He dormido mal durante cuatro horas interrumpidas sin cesar. Faltan menos de cuatro horas para que vengan a recoger todo. Inmensa pena me da. En las paredes sólo queda un póster de la Alhambra y los murmullos silenciosos del pasado. Es como si estuviera observando un cadáver, un esqueleto sin carne, lleno de telarañas.
Y, finalmente, sólo queda el silencio.
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