
Dicen las antiguas leyendas que la noche de San Juan es la noche más mágica del año, que toda la energía y la fuerza de la magia salen al exterior y nos rodean con su hálito de esplendor. Por eso, si esta noche se pide un deseo es posible que se cumpla con certeza.
Hay algo extraño en el ambiente, algo mágico que se escapa a nuestra comprensión.
Noche de hogueras. Quememos los malos augurios y dejemos paso a las cosas buenas que se perfilan frente a nosotros.
Hay algo extraño en el ambiente, algo mágico que se escapa a nuestra comprensión.
Noche de hogueras. Quememos los malos augurios y dejemos paso a las cosas buenas que se perfilan frente a nosotros.
2 comentarios:
A mi estos dias tan señalados cada vez me llaman menos, aunque este año para variar salimos de Gijon y fuimos a un pequeño pueblo con playa y carpas montadas a pie de playa y no estuvo nada mal.
Por lo general buena noche, aunque llegue un poco magullado tras participar en varios pogos (eso en el que todo dios se pone a dar saltos y a empujarse), aunque las risas que me eche valieron la pena.
A mí solo me mola San Juan cuando estoy en La Rioja, y no por las hogueras precisamente.
Es el patrón de mi pueblo y por lo tanto hay fiesta, pero es un tanto peculiar.
Se hacen las hogueras, que no son espectaculares. Y cuando el horizonte empieza a clarear se sacan los carros. Nos vamos todos al monte a llenar el carro de ramas y adornarlo entre los efectos etílicos. Alguna vez nos llevamos algún susto con un tronco que pilló a alguien debajo. Cuando volvemos del monte pasamos por todas las calles cantando, todos en los carros. La gente oye las bocinas antes de que lleguemos y si alguien se asoma pedimos agua. Generalmente te suelen dar algo más que agua: vino y galletas. Cuando hemos recorrido todo el pueblo nos vamos, montados en el carro y mojados hasta los huesos (teniendo en cuenta que es el alba te quedas como un témpano) hasta la ermita-albergue, a un kilómetro, donde nos brindan con un chocolate caliente recién hecho que nos tienen preparado (para ir al monte tenemos que pasar por allí, así que nos suelen preparar el chocolate). Es una tradición ancestral, aunque ya se ha quedado en sacar el carro si cae fin de semana, por ejemplo este año, puesto que entre semana todos están ocupados.
Supongo que terminará desapareciendo. Es de agradecer que nosotros hayamos podido disfrutar de esa tradición.
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