Al morir Cormac DiThon, Bram se iba a convertir en el lord de Thonvil, aunque en la práctica llevaba mucho tiempo ocupándose de las tierras de la familia y de los aldeanos. Aquello era sólo una formalidad. Esa misma tarde, su tío Guerrand le confiesa la realidad: por sus venas corre la sangre de los tuatha dundarael o duendes. Sólo hay una persona que puede contestarle a todas esas preguntas: el rey Weador. Bram se prepara para pasar una temporada lejos de sus tierras, en los reinos feéricos. Y mientras el rey Weador le dice que busque a Prímula, su madre, que vive en las montañas cercanas a Qualinesti, Guerrand, Kirah y un gnomo cuidan del castillo y los alrededores.
En las Praderas de Arena se encuentra Lyim Rhistadt, convertido en un mago renegado. Ha llegado a Qindaras, la única ciudad de Krynn donde las Órdenes de Hechicería no pueden hacerle nada. Desde tiempos centenarios, se respeta un pacto por el que los gobernantes y los magos no sobrepasan ciertos límites, aunque Lyim todavía no ha descubierto el porqué. Gracias a la magia con la que quiere acabar, va subiendo escalones hasta convertirse en un recaudador de impuestos, respetado más por miedo que por otra cosa. Con sus intrigas, no duda en asesinar a otros emires para acercarse al máximo potentado de la ciudad, Aniirin III, y convertirse en su mano derecha. Y es en una de las cenas en el palacio del potentado donde descubre el guantelete mágico, un objeto que atrae toda la energía y el poder hacia sí, un instrumento con el que podría acabar con aquello que quiere exterminar por encima de todo: la magia. Pues ese guantelete mágico es el que, gracias a su magia, mantiene el impresionante palacio del potentado en pie.
Junto a los pocos amigos, asesinos y guardaespaldas que tiene a su lado, trama un plan para acabar con Aniirin III y sucederle en el poder. Y con su régimen de miedo y terror, consigue mantener la tranquilidad en la ciudad, exterminando magos y con una policía secreta a sus órdenes.
Mientras, en las afueras de Qindaras, todos los magos empiezan a descubrir los efectos de la escasa magia de la que se ven sustraídos misteriosamente. Los tres Maestros han enviado muchos asesinos para acabar con Lyim, pero todos sus planes se han visto frustrados por la astucia del renegado.
En Thonvil, Kirah y Guerrand se quejan de la larga ausencia de Bram, que ya lleva dos años fuera. Lo que no saben es que su sobrino ha aprendido la magia de Chisnev de manos de su madre, una magia ante la que el guantelete de Lyim no puede hacer nada porque no la puede controlar. Y serán Guerrand y Bram los que mande el cónclave para acabar con Lyim.
Rand y Bram no tienen dificultades para entrar en Qindaras y, mucho menos, en el palacio. Pero en el pequeño espejo aparece Kirah. Bram utiliza su magia de la naturaleza contra Lyim, pero no consiguen apresarle. Kirah sigue enamorada de Lyim, y Guerrand corta la mano que lleva el guantelete a Lyim, muriendo al dejarse caer por una balaustrada. Bram es salvado por un animal alado que le lleva junto a Dagamier. El brazo cortado de Lyim con el guantelete han salido del palacio, que se desmorona porque ya no está sujeto a la magia que lo mantenía erguido. Y Lyim debe utilizar la magia para hacer crecer su mano cortada. Ahora que no tiene palacio, sólo le queda dar su estocada final: atacar la Torre de Wayreth; para ello, anima a su pueblo a ir a la lucha.
Del Abismo trae a los nabassu, seres infernales voladores provistos de magia. Y el ejército marcha hacia el Bosque de Wayreth. Enanos, caballeros de Ergoth del Norte y magos se preparan para la emboscada que están planeando en las montañas Khalkist. Y Bram estará allí. Pero Lyim, montado en un nabassu junto a Kirah, huye de la batalla para enfrentarse a los hechiceros asustados de Wayreth. Lo que no sabe es que Bram puede llegar por los caminos feéricos y derrotarle. Bram le convierte en árbol, pero no puede evitar que Kirah se acerque, absorba energía y muera. Por fin han derrotado a Lyim y la magia de las tres lunas vuelve a fluir por Krynn. Bram ha perdido a sus tíos, Dagamier está herida pero se recuperará, y ahora sólo quiere descansar en Thonvil y reflexionar sobre la propuesta que le ha hecho Par-Salian para ser su aprendiz.
Nabassu
























