martes, junio 19, 2007

Desgaste

De nada sirve mirar atrás.
Te desgastas pensando qué has hecho esta vez pero no encuentras respuestas, ni siquiera entre tus pensamientos más oscuros.
Das vueltas como un carrusel y envejeces con cada vuelta. Hoy sé que una nueva línea, aunque casi invisible, surca mi frente: De fruncir el ceño en los últimos días.
Te quemas. Sabes que estás al límite y prefieres no mirar, no escuchar, no hablar... porque sabes que si lo haces explotarás.
¿De qué sirve seguir cuando has descubierto la senda oculta que corre paralela a aquella vereda que tú pisas?
Te desgarras por dentro porque en el fondo sabes que no hay vuelta atrás, que verás la mácula una y dos veces, cien... siempre.
Y de nuevo te preguntas qué has hecho. Solo tú sabes la respuesta, sí, la respuesta que nadie se ha dignado a escuchar. Gracias a esa respuesta nunca dicha rezumas una tranquilidad infinita.
Entonces ¿por qué ese sentimiento de contrariedad?
Es sencillo. Se llama decepción.
Una única lágrima se abre paso por tu mejilla. Es la única, y será la última.

1 comentario:

Unknown dijo...

No hay una última lágrima si no has muerto así que aguanta porque te esperan unas cuantas mas en los próximos años.

Ánimo.