Han pasado dos años desde la Guerra de la Lanza y en Krynn reina la paz, o mejor dicho, hay un equilibrio perfecto.
Los compañeros han seguido sendas diferentes.
Raistlin, desde el momento en que entró en la torre abandonada de los magos de Palanthas, no se ha dejado ver el pelo. Nunca sale de su Torre, aunque a su lado tiene un aprendiz, Dalamar, el Elfo Oscuro, que además es espía de Par-Salian, el mago que rige la Torre de Wayreth, lugar donde se reúnen los magos más importantes. Temen a Raistlin.
En Palanthas viven también Tanis y su esposa Laurana, ocupados con sus tareas cotidianas y con las condecoraciones del rango de héroes.
Caramon se casó con Tika y abrieron una posada en Solace. En aquel paradisíaco lugar se reunirán varios de los héroes, dejando de lado sus ocupaciones cotidianas.
Riverwind se sienta en una alejada mesa y descubre a una Tika preocupada. No va acompañado de su esposa Goldmoon pues acaba de dar a luz a dos gemelas. Aparece Tanis, que está de paso, puesto que va a Qualinesti al funeral del padre de Laurana. El semielfo va acompañado de una mujer singular: Crysania.
Nacida en el seno de una rica familia originaria de Palanthas, Crysania optó por la vía religiosa en el momento en que escuchó a Elistan. Está completamente dedicada a servir al dios del Bien, Paladine, y es posiblemente la heredera de las enseñanzas del anciano clérigo.
Ante las amenazas de Raistlin, la joven sacerdotisa convoca una cita con el Túnica Negra para hacerle ver el camino del Bien. Pero lo que podría haberse convertido en un infortunado encuentro termina transportando a la muchacha a una magia descontrolada a manos del hechicero. Él le hace ver que no es un mago del Mal y la hechiza haciendo que caiga en la magia del amor, para tenerla de su lado.
Con una inmensa fe en la palabra de Raistlin, tras haberle visitado en su oscura torre, Crysania emprende un largo viaje a Solace para que Caramon le guíe hasta la Torre de Wayreth, una torre que aparece y desaparece en los mapas, un lugar que cualquiera no puede encontrar, sino que es la torre la que se deja ver.
La sacerdotisa ha contactado con Tasslehoff para que el kender encuentre a Bupu, una enana gully por la que Raistlin tuvo una gran compasión, como si se apiadara de los más desafortunados. Así, Crysania quiere demostrar la bondad del hechicero.
Cuando Tanis y la sacerdotisa se encuentran en la posada con el bárbaro, descubren que Tika no es feliz. En cierto momento aparece un hombre enorme, cuyas carnes sobresalen de las sucias ropas, un personaje que les resulta familiar, alguien que se ha convertido en un alcohólico. Es Caramon, que ante la inactividad, ha caído en un vicio incontrolable. A pesar de que los amigos se apiadan de él, no pueden hacer nada pues cada uno debe seguir con sus obligaciones.
Caramon con Crysania, con un gesto protector
Kitiara aprovecha un viaje a Palanthas para visitar a Raistlin. Le pide su apoyo para dominar el mundo, y él rechaza la petición. Le cuenta sus planes, le dice que él aspira a mucho más que el control del mundo y que, para ello, necesita a Crysania. Él desea nada menos que convertirse en inmortal y en dios, pero necesita a la sacerdotisa para llevar sus planes a cabo. Poco conforme con la decisión de su hermano, Kitiara envía a Lord Soth a matar a la joven.
Tras preguntar en varias tabernas que desaparecen tras ellos como por arte de magia, Caramon, Tasslehoff y Bupu consiguen encontrar a Crysania. La arrogante joven no disfruta de la compañía de un humano borrachín, un kender charlatán y una enana mugrienta. Una noche, mientras duermen, son atacados por draconianos y Lord Soth mata a la sacerdotisa con una única palabra.
En su torre, Raistlin es urgentemente llamado por su aprendiz y descubre lo que ha pasado. El mago consigue devolver la vida al cuerpo de Crysania, pero no puede reinstaurarle el alma; para ello necesita una fuerza superior y, mediante otro hechizo, hace que la Torre de Wayreth vaya a su encuentro.
