
Esta noche puedo dormir media hora más, que, aunque parezca que no, la necesito. Es obvio que también entramos media hora más tarde.
Sólo deseo que llegue la hora de comer el sábado para poder descansar un poco, para poder coger un libro y perderme entre sus páginas, entre sus historias... olvidarme de todo lo demás.
Ansío disfrutar de estos días de sol, que se agradecen, aunque sólo te dé el sol cinco minutos y sólo puedas verlo desde el otro lado del cristal.
Pero mañana es viernes ¡por fin! Necesito ese pequeño respiro que me brinda el fin de semana.
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