
La vida es como un tren a punto de pasar. En ocasiones tenemos que subir y no mirar atrás; otras, nos vemos obligados a despedir a los que se van. La despedida en una estación es una de las imágenes más tristes que existe. Mi madre siempre dice que nunca hay que decir adiós, porque da mala suerte, porque, en un futuro, siempre puedes volver al lugar del que te despediste o puede ocurrir que te reencuentres con la persona a la que dijiste adiós en el pasado.
Nunca se sabe si mañana cogerás el tren.
*La metáfora del tren, expresada en otros términos, me la describió hace ya algún tiempo un maño al que aprecio mucho.
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