Magos con albas túnicas salen a recoger el cuerpo de la joven mientras los demás entran en la Torre. Allí se reúne un cónclave de magos, donde Par-Salian termina accediendo para enviarles a una época pasada, donde Crysania pueda recuperar su alma y en la que Caramon pueda acabar con el despiadado mago que parece dirigir todos los actos de Raistlin: Fistandantilus. En un despiste del anciano mago, envía también al kender a la ciudad de Istar antes de que se hundiera bajo las tortuosas aguas del Mar Sangriento, a Istar antes del Cataclismo.
En la Torre de Palanthas, Raistlin también se dispone a viajar al pasado.
Caramon y Tasslehoff aparecen en una plaza pública de la antigua ciudad de Istar. Junto a ellos está la sacerdotisa en un estado comatoso. Ante la evidencia, los dos son apresados y Crysania es transportada al Templo, donde la curan. Le devuelven el alma y, tras leer una misiva de Par-Salian, se entera que ha viajado a una época del pasado.
La joven admira al Príncipe de los Sacerdotes, un hombre que aparece rodeado de una luminosa aureola y que pretende ser un dios ante los ojos del resto de los humanos. Crysania no comprende que esa bondad de hombre, que esa perfección fuera capaz de provocar el Cataclismo que asoló Istar. Pero pronto se dará cuenta de su error, alguien la ayudará a ver al Príncipe de los Sacerdotes con sus miedos y errores, equivocaciones tales como que llegó a considerar que los dioses le servían a él, en vez de servir él a los dioses, como intentar imponer sus ideas, su religión y su fe y asegurar que lo que él decía era la única verdad, exterminar a otras razas de seres, consideradas inferiores pero creadas también por los dioses, e intentar eliminar a los hechiceros culpándoles de todos los males. Lo que en principio parecía perfecto era una especie de castillo de arena cuyos cimientos estaban construidos sobre mentiras y farsas, y algo así no podía terminar bien. Istar, la ciudad entera, vivía en un continuo engaño, era una pantomima, un techado de virtud, cuando en realidad era un repelente pozo aquejado de un sinfín de defectos.
El Príncipe de los Sacerdotes, rodeado de su aura luminosa, junto a una sacerdotisa que sostiene a una inerte Crysania
Frente a la luz que irradia el "virtuoso" Príncipe de los Sacerdotes, se pasea por los corredores un personaje rodeado de brumas constantes. Se trata de Fistandantilus. Es el único hechicero que no ha sido desterrado de la ciudad porque todos le temen y nadie osa enfrentarse a él.
Mientras Crysania se ubica en el Templo y se dedica a la oración diaria a la vez que imagina cómo obtener en su época real algo respecto a la religión igual que lo que había en Istar (antes de que abra los ojos ante la cruda realidad), se demuestra la inocencia de Caramon y el kender, pero no les dan la libertad, sino que son vendidos como esclavos al circo. El maestro de ceremonias es un cruel y horrible enano de nombre Arack, que siempre va acompañado de su fiel guardaespaldas, el imponente ogro Raaf. Bajo la capa de grasa de Caramon, el enano del circo visualiza el cambio, imagina que con una dieta y ejercicio, el guerrero puede llegar a convertirse en uno de los mejores, además de atraer a las mujeres por su buen ver.
Caramon hará buenos amigos entre los esclavos: Kiiri la Nereida y Pheragas de Ergoth. El guerrero, apodado "el Vencedor", descubre que lo que hacen en el circo es una farsa, que las armas se repliegan sobre sí mismas y utilizan sangre de gallina que llevan oculta. Con el tiempo, Caramon recupera su forma física, y hace mucho que no prueba el alcohol, pero su argolla al cuello da constancia de su condición de esclavo.
Un día descubre que uno de los gladiadores muere realmente y ve que tras la farsa está en juego todo un sistema de amenazas y venganzas tras las cuales corre mucho dinero. Entonces se entera de que él y Tasslehoff tienen un dueño: Fistandantilus. Caramon sabe que tiene que asesinarlo a sangre fría antes de que el siniestro mago les mate a ellos.
