Siempre da gusto leer a los clásicos, y no hace mucho yo tenía un enorme deseo de leer otro de los clásicos rusos. No decepcionan y se perpetúan a lo largo de los siglos; por algo de esto se les llama "clásicos".
Reconozco que hubo un momento en que me sentí tan enganchada a esta novela que no supe ni quise parar. A las diez de la mañana llegaba al punto final. Del autor, me ha gustado más esta novela que Crimen y castigo.
La novela toca temas de la política y sociedad rural del siglo XIX, por lo que podría considerarse costumbrista; pero también toca temas como las relaciones del hombre con Dios, hay notas autobiográficas (sentimiento de culpa por haber deseado la muerte del padre, ataques epilépticos), los contrastes entre la nobleza y la plebe, la oratoria en un juicio del siglo XIX, y sobre todo la psicología. Podría decirse que es una novela psicológica, porque básicamente tendríamos que analizar la personalidad de los tres hermanos Karamazov -que dan título al libro-, de su progenitor y de las mujeres que les rodean, para comprender que están tan magistralmente trazados los rasgos de las personalidades de cada uno de ellos, que posiblemente el éxito de la novela se deba a esa descripción de las emociones, pensamientos y rasgos de la actitud de todos y cada uno de ellos.
En cuanto a los personajes, es habitual en las novelas rusas encontrarse varios nombres para designar a una persona, que cuando se trata del nombre y su diminutivo es sencillo seguir el hilo, pero cuando comienzan a mezclar los apellidos ya se hace complicado, es decir, tenemos a Fiódor Pavlovich, el padre, la víctima, pero su apellido es Karamazov, y en concreto él no aparece nombrado nunca con el nombre en diminutivo, pero al resto de los personajes se les nombra indistintamente por su nombre o por su diminutivo (Dmitri-Mitia; Ivan-Vania; Alexei-Aliocha), aunque en realidad no tengo claro si es un diminutivo o un término cariñoso.
Fiódor Pavlovich Karamazov es un hombre rico. Vive en una ciudad rural, cuyo nombre aparece en la última parte del libro: Skotoprigonievsk. Tiene tres hijos de dos matrimonios diferentes, pero apenas tiene relación con ellos. Fiódor es un libertino, que niega a sus hijos la parte de la herencia de las madres que les corresponde. Se ha enamorado de Gruckegnka (Agrafena Alexandrovna), una mujer de mala reputación.
Dmitri Karamazov (Mitia), el primogénito, es capitán del Ejército, y disputa el amor de Gruckegnka con su padre. Mitia se vuelve loco por esta mujer, pese a que está comprometido con una mujer perteneciente a la nobleza local, Catalina Ivanovna (Katia), con la que terminará rompiendo, porque se ha enamorado de Gruckegnka. Ha regresado a la ciudad porque quiere recibir la parte de la herencia de su madre que le corresponde por derecho, pero su padre se niega a entregársela. He aquí el punto de partida: Mitia odia a su padre, desea verle muerto, y tiene suficientes motivos para matarle (el amor por la misma mujer y el motivo económico). Pero Mitia, aunque en un principio parezca una persona violenta, es una persona de gran corazón, como se demostrará más tarde.
Ivan Karamazov (Vania) es hijo del segundo matrimonio de su padre. En un principio es el único que vive en la casa familiar y que parece llevarse correctamente con su padre. Como el hijo ha comprendido que no va a recibir nada de su padre y es muy inteligente, se ha buscado la vida y escribe artículos para un periódico. Vania es el único que terminará descubriendo la verdad y nadie le creerá debido a una súbita demencia que aparece oportunamente pocos días antes del juicio. Al principio, Vania produce rechazo, se nos presenta como un personaje cobarde, incapaz de enfrentarse a su padre, incapaz de luchar por el amor de la mujer que ama, Katia, por no enfrentarse a su hermano mayor. Tampoco tiene mucha relación con sus hermanos, y finalmente resulta impactante su nobleza de carácter. También Ivan ha deseado muchas veces la muerte de su padre.
