martes, septiembre 04, 2007

"Klimt"

Paranoia de película donde las haya. Siempre he adorado los cuadros de Gustav Klimt.

Viena, 1900. Klimt (John Malkovich) es uno de los artistas reconocidos por el público, pero no así por sus colegas. Él es un revolucionario en el arte, un excéntrico que conviene dejar de lado. Todos le critican su obra, pero en el fondo adoran el preciosismo, el colorido y la meticulosidad con las que trabaja. Sus pinturas son demasiado llamativas para el oscurantismo vienés, sobre todo cuando están a las puertas de una guerra. Si bien su obra no fue bienvenida en su ciudad natal, en París fue aceptada en todos los círculos de cultura y su autor condecorado. Klimt se rodeó de unos amigos tan excéntricos como él, pero que se pusieron de su lado cuando el artista tuvo dificultades. Las mujeres le adoraban y de ahí su inmenso número de hijos, muchos desconocidos. Su lenguaje grosero era perdonado por ser quien era. Su diva, Léa de Castro (Saffron Burrows), se encontraba lejos y le inducía a unos sutiles engaños que acabaron por nublarle todavía más. Y para colmo veía a un hombre que le acompañaba siempre allí donde iba, motivo por el cual parecía hablar solo. Enfermo de sífilis, terminó en un sanatorio mental, donde acabó su sufrimiento.

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