A Tasslehoff se le permite salir del circo para que sus bolsas no se llenen con pertenencias de los gladiadores y, mucho menos, de los Minotauros, "la raza elegida". Tras recorrer la ciudad de Istar, termina espiando en el Templo. Descubre a Crysania y el aposento del anciano mago. Toda la información que sonsaca se la cuenta a su amigo. Caramon decide burlar la vigilancia del circo y se escapa una noche para asesinar a Fistandantilus mientras duerme. Para su sorpresa, al quitar la capucha del mago descubre a un joven Raistlin.
Tras la incredulidad, el hechicero cuenta a su gemelo que ya ha asesinado él a Fistandantilus. Caramon vuelve al circo y a la rutina, con el recordatorio de Raistlin: "Recuerda la fecha". Y es que quedan trece días para el Cataclismo.
Tasslehoff sigue escapándose al Templo, donde engrosa sus saquitos con miles de tesoros que no recuerda de dónde ha cogido. En una de estas escapadas, escucha una conversación entre Raistlin y Crysania y descubre su enamoramiento.
En los trece días que quedan se suceden las Advertencias de los Dioses al Príncipe de los Sacerdotes, el cielo se cubre de un malicento color verde y se desata una continua tormenta. Es algo muy semejante a las plagas que asolaron Egipto según la Biblia.
El último día, el kender ha sido engañado por Raistlin para dejar inoperativo el Ingenio para viajar a otras épocas, es su salvoconducto para volver al futuro y a su vida.
Caramon, en el circo, debe enfrentarse con armas de verdad a sus amigos, Kiiri y Pheragas, y también al invencible Minotauro Rojo. Así lo ha pedido su amo (que en realidad es su gemelo). Y él se da cuenta de que su hermano le ha traicionado. Sus amigos le defenderán con su vida y, tras acabar con el Minotauro, el guerrero consigue escapar a duras penas hacia el Templo con la intención de asesinar a su hermano, un reducto del Mal.
La tierra se está moviendo, es un incipiente terremoto y el inicio del Cataclismo. Ellos deben volver a su tiempo.
El kender persigue a Crysania. La sacerdotisa oye la voz interior del hechicero que la guía por unos laberintos escondidos en los bajos del Templo y llegan al laboratorio de Fistandantilus, donde también aparece Caramon. Tasslehoff es atrapado por un trozo de columna que se derrumba sobre él y pierde el conocimiento. Cuando vuelve en sí y entra en el laboratorio descubre que se han ido sin él, así que se queda allí, pues se da cuenta de que, gracias a la magia de Raistlin, el Cataclismo no puede hacer nada en aquel laboratorio construido en la misma roca.
Los compañeros han seguido sendas diferentes.
Raistlin, desde el momento en que entró en la torre abandonada de los magos de Palanthas, no se ha dejado ver el pelo. Nunca sale de su Torre, aunque a su lado tiene un aprendiz, Dalamar, el Elfo Oscuro, que además es espía de Par-Salian, el mago que rige la Torre de Wayreth, lugar donde se reúnen los magos más importantes. Temen a Raistlin.
En Palanthas viven también Tanis y su esposa Laurana, ocupados con sus tareas cotidianas y con las condecoraciones del rango de héroes.
Caramon se casó con Tika y abrieron una posada en Solace. En aquel paradisíaco lugar se reunirán varios de los héroes, dejando de lado sus ocupaciones cotidianas.
Riverwind se sienta en una alejada mesa y descubre a una Tika preocupada. No va acompañado de su esposa Goldmoon pues acaba de dar a luz a dos gemelas. Aparece Tanis, que está de paso, puesto que va a Qualinesti al funeral del padre de Laurana. El semielfo va acompañado de una mujer singular: Crysania.
Nacida en el seno de una rica familia originaria de Palanthas, Crysania optó por la vía religiosa en el momento en que escuchó a Elistan. Está completamente dedicada a servir al dios del Bien, Paladine, y es posiblemente la heredera de las enseñanzas del anciano clérigo.
Ante las amenazas de Raistlin, la joven sacerdotisa convoca una cita con el Túnica Negra para hacerle ver el camino del Bien. Pero lo que podría haberse convertido en un infortunado encuentro termina transportando a la muchacha a una magia descontrolada a manos del hechicero. Él le hace ver que no es un mago del Mal y la hechiza haciendo que caiga en la magia del amor, para tenerla de su lado.
