domingo, septiembre 16, 2007

La vida sigue

A medida que van pasando los días se siente más el vacío. Cuando bajo al jardín es inevitable acercarse a la valla y mirar el cementerio. Ayer comenzaron los nueve días de misa por mi tío. Un pequeño temblor recorre mi espina dorsal cuando el sacerdote pronuncia su nombre.
A veces pienso que solo se trata de un mal sueño y que enseguida despertaremos y todo volverá a ser como antes. Pero sé que ya no volverán esos momentos, ni que escucharé reírse a mi tío. Pero siento su presencia muy cerca. Él sigue con nosotros.
Mañana me iré, volveré a recuperar la rutina, volveré con un hueco inmenso, un hueco que nada ni nadie podrá llenar, un agujero sin fondo que por mucho que intentara jamás se llenará, pues ese es el lugar que ocupa mi tío. De ahí salen los recuerdos, las sonrisas cuando le recuerdo, el dolor cuando le echo de menos, el concienciarse de que ya no está en cuerpo presente, aunque siento que sigue aquí.
Duele, duele este vacío. Un vacío diferente al choque emocional de cuando nos despedimos de él hace unos días. Ahora es el paso de los días, el día a día que nos hace evocar, cada rincón que mi tío ocupó, un detalle, un objeto... La huella que ha dejado en nuestro interior...
A medida que pase el tiempo intentaré hablar menos de él, pero que no hable de él ni exprese lo que pienso mediante palabras no quiere decir que no siga presente.

No hay comentarios: