miércoles, junio 20, 2007

"Dogville"

Pocas historias conozco que saquen a la luz la verdadera esencia de la condición humana. Esta película no deja indiferente, es incluso desgarradora. Al final únicamente es posible pensar en esa venganza, sobre todo al recuperar el poder y la libertad que ellos le quitaron. Aunque, antes de hablar del argumento en sí, debo describir los aspectos técnicos de esta película, que llaman la atención por novedosos y originales.
Todo el escenario transcurre en una especie de teatro. No vamos a ver el sol, ni vamos a oír cantar a los pájaros, ni vamos a otear el horizonte... Supongo que es algo experimental. Al ser un escenario oscuro con unos cuantos cachivaches aquí y allá nos da una sensación de frialdad. No se nos presentan emociones, no se nos dice lo que está bien y no, todo lo sabemos por las personas que van contando historias que han ocurrido en otro lugar y por tanto no las hemos visto, y sobre todo se nos presentan unos hechos, unas actividades particulares sin connotaciones de ningún tipo, por lo que no puede desviarse nuestra opinión ni manipularse de manera alguna. Entonces me pregunto si todos al final nos ponemos en la piel de la protagonista para vengarnos, aunque es evidente que el espectador se da cuenta de los maltratos desde mucho antes que ella. Parece incluso que esté tan obcecada con olvidar su vida anterior que no se da cuenta de que lo que está viviendo es mucho peor, que realmente consiente demasiado y todos se aprovechan.
El escenario también es peculiar en el sentido de que si fuera el de un teatro éste se quedaría pequeño. Hay que tener en cuenta que ese lugar es un pueblo, un pueblo pequeño, pero con sus casas a tamaño real, sus gentes, sus coches, sus huertos, etc. Así que habría que imaginarse un lugar espectacularmente grande. Pero para ver lo que ocurre en todos los rinconces de ese pueblo nos debemos imaginar las casas. Es decir, no vemos puertas ni paredes, lo único que vemos son elementos distintivos de las personas que viven allí. Aunque los personajes llamen a puertas invisibles, arreglen jardines pintados en el suelo, escuchemos un perro que no se ve... Sin duda, el pueblo es en honor a ese perro que solo al final acariciamos con la mirada.
La película se presenta vacía de adornos y por tanto es importante que demos a la imaginación. Desde mi punto de vista está muy bien lograda, y pese a ocurrir todo en el mismo lugar para nada es aburrida. Al contrario, quieres seguir a ver cuál es el desenlace. Yo misma he llegado a creer que la protagonista terminaría dando su vida y que no merecía la pena.