Con una inmensa fe en la palabra de Raistlin, tras haberle visitado en su oscura torre, Crysania emprende un largo viaje a Solace para que Caramon le guíe hasta la Torre de Wayreth, una torre que aparece y desaparece en los mapas, un lugar que cualquiera no puede encontrar, sino que es la torre la que se deja ver.
La sacerdotisa ha contactado con Tasslehoff para que el kender encuentre a Bupu, una enana gully por la que Raistlin tuvo una gran compasión, como si se apiadara de los más desafortunados. Así, Crysania quiere demostrar la bondad del hechicero.
Cuando Tanis y la sacerdotisa se encuentran en la posada con el bárbaro, descubren que Tika no es feliz. En cierto momento aparece un hombre enorme, cuyas carnes sobresalen de las sucias ropas, un personaje que les resulta familiar, alguien que se ha convertido en un alcohólico. Es Caramon, que ante la inactividad, ha caído en un vicio incontrolable. A pesar de que los amigos se apiadan de él, no pueden hacer nada pues cada uno debe seguir con sus obligaciones.
Crysania desaparece al día siguiente en busca de la Torre de Wayreth. Poco después llegan a Solace Tasslehoff y Bupu. Será el kender el que saque de aquel lugar a Caramon cuando Tika le eche de casa. Los tres emprenden un viaje en busca de Crysania. Solo Caramon ha estado en la torre de los magos y fue acompañado de su hermano gemelo.
Caramon con Crysania, con un gesto protectorTras preguntar en varias tabernas que desaparecen tras ellos como por arte de magia, Caramon, Tasslehoff y Bupu consiguen encontrar a Crysania. La arrogante joven no disfruta de la compañía de un humano borrachín, un kender charlatán y una enana mugrienta. Una noche, mientras duermen, son atacados por draconianos y Lord Soth mata a la sacerdotisa con una única palabra.
En su torre, Raistlin es urgentemente llamado por su aprendiz y descubre lo que ha pasado. El mago consigue devolver la vida al cuerpo de Crysania, pero no puede reinstaurarle el alma; para ello necesita una fuerza superior y, mediante otro hechizo, hace que la Torre de Wayreth vaya a su encuentro.
Magos con albas túnicas salen a recoger el cuerpo de la joven mientras los demás entran en la Torre. Allí se reúne un cónclave de magos, donde Par-Salian termina accediendo para enviarles a una época pasada, donde Crysania pueda recuperar su alma y en la que Caramon pueda acabar con el despiadado mago que parece dirigir todos los actos de Raistlin: Fistandantilus. En un despiste del anciano mago, envía también al kender a la ciudad de Istar antes de que se hundiera bajo las tortuosas aguas del Mar Sangriento, a Istar antes del Cataclismo.
En la Torre de Palanthas, Raistlin también se dispone a viajar al pasado.
Caramon y Tasslehoff aparecen en una plaza pública de la antigua ciudad de Istar. Junto a ellos está la sacerdotisa en un estado comatoso. Ante la evidencia, los dos son apresados y Crysania es transportada al Templo, donde la curan. Le devuelven el alma y, tras leer una misiva de Par-Salian, se entera que ha viajado a una época del pasado.
La joven admira al Príncipe de los Sacerdotes, un hombre que aparece rodeado de una luminosa aureola y que pretende ser un dios ante los ojos del resto de los humanos. Crysania no comprende que esa bondad de hombre, que esa perfección fuera capaz de provocar el Cataclismo que asoló Istar. Pero pronto se dará cuenta de su error, alguien la ayudará a ver al Príncipe de los Sacerdotes con sus miedos y errores, equivocaciones tales como que llegó a considerar que los dioses le servían a él, en vez de servir él a los dioses, como intentar imponer sus ideas, su religión y su fe y asegurar que lo que él decía era la única verdad, exterminar a otras razas de seres, consideradas inferiores pero creadas también por los dioses, e intentar eliminar a los hechiceros culpándoles de todos los males. Lo que en principio parecía perfecto era una especie de castillo de arena cuyos cimientos estaban construidos sobre mentiras y farsas, y algo así no podía terminar bien. Istar, la ciudad entera, vivía en un continuo engaño, era una pantomima, un techado de virtud, cuando en realidad era un repelente pozo aquejado de un sinfín de defectos.
