhisis entre en Krynn. Huma se enfrenta ante la mujer respaldada por un Dragón de cinco cabezas. Consigue clavarle una Dragonlance y hacerla desaparecer después.
A lo lejos, Kaz observa que todo ha terminado, y decide ir a recoger los cadáveres de su amigo Huma y de la mujer-dragón, Gwyneth. Huma se ha convertido en leyenda.
Debido a las diferentes versiones y al paso del tiempo, el final de la guerra no es tal como cuentan los rumores: que en medio de la batalla, cuando los defensores del Bien creían que ya habían perdido porque Takhisis sacaba nuevos soldados desde una torre a sus espaldas, Huma lanzó la Dragonlance hacia la oscura torre, que desapareció y con ella la Reina de la Oscuridad. La historia aconteció de otra manera, pero antes es necesario saber todas las pruebas por las que pasó el héroe antes de llegar a este feliz desenlace.
Una patrulla de Caballeros de Solamnia están recorriendo un territorio en busca de enemigos. Es noche cerrada cuando asaltan a un grupo de goblins que acampan en un claro. En medio de la lucha, un lobo espectral aparece en escena. Los lobos espectrales son seres creados por las fuerzas del mal, que perseguirán a Huma durante toda su vida. Cuando Huma despierta se encuentra solo en medio del bosque. Reuniendo todas sus fuerzas consigue alcanzar a un grupo de goblins que llevan encadenado a un minotauro. En principio, los minotauros luchan al lado de Takhisis, esclavizados por sus primos, los ogros. Huma decide liberar al minotauro y con esto se ganará un amigo y protector que le acompañará en todas sus aventuras. El minotauro se llama Kaz.
Huma debe ir hacia el norte en busca de su ejército y Kaz decide acompañarle. En el camino un Dragón Plateado les ayuda. Pero en los aires son atacados por un grupo de dragones: uno negro montado por el Señor de los Dragones, Crynus, que van acompañados de varios dragones rojos. En la lid, Huma consigue herir a Crynus, que no parará en el futuro hasta encontrar a su agresor y vengarse.
Cerca de Ergoth, Huma encuentra a sus compañeros y da cuentas de todo lo que ha ocurrido a su capitán, Rennard. El minotauro decide luchar junto a los Caballeros de Solamnia. Mientras que Huma reposa, curado por una bella mujer llamada Gwyneth, es acechado por lobos espectrales que únicamente él puede ver. Una noche se levanta del camastro y se dirige hacia el bosque, donde se encuentra con su amigo de la infancia, el hechicero Magius.
Magius sabe que su amigo está en peligro, y decide llevárselo a sus dominios, a la ciudadela mágica. Kaz les acompaña. Allí Magius le explica a Huma que no pasó la Prueba en la Torre de la Alta Hechicería, que la abandonó, y por tanto es un renegado; que en el pasado estuvo junto a otros magos renegados que ahora pertenecían a las fuerzas oscuras, pero que él no era siervo de Takhisis. Le enseña a Huma la imagen de una montaña: su destino, donde está la clave para ganar la guerra. Acechados por los Guerreros Tenebrosos y por los lobos espectrales, Huma y Kaz huyen de la ciudadela y, por primera vez, se separan. Huma luchará contra los seres que Crynus le envía para que le capturen. Herido, es encontrado por los soldados ergothianos, que le protegerán. El conde Avondale se convertirá en su amigo. Sin embargo, no le deja mucha libertad de movimientos, hasta que Huma, de manera despistada, llega a las ruinas cercanas a Caergoth. Allí le entra una terrible somnolencia, aunque oye las voces de los seguidores de Morgion, dios de la enfermedad, que no se atreven a acercarse a él por "estar marcado". Pero vuelve a aparecer Magius, que se lo lleva hacia las montañas. Por el camino se encuentran con un Caballero de Solamnia, Buoron, que les invita a la cercana plaza fuerte. Allí mago y soldado reposan hasta que un día aparecen varios caballeros con una jaula: han cazado a una bestia que rondaba por las inmediaciones. Esa bestia no es otra que el minotauro Kaz, que es sometido a juicio y después recupera la libertad, bajo responsabilidad de Huma.
Los tres amigos, junto al fiel Buoron, deciden acercarse a la cordillera, donde son separados misteriosamente por caminos mágicos. Huma llega a la Montaña del Dragón, donde debe pasar varias pruebas: lucha con un dragón ciego, se libera de una espada maldita, entra en el espejo donde descubre que Rennard es un seguidor de Morgión, pero también su tío; gracias al espejo descubre sus orígenes. Finalmente vuelve a estar en la sala del tesoro, se encuentra con un anciano, que no es otro que Paladine, y recibe su premio de las manos de un ser con un brazo de plata: veinte Dragonlances preparadas para luchar contra Takhisis. Deciden llevarlas al cuartel general de los Caballeros de Solamnia, el alcázar de Vingaard, pero el camino es largo. Les acompaña el Dragón Plateado que se ha encariñado con Huma. En el camino, se encuentran con Crynus, al que Huma vence. Mientras el Dragón Plateado va en busca de más Dragones del Bien para transportar las lanzas mágicas, los amigos deciden ir a pie, aunque son atacados por la Guardia Tenebrosa, y Magius desaparece.
Llegan a Vingaard en las grupas de varios Dragones Plateados y Broncíneos. Huma explica cómo deben usarse las Dragonlances y deciden hacer más.
Huma encuentra a un Túnica Negra que le da una esfera para que consiga llegar hasta las dependencias del terrible mago Galan Dracos, el favorito de la Reina Oscura. Y será Huma, seguido de varios caballeros y amigos, junto a Dragones del Bien, los que consigan llegar hasta el castillo donde se esconde el terrible mago que ha matado a Magius. Tras derrotar a Galan Dracos y hundirse la Torre, el nigromante ha conseguido abrir el Portal para que Takhisis entre en Krynn. Huma se enfrenta ante la mujer respaldada por un Dragón de cinco cabezas. Consigue clavarle una Dragonlance y hacerla desaparecer después.
A lo lejos, Kaz observa que todo ha terminado, y decide ir a recoger los cadáveres de su amigo Huma y de la mujer-dragón, Gwyneth. Huma se ha convertido en leyenda.
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