Alexei Karamazov (Aliocha), también hijo del segundo matrimonio de su padre, vive en un monasterio de la ciudad, aprendiendo las enseñanzas místicas del stárets Zósimo. Tiene más relación con Mitia que con Vania, aunque le unan más lazos de sangre con este último. Aliocha posee un alma bondadosa, intenta mediar entre su padre y sus hermanos, se ha imaginado una vida monástica y ascética, pero Zósimo, antes de morir y previendo la catástrofe, le dice que tiene que salir al mundo, que tiene que salvar a su familia.
El padre ha guardado en un sobre tres mil rublos para entregar a Gruckegnka y pedirle que se case con él, así que durante días espera que su amada aparezca en su casa para entregárselos. Uno de los criados de la casa, Smerdiakov, les cuenta a Mitia y a Ivan la contraseña para acceder en la casa en el caso de que apareciera la cortesana. Sin embargo Gruckegnka nunca ha tenido intención de ir a por el dinero a casa de Fiódor Karamazov, ya que para ella enamorar al padre y al hijo ha sido para burlarse de ellos, aunque finalmente se termine enamorando de Mitia. Ivan ha salido hacia Moscú y Mitia vigila la casa.
Una noche en que no encuentra a Gruckegnka en su casa, decide ir a la de su padre y consigue acceder mediante la contraseña. El viejo criado Dmitri se levanta y piensa que Mitia ha matado a su padre, por lo que grita a la noche: "parricida", mientras Smerdiakov guarda cama por un "afortunado" ataque epiléptico. Mitia golpea al criado y creyéndole muerto, sale huyendo. Muchos ven restos de sangre en sus ropas y es prejuzgado por ello. Descubre que su amada ha viajado a Kronoie y sale detrás de ella, donde la encontrará en un hostal de carretera. Allí Mitia gastará mucho dinero, lo que llevará a muchos a pensar que ha robado a su padre.
En mitad de la noche, las autoridades policiales apresan a Mitia por parricidio. Pero a sus hermanos, a su amada y a Katia les será suficiente mirarlo a los ojos para saber que es inocente. A partir de aquí asistimos a un duro juicio con un eminente abogado llegado de Moscú para demostrar la inocencia de Mitia. Este juicio servirá no sólo para estrechar los lazos fraternales sino para poner cada cosa en su lugar.
¿Quién mató a Fiódor Pavlovich Karamazov?
De todas formas, entre todas las cuestiones filosóficas tratadas en la novela, habría que destacar que cuando una persona "cae" socialmente, muchas de las personas que se habían mantenido a su lado renegarán de él e intentarán hundirle en el lodo mucho más. Al final, los que de verdad permanecen a nuestro lado, los que nos conocen, ésos permanecerán junto a nosotros, pese a las adversidades...
En otro orden de cosas, el libro termina con el entierro de un niño. A lo largo de la novela se introducen los capítulos de un grupo de escolares, entre los que destaca Iliócha, un niño que se pondrá enfermo y terminará muriendo. No sé hasta qué punto estos capítulos sobran en la novela, yo creo que el autor los mete para que el juicio sobre el crimen no resulte tan pesado, pero también para enternecer al lector. A mí me han enternecido.
No puedo decir más sobre la novela. He disfrutado muchísimo. Pero si sigo hablando temo que se me escape el nombre del asesino.
Reconozco que hubo un momento en que me sentí tan enganchada a esta novela que no supe ni quise parar. A las diez de la mañana llegaba al punto final. Del autor, me ha gustado más esta novela que Crimen y castigo.
La novela toca temas de la política y sociedad rural del siglo XIX, por lo que podría considerarse costumbrista; pero también toca temas como las relaciones del hombre con Dios, hay notas autobiográficas (sentimiento de culpa por haber deseado la muerte del padre, ataques epilépticos), los contrastes entre la nobleza y la plebe, la oratoria en un juicio del siglo XIX, y sobre todo la psicología. Podría decirse que es una novela psicológica, porque básicamente tendríamos que analizar la personalidad de los tres hermanos Karamazov -que dan título al libro-, de su progenitor y de las mujeres que les rodean, para comprender que están tan magistralmente trazados los rasgos de las personalidades de cada uno de ellos, que posiblemente el éxito de la novela se deba a esa descripción de las emociones, pensamientos y rasgos de la actitud de todos y cada uno de ellos.
