
Se trata de la continuación de Los crímenes de la Rue Morgue, aunque han pasado varios años desde que Monsieur Dupin resolviera el caso y los gendarmes parisienses, admirados por esa enorme intuición, siempre han acudido a él en busca de otros esclarecimientos.
Poe se basó en un crimen acontecido en Nueva York en 1841. El cadáver de la joven Mary Cecilia Rogers se encontró flotando en el río Hudson un caluroso día de verano. Su muerte produjo intensa conmoción, pero el misterio que envolvía la misma aún no se había resuelto en la época en que el autor publicó este relato (un año después).
Marie Rogêt era una bella joven parisina que se puso a trabajar en una perfumería a la que atrajo numeroso público masculino. Un tiempo después desapareció durante varios días y, cuando volvió, se enclaustró en casa con su madre. Entonces desapareció y, según los periódicos, su cadáver se había encontrado en el Sena. En aquella época había desaparecido, a manos de unos criminales, otra joven de la que apenas se habló en los diarios.

Así que se dio por supuesto que el cuerpo putrefacto era el de la bella Marie. Pero Dupin lo dudaba. También intuía que sus objetos personales, encontrados entre unos sotos junto a la orilla, habían sido depositados después y que el asesino era un posible amante que había huido en un bote. Para descubrir al asesino era necesario encontrar el bote. Para Dupin estaba claro que las dos veces que había desaparecido había sido una huida con algún amante y, de ser su cadáver el encontrado en el Sena, había sido entonces un crimen pasional.
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