jueves, junio 07, 2007

El calor de la gente

Lo sentimos a nuestro alrededor siempre pero nunca nos paramos a pensar en él, excepto cuando nos sentimos realmente mal.
Porque cuando todo está bien, cuando recibimos algún premio, cuando nos condecoran, cuando terminamos una etapa de nuestra vida todo el mundo dice que está a tu lado. Cuando miras a los ojos de todas esas personas te das cuenta de que no es así. Solo unos pocos están realmente a tu lado. Y esos se descubren en los peores momentos, cuando no va todo bien. Son aquellos que te hacen dar la cara, afrontar las cosas tal y como llegan y te aconsejan que busques una solución.
A pesar de que tienes tus propios escudos siempre hay quien te decepciona. Y eso duele. En estos momentos estoy decepcionada. Como contrapartida siento el calor de mi gente, ahora los tengo cerca, muy cerca, ahora sé de ellos a diario y hablo con todo el mundo más. Ellos siempre estarán ahí.
Hace dos días tenía miedo. Entonces leí que siempre hay quienes tienen más miedo que nosotros. Tenía miedo hacia las semanas venideras. Porque dudo, porque casi es inevitable no sentir pánico. Es eso que llaman amor. Prefiero temerlo.
El mundo está lleno de dudas. Y dudar es de sabios. Pero hay dudas infundadas. Quizás ése fue el fundamento de mi decepción. Se va diluyendo porque tengo cerca a ciertas personas que me abrazan con sus palabras, con susurros que llegan directos al corazón.

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