Al abrir esto hoy soy consciente de que mañana caerá otro año más. Se me ha echado encima. Parecía ayer cuando me leía el libro de la Reina y, cuando se hablaba de la República, pensaba que aún estaba lejos. Y ya está aquí.
Me pregunto dónde se manifestarán los republicanos, que acabo de pasar por Gran Vía, y está llena de obras. Lo más sorprendente es que en la Plaza de la Constitución ya no está el monumento dedicado a la misma. Allí es donde se manifiestan todos los que tengan que replicar algo a los políticos gobernantes.
Vengo de hacerme análisis de sangre y orina. Como siempre, han tardado siglos en encontrarme la vena. Finalmente me han pinchado en el brazo derecho, porque en el izquierdo tengo las venas totalmente inlocalizables. Creo que serán los últimos análisis en mucho tiempo.
Así es como está el Monumento a la Constitución ahora, con el pétreo pedestal nada más.
Éste es el Monumento a la Constitución en cualquier día de los últimos meses (o años), el armatoste que en la actualidad brilla por su ausencia.
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