domingo, abril 19, 2009

Terrat Pack

Anoche a las nueve teníamos cita en el Palacio de los Deportes de Logroño. Con una capacidad para 10.000 asistentes, las filas para ver el magnífico espectáculo eran larguísimas. Nunca antes había estado dentro del Palacio de los Deportes (que se inauguró hace pocos años).
Terrat Pack es el nombre de la gira por toda España que dan José Corbacho, Berto Romero, el Follonero, con el Buenafuente como maestro de ceremonias. "El paquete de Terrat" parece tener varios significados, que elija el público mismo, que ellos no lo explican.
La actuación contaba con actuaciones a solas de cada uno de ellos, monólogos que inducían a una panzada de risas continuadas que parecían no tener fin. "Disfrutar" es una palabra que se queda corta con estos cuatro, porque en el directo llegan a sorprender en gran manera.
En principio salieron todos menos el Follonero; dijeron que lo habían perdido por la Laurel (calle de tapas y vinos). 
José Corbacho fue el que comenzó. Fue genial en su monólogo. Aquellos momentos los disfruté enormemente.
El siguiente en aparecer fue Berto Romero, pero su gracia es más por su imagen grotesca ya de por sí, aunque también tuvo momentos únicos y desternillantes.
Andreu Buenafuente iba a comenzar su monólogo cuando se oyeron gritos en una de las puertas y apareció gritando Jordi Évole, más conocido como "el Follonero".
Dejó bien claro que él no era de monólogos, pero los otros le incitaron a comenzar uno. Empezó explicando que iba por la calle y que todo el mundo usaba diminutivos para llamarse entre sí y que a él, afortunada o desafortunadamente, le había tocado el de "Follo".
Y finalmente salió Buenafuente. Te das cuenta de lo bien que controla las pausas y las palabras. Es un genio. Entre las muchas cosas que contó en su monólogo dijo que hacer reír es un trabajo como otro cualquiera, pero que todo el mundo espera que haga reír siempre. Así, a nada que dice los que le rodean siempre se están riendo. Contó la anécdota de un entierro, donde el cura, cuando hablaba del difunto, reparó en él y entonces saltó: "Que lo cuente Buenafuente, que tiene más gracia".
Al final, Buenafuente nos brindó un espectáculo sorpresa con magia. Pero si lo contara ya no tendría gracia. No es lo mismo verlo allí, que contarlo por aquí.
El espectáculo es incalificable, sublime. 
Siento la mala calidad de las fotos, donde el escenario apenas se ve, pero genial salen en las pantallas gigantes.

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