El formato de la película se presenta, a modo de libro, en un prólogo y nueve capítulos. En el prólogo se nos describe Dogville. Sin duda, el perro y sus ladridos, aunque solo escuchemos y no veamos al animal, es un símbolo muy fuerte, tanto que al final el único superviviente de aquel recóndito lugar es el perro. En el prólogo se nos introduce desde arriba a un plano donde las calles aparecen escritas en el mismo a modo de pizarra. Pero a medida que la cámara se va acercando a las casas, vemos a la gente faenando en ellas. En una segunda observación, descubrimos objetos que parecen colgados de la nada, objetos que ciertamente tienen su protagonismo.
Dogville es un pequeño pueblecito junto a las Montañas Rocosas. Tiene una calle principal, la calle del Olmo aunque nunca hubo un olmo dando sombra allí, y varias familias que viven acurrucadas en sus desvencijadas casas. El pueblo tiene todo lo imprescindible, aunque carece de otras muchas cosas. Sobreviven como pueden, y entre ellos parece que son felices. Un narrador en off nos cuenta todo lo que va ocurriendo en el pueblo; solo es interrumpido por ligeros diálogos de los lugareños.
Tom Edison quiere ser escritor, es hijo del médico, un hombre retirado que recibe una modesta pensión con la que los dos viven. Tom es un holgazán y nunca comienza a escribir el libro que tiene en mente. Se escabulle a casa de su amigo Bill, que está estudiando para ingeniero, pero es demasiado estúpido y además él lo sabe. A Tom le gusta ir a su casa a regodearse ganándole a las damas, pero también para "cortejar" a su hermana Lis.
Además Tom se considera el ilustrador moral de las mentes de aquel pueblo. Así que organiza reuniones en la misión, una misión que carece de predicador, y mientras que lo esperan, Martha ensaya las partituras de piano sin pisar los pedales para no desgastarlo. Además, Martha se encarga de tocar una campana que avisa de todas las horas y se oye en todo el pueblo.
Chuck y Vera llevan muchos años casados pero, en el fondo, se odian. Tienen una infinidad de hijos con nombres mitológicos y religiosos. De todos ellos, el más perverso es Jasón y, evidentemente, mimado por la madre y tratado de inútil por el padre. Moses, el perro, pertenece a la familia, aunque no parece que le hagan mucho caso. Chuck se pasa de sol a sol en un huerto que tienen a las afueras del pueblo, de donde saca el alimento diario de la familia. Pero también muchos de los productos son llevados al mercado de la cercana Georgetown.
La única camioneta del pueblo pertenece a Ben, y a él no le importa comerciar y viajar haciendo pequeños favores a sus vecinos. También él les acerca a la ciudad. Ben visita un burdel una vez al mes, y aunque es un secreto a voces, se avergüenza de ello. Y además bebe.
Olivia es una antigua esclava de color que tiene una hija inválida. Está buscando trabajo en la ciudad, aunque no tiene mucho tiempo debido a los límites de su muchacha.
Jack MacKay es ciego. Nunca sale de casa para ocultar su tara, pero todo el pueblo conoce su problema.
May Ginger y Gloria regentan la única tienda del pueblo, y se aprovechan de que casi nadie sale fuera para encarecer los productos que venden.
En definitiva, es un pueblo honrado que vive a duras penas, apoyándose unos a otros y compadeciéndose de las penas ocultas de los demás.
Un día ocurre algo extraño. Tom pasea por las afueras cuando oye unos disparos. Poco después aparece una mujer que, evidentemente, está siendo perseguida. Cuando los gángsters llegan a Dogville, Tom ha escondido a la joven y les dice que no la ha visto. El jefe, al que no se le ve porque está oculto tras una cortina del coche, le tiende una tarjeta para que le llame por si la viera.
Cuando se van, Grace (Nicole Kidman) comienza a hablar con Tom. Ella quiere marcharse, pero Tom la convence para que se quede, pues en aquel lugar recóndito y perdido nadie vendrá a buscarla. Grace se queda sorprendida por la generosidad del joven pero también porque él no insiste para que le cuente su historia, historia que intentará olvidar.
Cuando Grace es presentada a los habitantes del pueblo, todos comprenden que es una fugitiva de gánsters y que deben protegerla, así que intentan ayudarla haciendo que sea útil, aunque en principio con desconfianza. Nadie quiere que les ayude porque no necesitan ayuda, hasta que un día Grace se pone a arreglar las grosellas de las tenderas. Poco a poco todos le abren sus puertas y le dan pequeños trabajos por los que terminarán dándole un pequeño sueldo. Grace les abre su corazón y se encariña con ellos. Se da cuenta de que no hay maldad allí. Y quiere quedarse. Cree que Chuck la odia, pues ella se muestra esquiva con él cuando le ayuda a recoger manzanas. Y después de hacerle ver a Jack que no tiene por qué ocultar su ceguera teme que el hombre quiera que se vaya.
Poco a poco, cada uno de los habitantes comienza a apreciar esos trabajos que no necesitaban, y quieren más. La toman como una valiosa posesión de la que no quieren deshacerse.
Cuando los carteles de su búsqueda empiezan a ofrecer recompensas, los vecinos celebran otra reunión. Tienen miedo y saben que están en peligro. A partir de aquí, a cambio de protegerla le bajan el sueldo y le hacen trabajar doble. A Grace no le importa. Empieza a entrar en una especie de trance del que le será imposible escapar, tan imposible que alguien tendrá que venir a salvarla.
Sus "protectores" empiezan a aprovecharse de ella, a gritarle, a tratarla mal y los varones abusan de ella sexualmente. Violada y humillada, ella no aguanta más. Cree que Tom, del que se ha enamorado, es su única salida y, sin embargo, él tiene dos caras y se pondrá de lado de los que más opciones tienen de ganar. La crueldad supera límites insospechados. La esclava hace los trabajos que nadie necesitaba y todos le exigen, incluso de malas maneras. Y un día decide huir con ayuda de Tom, pero éste la traiciona. De vuelta al pueblo pues Ben también se ha aprovechado de la situación, le ponen una argolla que tira de una cadena con una rueda de hierro que transporta allí donde va.
Por el día debe hacer las labores de todas las casas con el impedimento de hierro que le dificulta los movimientos, debe soportar humillaciones incluso de los niños, y es vejada por las noches cuando todos los hombres la visitan para satisfacer su placer.
Llega un momento en que ella parece que va a decaer, que se va a apagar como la llama de una vela, pero una fuerza interior le hace seguir adelante. Llega un momento en que el pueblo se quiere deshacer de ella y Tom decide llamar al gánster.
Cuando llegan los gánsters, se encuentran a una Grace humillada, con una correa de hierro al cuello, encerrada en una desvencijada cabaña... y Tom les pide su recompensa. Pero Grace es realmente hija del jefe de los gángsters. Su padre ha ido a buscarla porque quiere llevarla a casa. Tienen una conversación interesante sobre la arrogancia del ser humano.
En cierto momento Grace despierta del trance. No quería volver a su vida anterior, pero su vida actual es un tormento peor. Y se da cuenta de lo que debe hacer: quiere que desaparezca la maldad de ese pueblo y con él todos sus habitantes. Al final ella se ha convertido en el verdugo de sus torturadores. Solo al perro le permite vivir. Ha llevado a cabo su venganza y ha terminado su martirio. Ha terminado su pesadilla.

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