El Príncipe de los Sacerdotes, rodeado de su aura luminosa, junto a una sacerdotisa que sostiene a una inerte CrysaniaMientras Crysania se ubica en el Templo y se dedica a la oración diaria a la vez que imagina cómo obtener en su época real algo respecto a la religión igual que lo que había en Istar (antes de que abra los ojos ante la cruda realidad), se demuestra la inocencia de Caramon y el kender, pero no les dan la libertad, sino que son vendidos como esclavos al circo. El maestro de ceremonias es un cruel y horrible enano de nombre Arack, que siempre va acompañado de su fiel guardaespaldas, el imponente ogro Raaf. Bajo la capa de grasa de Caramon, el enano del circo visualiza el cambio, imagina que con una dieta y ejercicio, el guerrero puede llegar a convertirse en uno de los mejores, además de atraer a las mujeres por su buen ver.
Caramon hará buenos amigos entre los esclavos: Kiiri la Nereida y Pheragas de Ergoth. El guerrero, apodado "el Vencedor", descubre que lo que hacen en el circo es una farsa, que las armas se repliegan sobre sí mismas y utilizan sangre de gallina que llevan oculta. Con el tiempo, Caramon recupera su forma física, y hace mucho que no prueba el alcohol, pero su argolla al cuello da constancia de su condición de esclavo.
Un día descubre que uno de los gladiadores muere realmente y ve que tras la farsa está en juego todo un sistema de amenazas y venganzas tras las cuales corre mucho dinero. Entonces se entera de que él y Tasslehoff tienen un dueño: Fistandantilus. Caramon sabe que tiene que asesinarlo a sangre fría antes de que el siniestro mago les mate a ellos.
A Tasslehoff se le permite salir del circo para que sus bolsas no se llenen con pertenencias de los gladiadores y, mucho menos, de los Minotauros, "la raza elegida". Tras recorrer la ciudad de Istar, termina espiando en el Templo. Descubre a Crysania y el aposento del anciano mago. Toda la información que sonsaca se la cuenta a su amigo. Caramon decide burlar la vigilancia del circo y se escapa una noche para asesinar a Fistandantilus mientras duerme. Para su sorpresa, al quitar la capucha del mago descubre a un joven Raistlin.
Tras la incredulidad, el hechicero cuenta a su gemelo que ya ha asesinado él a Fistandantilus. Caramon vuelve al circo y a la rutina, con el recordatorio de Raistlin: "Recuerda la fecha". Y es que quedan trece días para el Cataclismo.
Tasslehoff sigue escapándose al Templo, donde engrosa sus saquitos con miles de tesoros que no recuerda de dónde ha cogido. En una de estas escapadas, escucha una conversación entre Raistlin y Crysania y descubre su enamoramiento.
En los trece días que quedan se suceden las Advertencias de los Dioses al Príncipe de los Sacerdotes, el cielo se cubre de un malicento color verde y se desata una continua tormenta. Es algo muy semejante a las plagas que asolaron Egipto según la Biblia.
El último día, el kender ha sido engañado por Raistlin para dejar inoperativo el Ingenio para viajar a otras épocas, es su salvoconducto para volver al futuro y a su vida.
Caramon, en el circo, debe enfrentarse con armas de verdad a sus amigos, Kiiri y Pheragas, y también al invencible Minotauro Rojo. Así lo ha pedido su amo (que en realidad es su gemelo). Y él se da cuenta de que su hermano le ha traicionado. Sus amigos le defenderán con su vida y, tras acabar con el Minotauro, el guerrero consigue escapar a duras penas hacia el Templo con la intención de asesinar a su hermano, un reducto del Mal.
La tierra se está moviendo, es un incipiente terremoto y el inicio del Cataclismo. Ellos deben volver a su tiempo.
El kender persigue a Crysania. La sacerdotisa oye la voz interior del hechicero que la guía por unos laberintos escondidos en los bajos del Templo y llegan al laboratorio de Fistandantilus, donde también aparece Caramon. Tasslehoff es atrapado por un trozo de columna que se derrumba sobre él y pierde el conocimiento. Cuando vuelve en sí y entra en el laboratorio descubre que se han ido sin él, así que se queda allí, pues se da cuenta de que, gracias a la magia de Raistlin, el Cataclismo no puede hacer nada en aquel laboratorio construido en la misma roca.




No hay comentarios:
Publicar un comentario