miércoles, abril 15, 2009

El sueño de Salamanca

Para mí, el hecho de haber estado, conocido, disfrutado y vivido Salamanca ha sido una experiencia que no olvidaré nunca. Son los años que no se repetirán jamás. Volver a la tierra que me vio nacer es un sacrificio inmenso, pero sé que es lo mejor, dadas las circunstancias y que Salamanca no puede ofrecerme más de lo que me ha dado en todos estos años que, poco a poco, se difuminan lentamente en la memoria.
De un momento a otro me quedaré sin internet. El piso empieza a verse desolado y vacío, con un cúmulo de cajas apiladas en el pasillo, mientras las pertenencias que me han acompañado en los últimos meses se ocultan bajo los cartones de Marlboro y Sipecusa.
De haber podido elegir me hubiera quedado aquí, pero las perspectivas laborales aquí no son tan halagüeñas como en La Rioja, donde ya he encontrado un hueco en una empresa que, aparte, me ofrece seguridad. 
El fin de semana ya no estaré aquí, sino en Logroño, viendo al Follonero. 
Anoche recorría la Plaza Mayor mientras las gotas de lluvia resbalaban por mi rostro lentamente y me preguntaba si volvería alguna vez a pasear así por allí.
Mañana a estas horas no tendré siquiera televisión. No creo que la eche de menos, pero sé que sentiré un vacío inmenso, porque mañana será mi último día aquí. Lo único que quedará conmigo son unas sábanas, una maleta pequeña, algo de ropa y un libro. 
Sabía que Salamanca sería sólo una ciudad de paso, pero me siento tan descorazonada, con un pesar incierto, con la despedida latente hacia las personas que conocí, las piedras que toqué, las historias que viví...

Da pena, la verdad.

2 comentarios:

En Bici por Burgos dijo...

No sabía que marchabas de salamanca. ¿Eso significa que ya has terminado?

De ser así enhorabuena y mucha suerte con tu nueva andadura.

Saludos!

K dijo...

Hay etapas de la vida que acaban y empiezan otras nuevas.

Gracias :D