viernes, abril 03, 2009

Y después del viernes...

Toca descanso, por fin. La vida laboral me mata. Esta semana, con el cambio de hora, ha sido mortal. Pero, a pesar de todo, a pesar del cansancio, de tener las plantas de los pies cocidas, de los dolores de espalda por el mal dormir, de los madrugones y un sinfín de cosas más, he descubierto que me encanta charlar con unos aquí y otros allá. Además siempre nos quedará una cena rápida en el Gambrinus en buena compañía. Aunque por una parte sólo pensaba en pillar la cama, por otra apetecía estar con gente y echarnos unas risas recordando viejas historias.
¿Quién dijo viernes? Espero que no todos sean así, porque si no creo que terminaré olvidando que los viernes son días de fiesta.

Mañana será otro día. Toca descanso, fiesta y peluquería.

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