
El acoso escolar, las amenazas y palizas en los colegios y la violencia en las aulas (bullying) es uno de los problemas más acusados en los últimos años entre los escolares. Muchos de estos jóvenes lo graban con los móviles y se alardean de sus actividades ilícitas en internet. Esta película trata a fondo el acoso escolar desde el punto de vista de la víctima, un muchacho agobiado por el miedo que, con ayuda de un adulto, consigue burlar a sus perseguidores. El drama es algo estresante, pero parece cumplir sus objetivos, sobre todo al final, dejándonos el mensaje de que estos pequeños psicópatas infantiles reiteran: si el zanahorio ha conseguido escapar de sus garras, habrá un siguiente muchacho acosado (por ejemplo, por su obesidad). Hay ciertos contrastes que te hacen reflexionar, por ejemplo, que el acosador es hijo del Concejal de Seguridad Ciudadana. Eso me recuerda a una cita de la Biblia que decía algo como "¿por qué criticas la mota en el ojo ajeno y no ves la viga en el propio?".
Gaby (Eduardo Garé) tiene catorce años y tiene miedo. De unos meses a esta parte, sus calificaciones escolares han caído en redondo y no dialoga ni siquiera con sus padres. Tiene miedo de ir al colegio porque unos compañeros de clase le esperan siempre a la salida y le roban el móvil. A medida que van pasando los días, los robos se convierten en violencia y a Gaby no le queda más remedio que correr.
Su madre, Merche (Elvira Mínguez), es una afamada periodista de la televisión local. Sabe que a su hijo le está ocurriendo algo, pero es incapaz de sonsacarle a Gaby qué es lo que le pasa. Los profesores del colegio piensan, al principio, que son cosas de la edad.
Guille (Eduardo Espinilla) se ha convertido en líder indiscutible de un grupo de chicos que se divierten acosando a Gaby y grabándolo todo con el móvil, pasándose después los vídeos entre unos y otros. Su padre, Guillermo (Lluís Homar), es un político de peso en la ciudad, encargado de la Seguridad Ciudadana. Su madre Magda (Paz Padilla) está preocupada, aunque es la primera que descubre los vídeos en el móvil de su hijo.
Gaby frecuenta, junto a sus padres, una pizzería de la ciudad. El dueño es el primero que descubre todo aquello a lo que se enfrenta Gaby y sólo le da un consejo: "ojo por ojo". Así que Gaby, con ayuda de Carla (Ariadna Gaya), consigue que le peguen una tremenda paliza mientras su amiga lo graba todo. Con ese vídeo, Gaby consigue la tranquilidad que no encontraba desde hace meses.
Guille, por su parte, encontrará otra víctima.
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