
Hace diez minutos he recibido una llamada de mi casa. Sabía lo que me dirían. Mi tío ha partido esta madrugada. Seguro que ha ido a un lugar mejor. A las 8 cogeré un tren a Logroño, al tanatorio. Necesito ser fuerte, pero era inevitable que me derrumbara. No puedo seguir.
No me hago a la idea, no me puedo imaginar que ya no podré contarle secretos, que ya no podré ver su eterna sonrisa. No concibo que ya no esté con nosotros. Su vida se ha apagado, como una vela.
Estoy muy nerviosa, no puedo hablar. Sabíamos que esto llegaría, pero es demasiado duro, demasiado cruel.
Descansa en paz, tío. Ya has dejado de sufrir. Saldré a la oscuridad de la noche para buscarte entre las estrellas. Sé que estarás allí, observándonos y luciendo esa vieja sonrisa, vieja y conocida sonrisa.
Soy de Barça. Yo, pero también mis hermanos y uno de mis primos. Desde pequeños mi tío Juli nos inculcó esa admiración por el equipo blaugrana y nunca hemos cambiado nuestros colores por ningún otro equipo. Con el paso del tiempo, a medida que crecimos, siempre fue el tío Juli el preferido entre todos los tíos, quizás fue por esa vitalidad, por esa energía, por esa fuerza. Deportista y soltero siempre aparentó menos edad que la que tenía. No puedo hacerme a la idea de que ese calor, esa integridad física yazcan ahora en una caja fría, que se hayan convertido en un cuerpo inerte. Sé que aunque su corazón haya dejado de latir el mío y los corazones de mi familia laten más fuerte, porque en el fondo sabemos que no se ha ido, que tiene su hueco en nuestros corazones, que está en nuestras mentes. No, no concibo que se vaya. Para mí siempre estará con nosotros, con ese vigor y con esa sonrisa eterna que lucía en incontables ocasiones.
Esto no es una despedida, no voy a decirle "adiós", porque algún día nos encontraremos allí arriba, con las estrellas. Hasta luego, tío. Te echaré mucho de menos.
No me hago a la idea, no me puedo imaginar que ya no podré contarle secretos, que ya no podré ver su eterna sonrisa. No concibo que ya no esté con nosotros. Su vida se ha apagado, como una vela.
Estoy muy nerviosa, no puedo hablar. Sabíamos que esto llegaría, pero es demasiado duro, demasiado cruel.
Descansa en paz, tío. Ya has dejado de sufrir. Saldré a la oscuridad de la noche para buscarte entre las estrellas. Sé que estarás allí, observándonos y luciendo esa vieja sonrisa, vieja y conocida sonrisa.
Soy de Barça. Yo, pero también mis hermanos y uno de mis primos. Desde pequeños mi tío Juli nos inculcó esa admiración por el equipo blaugrana y nunca hemos cambiado nuestros colores por ningún otro equipo. Con el paso del tiempo, a medida que crecimos, siempre fue el tío Juli el preferido entre todos los tíos, quizás fue por esa vitalidad, por esa energía, por esa fuerza. Deportista y soltero siempre aparentó menos edad que la que tenía. No puedo hacerme a la idea de que ese calor, esa integridad física yazcan ahora en una caja fría, que se hayan convertido en un cuerpo inerte. Sé que aunque su corazón haya dejado de latir el mío y los corazones de mi familia laten más fuerte, porque en el fondo sabemos que no se ha ido, que tiene su hueco en nuestros corazones, que está en nuestras mentes. No, no concibo que se vaya. Para mí siempre estará con nosotros, con ese vigor y con esa sonrisa eterna que lucía en incontables ocasiones.
Esto no es una despedida, no voy a decirle "adiós", porque algún día nos encontraremos allí arriba, con las estrellas. Hasta luego, tío. Te echaré mucho de menos.
3 comentarios:
Vaya, lo siento Ana. Un abrazo.
http://www.goear.com/listen.php?v=c64bdd9
Un abrazo.
ya te dije lo que tenia que decirte, pero nunca es suficiente, un beso y sabes que me tienes para lo que necesites
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