miércoles, junio 06, 2007

Crónicas de la Dragonlance I: El retorno de los dragones

En las lejanas tierras de Krynn grandes ejércitos se preparan para la batalla. Pero son unos ejércitos peculiares pues están formados por draconianos, hobgoblins y ¡¡dragones!! La jefa suprema que está al mando de todos esos seres mágicos es la Reina de la Oscuridad, constelación que ha desaparecido del firmamento para luchar en la tierra de los vivos.
Pero también ha desaparecido de las estrellas el Guerrero Valiente, perteneciente a la constelación del dios Paladine, quien luchará por el Bien en Krynn con ayuda de un nutrido grupo de personajes.
Al norte de la región de Krynn existe un lugar llamado Solace. Las casas cuelgan de los árboles y todas están comunicadas entre sí por multitud de puentes. Allí se encuentra la taberna llamada El Último Hogar, donde casualmente coincidirán nuestros protagonistas. Realmente no es mera casualidad puesto que habían acordado reunirse allí cada cinco años. El dueño de la taberna se llama Otik y para él trabaja Tika, una joven adorable con un futuro incierto.
Tanis el semielfo y Flint el enano
El día marcado se reúnen allí los viejos amigos: Tanis el semielfo, el kender Tasslehoff, Caramon el guerrero y su hermano Raistlin que es mago y se encuentra debilitado, Sturm el caballero y Flint el enano. Pero falta alguien. Solo una persona no aparece en la taberna aquella noche: Kitiara. Que la joven guerrera no haya venido es símbolo de mal augurio.
Tanis, Goldmoon y Sturm
En una mesa cercana se encuentran un hombre y una mujer provenientes de las tierras del este, son esbeltos y rubios y visten prendas de abrigo adornadas con plumas, características de los bárbaros de Que-shu. Ella porta una vara que en cierto momento se enciende cambiando de color, brillando con una gran intensidad azulada. Cerca se encuentra el jefe de los hobgoblins. Sus hombres están buscando la Vara de Cristal Azul y Fewmaster quiere arrebatársela.
Con ayuda de Tika, los amigos huyen precipitadamente en compañía de los bárbaros desconocidos.
Solace y los vallenwood
Aquí empieza un viaje que parece interminable, una odisea cargada de las más increíbles aventuras.
Tanis se erige como líder indiscutible del grupo y, preguntando a cada uno la dirección que deben tomar, terminan cogiendo el camino hacia el sur, hacia Haven, donde los Buscadores podrían darles información sobre la Vara que lleva la Mujer de las Llanuras.
El enano Flint luchando contra un draconiano
Después de encontrarse con los horribles draconianos, Sturm recibe un golpe que le deja alicaído. Entonces ve un ciervo blanco y se propone seguirlo. Nadie más lo ve pero el héroe legendario, de nombre Huma, también siguió, según la tradición, a un ciervo blanco que le guió cuando estaba perdido. El ciervo se adentra en el Bosque Oscuro, de donde nadie ha salido vivo. Allí se tendrán que enfrentar a los protectores del bosque, que son las almas de caballeros que no pueden descansar en paz manteniéndose vigilando el bosque ante la llegada de extraños. Cuando se dan cuenta de que Goldmoon es la portadora de la Vara de Cristal Azul, aparecen centauros que les conducirán hasta el corazón del bosque para que hablen con el Señor del Bosque.
El Señor del Bosque es un unicornio hembra de extrema belleza que les dice lo que deben hacer después de salir del bosque. Así que gracias a los pegasos que el unicornio ha puesto a su disposición se acercan a Xak Tsaroth, la gran ciudad que tras haber sido destruida por el Cataclismo no volvió a ser ocupada ni reconstruida.
Goldmoon, con la Vara de Cristal Azul, sobre un pegaso a punto de abandonar el Bosque Oscuro
Pero los pegasos temen a las inmensas columnas de humo que se ven a lo lejos y les dejan al otro lado de las montañas que rodean Xak Tsaroth. El humo significa que la Reina de la Oscuridad está reorganizando sus ejércitos para asolar Krynn.
Allí ven por primera vez un dragón. Hay diferentes tipos de dragones; éste es negro y ataca a Riverwind, el compañero de Goldmoon, mientras ella entra en el único edificio que todavía se conserva en pie, el templo a la antigua diosa Mishakal.
Una ciudad se ha conservando en el subsuelo. Grupos de draconianos viven como reyes esclavizando a los enanos gullys y atienden al gran dragón negro, cuya cualidad principal es la magia, en cuyos alrededores la magia de otros magos como Raistlin languidece.
Enfrentándose al dragón negro que tiene a Raistlin bajo sus garras
Será Goldmoon con la Vara de Cristal Azul la que acabe con el dragón a la vez que la ciudad se derrumba hundiéndose en el mar.
Tras recuperar los discos de Mishakal salen huyendo de la ciudad. Goldmoon ha sacrificado su vida para salvar a sus compañeros, pero aparecerá junto a la diosa convertida en sacerdotisa, con el don de la curación.

