
domingo, septiembre 19, 2010
Esa fuerza misteriosa

Si no tuviéramos corazón... seríamos máquinas

Naturaleza plena
En principio iba a tomar algo a las piscinas, pero están cerradas y como el perro necesita correr, he venido al reconfortante árbol que me cobijaba en marzo, abril y mayo. Porque entonces empecé a ir a la ermita, que también está cerrada.
Hoy es uno de los últimos días que se puede disfrutar de este paraje natural en todo su esplendor, porque ya no quedan muchos días soleados.
Los colores han variado: ya no son los verdes fértiles de mayo, sino los ocres secos del otoño. Incluso los sonidos son diferentes: ahora escucho un ruido que podría ser de patos en una charca cercana, y antes escuchaba el cri-cri de los grillos y, más al atardecer, el encantador berrido del cuco.
Entonces me acuerdo de él, de todo lo que daría por compartir esta magnificencia con él...
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@
sábado, septiembre 18, 2010
Hace un año

Hace un año aproximadamente me iba a Bélgica por estas fechas. Creo que aún no me había ido, posiblemente fuera tal día como mañana. Estos días estaba saliendo el edificio de la Comisión Europea y me he acordado.
El calor de los pequeños momentos
Sé lo que estás pensando

"Si alguien te pidiera que pensaras en un número, yo sé en qué número pensarías. ¿No me crees? Piensa en cualquier número del uno al mil. Ahora verás lo bien que conozco tus secretos. Abre el sobrecito".
viernes, septiembre 17, 2010
En azul

Sofoco

Redescubrir todo cada día

Penedo da Saudade
jueves, septiembre 16, 2010
Cambio de fondo

¿Dónde estará la magia?

Unos que se van a Egipto

En las piscinas
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@
En naranja

1313

Abriendo la Caja de Pandora

Destapar viejos recuerdos, además dolorosos, no es plato de buen gusto para nadie. Ver a una persona del pasado que hizo tanto daño podría haberme afectado más. ¿Realmente me importaba tanto que estuviera aparcado fuera? Le he ignorado, he mirado para otro lado y me he puesto a caminar unos pasos calle arriba, media vuelta y hacia abajo. ¿Por qué? Porque cuando me he dado cuenta de que él estaba dentro del coche quería escapar de su campo de visión. No me afecta, porque esa persona es simplemente pasado. Ni siquiera duele. Es posible que a él le siente peor que sea yo la que le ignore, que sea quien mire para otro lado, quien sea la que haya puesto punto final a una historia desastrosa emocionalmente.
¿Dolor? El dolor pasó. Mi vida ha cambiado radicalmente desde hace tres años. He aprendido a vivir de nuevo, a sentir de nuevo, a querer de nuevo. Y al amar, he comprendido que entonces era un sendero de espinas que producían llagas muy dolorosas. Era algo destructivo porque me estaba cercenando el alma, hasta que dije que no más.
¿Por qué siento ira cuando veo a esa persona del pasado (cuando debería sentir odio)? La razón es que hay una cuenta pendiente. Yo no le he perdonado. Nadie hace daño ni crea dolor de manera consciente. ¿Qué tipo de persona es aquella que lo hace así? Un monstruo. Causar dolor siendo consciente de ello. ¿Cómo perdonar algo así? Llegará un día en que sienta que, simplemente, le he perdonado.
Pero no me siento afectada por haberle visto. Era como un extraño. Todo había pasado. Sé que ya no me queda nada de él, ni siquiera los recuerdos. Y que, al final, cuando le haya perdonado es como si tan sólo fuera una sombra, sin más. Aunque, pensándolo bien, quizás ya esté perdonado, sino ¿por qué esta indiferencia por mi parte?
¿Por qué me siento tan indiferente? Quizás es que en mi vida han aparecido otras personas que enriquecen todo lo que me rodea, que son encantadoras por sí mismas. Y luego existe ese ángel al que colmaría de un millón de besos.
¡Cuánto ha cambiado mi vida desde entonces! Todo tiene una magia especial, que antes no existía. Quizás provenga de los sensuales dedos de una persona, esa persona que a mí me brinda alegrías cada mañana, cada noche, cada momento del día en que le dedico un pensamiento, por mínimo que sea. Comprendo que su presencia en mi vida es una de las cosas más importantes que me han pasado en los últimos meses. Y deseo que siga así, porque él ha conseguido en muy poco tiempo que el mundo sea simplemente mejor.
miércoles, septiembre 15, 2010
Una casa en Lleida
Historias del perro
Yellow Submarine

Cuando he llegado a casa no veía más que por darme una ducha que me relajara. El agua no sirve sólo para librar al cuerpo de impurezas, sino que a veces purifican el alma. Venía hoy muy cansada, pero ahora me siento un poco más ligera.
Antes de cenar, voy a dedicar unos minutos a escribir. En color amarillo, porque es el color del sol, de la luz, del verano. Me apetece contar. Ni siquiera estoy lo suficientemente cansada como para no dedicarle (y dedicarme) unos minutos para describir todas esas sensaciones del día. Para decirle lo guapo que estaba, aunque no se lo diga en voz alta.
Cuando el agua resbalaba por mi piel, me imaginaba recorriendo los bares vacíos una noche con él. ¿Vacíos por qué? Porque era un día de la semana que viene, cuando apenas hay gente en cualquier sitio de noche, excepto en Logroño. Si casi todo el mundo se va a las fiestas de la capital, es obvio que los bares están casi vacíos. Imaginaba que me relataba todo de él: sus experiencias, sus viajes, sus vivencias, sus sensaciones… Y, por una vez, sólo le escuchaba narrar todo aquello que a mí me gustaría saber. Eso significaba conocerle un poco más. Y cuanto más le conozco más encantador es, más dulce, más sublime.
Me pregunto dónde estará.
Acabo de recordar que mañana estaré sin coche. Los frenos suenan como si estuviera abriendo la puerta de una casa encantada, con ese chirrido que desata gritos de terror en tanta gente. Podría no estar sin coche, pero tampoco lo necesito, porque no vendré a casa a comer.
Amarillo. Como el sol. Y como el submarino amarillo de Los Beatles. Esto me recuerda a que Sabina viene a Logroño en noviembre. No me gustan los conciertos, pero parece ser que después de esta gira se retira. Y Joaquín Sabina sería uno de los pocos a quien iría a ver. Con él. Quizás se lo diga.
Atardecer...

