martes, septiembre 11, 2007

Momentos de lucidez

Cartel colgado en una de las casetas
Entre el maremágnum de cosas que he intentado hacer sin éxito he creado un espacio dedicado a Alemania, un lugar para enriquecerse con otras costumbres y conocimientos. Se llama Deutschland.
Al final he conseguido dormir dos horas, incluso he comido. Estoy despejada porque, aún en pijama, me ha sonado el teléfono para que fuera a dar una vuelta por las casetas. Mis ojos parecen dos globos encarnados. No pensaba que había llorado tanto. Mis acompañantes me lo han notado y, por educación, han preferido no preguntar. Y aunque estaba ahí, junto a una clara y un pincho, mi mente estaba muy lejos. No sé cuántos días más podré soportar así. Nos hemos sentado junto a la casa de Unamuno, lejanos al ajetreo de la fiesta, viendo cerrar las últimas casetas.
Cuesta aceptar ciertas cosas, incluso cuesta creerlas. Son momentos. Ahora me siento algo más relajada, pero sé que en cualquier momento volverá a estallar el llanto, demasiado desgarrador para que yo pueda controlarlo.
Agradecimientos para todas aquellas personas que están ahí presentes, que me escuchan e intentan consolarme como buenamente pueden, y agradecimientos a todos aquellos que, pese a las circunstancias, son capaces de sonsacarme una sonrisa y consiguen que momentáneamente llegue a evadirme.
Con ciertas reservas, acepto lo que tenga que venir, acepto lo que hay. Porque no tengo otra opción. Empero... me cuesta.

1 comentario:

Unknown dijo...

Déjate llevar, no es malo sentir dolor, mucho menos teniendo tus motivos así que no te sientas mal por estar mal. Sí deberías refugiarte en algún hombro amigo.
Ánimo nena.