Raistlin el mago. Sus ojos tienen forma de reloj de arena
Solace ha sido asolada por dragones rojos, inmensamente grandes y con una gran fuerza. Todas las ciudades van siendo arrasadas y sus habitantes son automáticamente convertidos en esclavos que llevan a las minas de Pax Tharkas, al sur.
Cuando el grupo regresa a El Último Hogar se encuentran con una taberna que ya no cuelga de un árbol, con sus casas incendiadas y con unos pocos habitantes que no se han llevado porque los draconianos los necesitan allí, como a Tika, que la necesitan en la taberna para que siga sirviendo cervezas.
En ese momento llegan Tanis y su grupo de amigos. En el fondo de la taberna un encapuchado les observa de lejos. Cuando se acerca a la mesa de Tanis un draconiano le pone la zancadilla y descubre que es un elfo. Según las normas de los draconianos debían acabar con toda la raza de elfos. Comienzan a luchar contra los draconianos pero son apresados y metidos en una carreta que les llevará a las minas del sur. El elfo es familia de Tanis, Ghiltanas.
Al cruzar el territorio de los elfos, Qualinost, empiezan a llover flechas hasta que la caravana se descompone y todos salen huyendo hacia los bosques. Gilthanas y sus compañeros conducen a Tanis, Goldmoon y el resto de amigos hasta la bella ciudad en la que jamás ha entrado un humano. Allí deben elegir: los elfos se marcharán hacia el oeste mientras el grupo encabezado por Tanis y guiado por Ghiltanas se dirigirá al sur para liberar a los esclavos de Pax Tharkas.
Tanis comienza a revivir su pasado y recuerda por qué salió huyendo. Entonces la vuelve a ver... Laurana. Ella sigue enamorada de él, pero Tanis tiene pensamientos para otra mujer, una humana, Kitiara. En el camino salvan un humano que, milagrosamente, se había salvado de un ataque de draconianos. Casualmente conoce a Ghiltanas y habla de él como traidor. Eben pone en duda las decisiones de Tanis y hace dudar al resto. Cuando llegan al camino oculto que les conducirá a la fortaleza de Pax Tharkas descubren que Laurana les ha seguido. Allí se enfrentan con todo tipo de magia. También les acompaña un viejo y despistado mago, Fizban, que se hace muy amigo de Tasslehoff, sobre todo cuando se pierden del grupo.
Entre ellos hay un traidor. Tasslehoff y Fizban descubren quién es cuando le ven hablar con el inmenso dragón rojo.
Verminaard sobre su dragón rojo
La tarea del grupo es liberar a los esclavos que no se fían hasta que ven cómo Goldmoon cura a uno de los enfermos. Y llegan al patio. Allí se crea un caos. En el aire está Verminaard sobre su indigesto dragón rojo, pero aparece una vieja dragona, la que había protegido a los niños, que seguirá protegiéndolos aunque tenga que enfrentarse a otro dragón, como es el caso. En la confrontación entre los dragones, Verminaard cae al suelo y utiliza magia negra para detener a Tanis, Sturm, Caramon y Raistlin, usa magia invocando a la Reina Oscura que de repente aparece allí. Pero también aparece Paladine y la Reina Oscura huye despavorida mientras Verminaard se encuentra de frente con Goldmoon, contra quien no puede utilizar la magia.
A lo lejos Eben huye con el Hombre de la Joya Verde, pero cuando luchan contra él porque se dan cuenta de que les ha traicionado cae de la fortaleza y muere.
Fizban haciendo su célebre conjuro de la bola de fuego junto a un asombrado Tasslehoff
La fortaleza se está destruyendo porque en la sala de la cadena Tasslehoff y Fizban han hecho volver a funcionar el mecanismo. Al salir huyendo Fizban cae y muere, no sin antes pronunciar un último hechizo por el que Tasslehoff se salva cayendo a un mullido lecho de plumas.

Caramon, Tika y Raistlin
Salen hacia los bosques, ya en territorio de los enanos. Allí Goldmoon y Riverwind deciden casarse y se celebra una solemne unión que tiene como público a todos los liberados de Pax Tharkas. En el banquete Sturm y Tanis descubren al Hombre de la Joya Verde pero luego desaparece.
En el bosque: Raistlin, Caramon, Tanis, Tasslehoff, Flint (detrás), Goldmoon, Riverwind (detrás), Sturm, Tika, Laurana (detrás)
El final es una llamada a la esperanza, un diálogo entre Tanis y Raistlin donde hablan de que tendrán que afrontar más calamidades puesto que la Reina Oscura no ha sido vencida todavía, pero el carácter optimista del semielfo confronta con el del mago. Entre las zarzas una pequeña figura les está escuchando y se arrepiente de haberlo hecho. Mientras mira al cielo cae sobre él una pequeña pluma y se acuerda de su compañero Fizban mientras piensa en la esperanza.
Tanis y Kitiara

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