Susurrando palabras de amor a la noche

martes, septiembre 14, 2010
En vísperas de San Mateo

En verde

Mirando de cerca al otoño

El milagro de una sonrisa

De camino a... Haro
lunes, septiembre 13, 2010
El misterio de las plantas

La estrella perfecta

Siempre me ha gustado mirar al firmamento de noche, buscar constelaciones e inventarme las que no sabía. Me parece un mundo misterioso ese de ahí arriba. Últimamente esas mismas estrellas me recuerdan a una persona a la que quiero con locura. No sé a qué se debe. Primero pensaba que era porque le había conocido de noche, luego porque un día que miraba las estrellas me acordé de él y se lo hice saber. Nunca le he preguntado si aquella noche miró al cielo.
Las estrellas son símbolos de buena suerte. No sólo las estrellas fugaces. El mapa estelar que se ve de noche es un mundo de ensueño. Me aporta paz, me serena mirar hacia arriba en las noches despejadas, y sobre todo cuando es verano. Quizás ahí está la conexión: quizás es que al encontrar ahí arriba la serenidad y la paz que hacen que el día termine con buen pie me acuerdo de él, que también me aporta otro tipo de paz y otro tipo de serenidad. Mirar directamente a esos dulces ojos es encontrar toda la belleza del mundo en sus pupilas perfectas. Su mirada es una de las primeras cosas que me atrajo de él. Mirar a sus ojos es encontrarte con toda la bondad del mundo escrita en ellos. Yo ya no puedo mirar a otros ojos después de haber visto lo mejor de este mundo en esos ojos oscuros.
Un día le hablé de la profundidad que emanaba de su mirada. Pero jamás le he llegado a describir cuán grande es esa profundidad.
No puedo hablar de sus ojos sin que se me caiga la baba. Lo dejaré en que un día los ojos de ese ángel me miraron y entonces empecé a quererle.
Él es la mejor estrella que existe en el mundo, y esa estrella no está ahí arriba, en el firmamento. Su luz es única.
El poder del rojo
En rojo

Los reflejos del sol

Se está bien en la calle. Hoy es un día que invita a salir fuera, a pasear.
Sólo tengo que cerrar los ojos para imaginar que cojo la mano de un ángel y que caminamos a la par por las calles de esta ciudad, regalándonos ese tiempo que es tan precioso para todo el mundo, un tiempo que, sin duda, termina acabando. Pero en esos instantes no existirían relojes, ni otras personas, ni árboles, ni aire. Sólo existiría él, en toda su grandeza.
Adoramos a personas porque simplemente son admirables. ¿Qué hay en él para que le quiera cada día un poco más? Supongo que es todo, es él en sí mismo.
Tengo ganas de verle y, en parte, tendría una excusa perfecta para hacerlo, aunque fuera preguntando por otra persona. Al fin y al cabo, ya que me voy a poner a mirar todo también tendré que pasarme por ahí.
Estoy esperando a que me traigan unas llaves, por eso aún estoy en la oficina. Yo creo que iré a tomarme un café rápido y volveré a escribir. Tengo unas intensas ganas de escribir, como lo hacía en marzo y abril. De escribirle…
Un frío glacial

De nuevo, sol

Reflexiones de un domingo de otoño

domingo, septiembre 12, 2010
Lo que conlleva un pequeño gesto amable

Una vez leí que un simple gesto amable plantaba una semilla que se extendía en todas las direcciones, haciendo crecer árboles en el futuro.
En esta frase que, a simple vista, parece tan sencilla se concentra una enorme fuente de sabiduría, porque es sabio aquél que es capaz de brindar una sonrisa al prójimo incluso en los peores momentos de su vida.
¿Para qué mostrar al mundo un rictus serio, enfadado o contrito cuando todo sale mejor de buen humor? No siempre es fácil. Somos humanos y, como tales, el estado de nuestra alma varía según situaciones, circunstancias y personas. A veces es complicado ocultar esos estados de tristeza o nuestros enfados, pero eso no significa que no sea posible.
Los estados del alma son efímeros, porque terminarán pasando, pero nuestra alma es eterna y por eso es tan importante no contaminarla con situaciones negativas o pesimistas. Es necesario mantenerla pura, cristalina. Por eso son tan importantes esos pequeños gestos amables, y aunque sean pequeños gestos son los que dotan de grandeza al espíritu de la persona que se los regala al resto del mundo. La persona que los reciba siempre lo agradecerá.
Una sonrisa siempre muestra lo mejor de una persona porque es uno de los reflejos con los que se comunica el alma.
Noches de claridad
Van Gogh, Terraza del Café de la Place du Forum en Arlés por la noche (1888)Tres años

sábado, septiembre 11, 2010
Ana Karenina



La siesta eterna

viernes, septiembre 10, 2010
Y el azar me ha 'obligado' a ver la Vuelta
Caminando sobre un mar de niebla
CASPAR DAVID FRIEDRICH, El caminante sobre el mar de niebla (1817-1818)jueves, septiembre 09, 2010
La duda en ciernes

Besos que nunca ocurrieron