En cuanto a los personajes, es habitual en las novelas rusas encontrarse varios nombres para designar a una persona, que cuando se trata del nombre y su diminutivo es sencillo seguir el hilo, pero cuando comienzan a mezclar los apellidos ya se hace complicado, es decir, tenemos a Fiódor Pavlovich, el padre, la víctima, pero su apellido es Karamazov, y en concreto él no aparece nombrado nunca con el nombre en diminutivo, pero al resto de los personajes se les nombra indistintamente por su nombre o por su diminutivo (Dmitri-Mitia; Ivan-Vania; Alexei-Aliocha), aunque en realidad no tengo claro si es un diminutivo o un término cariñoso.
Fiódor Pavlovich Karamazov es un hombre rico. Vive en una ciudad rural, cuyo nombre aparece en la última parte del libro: Skotoprigonievsk. Tiene tres hijos de dos matrimonios diferentes, pero apenas tiene relación con ellos. Fiódor es un libertino, que niega a sus hijos la parte de la herencia de las madres que les corresponde. Se ha enamorado de Gruckegnka (Agrafena Alexandrovna), una mujer de mala reputación.
Dmitri Karamazov (Mitia), el primogénito, es capitán del Ejército, y disputa el amor de Gruckegnka con su padre. Mitia se vuelve loco por esta mujer, pese a que está comprometido con una mujer perteneciente a la nobleza local, Catalina Ivanovna (Katia), con la que terminará rompiendo, porque se ha enamorado de Gruckegnka. Ha regresado a la ciudad porque quiere recibir la parte de la herencia de su madre que le corresponde por derecho, pero su padre se niega a entregársela. He aquí el punto de partida: Mitia odia a su padre, desea verle muerto, y tiene suficientes motivos para matarle (el amor por la misma mujer y el motivo económico). Pero Mitia, aunque en un principio parezca una persona violenta, es una persona de gran corazón, como se demostrará más tarde.
Ivan Karamazov (Vania) es hijo del segundo matrimonio de su padre. En un principio es el único que vive en la casa familiar y que parece llevarse correctamente con su padre. Como el hijo ha comprendido que no va a recibir nada de su padre y es muy inteligente, se ha buscado la vida y escribe artículos para un periódico. Vania es el único que terminará descubriendo la verdad y nadie le creerá debido a una súbita demencia que aparece oportunamente pocos días antes del juicio. Al principio, Vania produce rechazo, se nos presenta como un personaje cobarde, incapaz de enfrentarse a su padre, incapaz de luchar por el amor de la mujer que ama, Katia, por no enfrentarse a su hermano mayor. Tampoco tiene mucha relación con sus hermanos, y finalmente resulta impactante su nobleza de carácter. También Ivan ha deseado muchas veces la muerte de su padre.
Alexei Karamazov (Aliocha), también hijo del segundo matrimonio de su padre, vive en un monasterio de la ciudad, aprendiendo las enseñanzas místicas del stárets Zósimo. Tiene más relación con Mitia que con Vania, aunque le unan más lazos de sangre con este último. Aliocha posee un alma bondadosa, intenta mediar entre su padre y sus hermanos, se ha imaginado una vida monástica y ascética, pero Zósimo, antes de morir y previendo la catástrofe, le dice que tiene que salir al mundo, que tiene que salvar a su familia.
El padre ha guardado en un sobre tres mil rublos para entregar a Gruckegnka y pedirle que se case con él, así que durante días espera que su amada aparezca en su casa para entregárselos. Uno de los criados de la casa, Smerdiakov, les cuenta a Mitia y a Ivan la contraseña para acceder en la casa en el caso de que apareciera la cortesana. Sin embargo Gruckegnka nunca ha tenido intención de ir a por el dinero a casa de Fiódor Karamazov, ya que para ella enamorar al padre y al hijo ha sido para burlarse de ellos, aunque finalmente se termine enamorando de Mitia. Ivan ha salido hacia Moscú y Mitia vigila la casa.
Una noche en que no encuentra a Gruckegnka en su casa, decide ir a la de su padre y consigue acceder mediante la contraseña. El viejo criado Dmitri se levanta y piensa que Mitia ha matado a su padre, por lo que grita a la noche: "parricida", mientras Smerdiakov guarda cama por un "afortunado" ataque epiléptico. Mitia golpea al criado y creyéndole muerto, sale huyendo. Muchos ven restos de sangre en sus ropas y es prejuzgado por ello. Descubre que su amada ha viajado a Kronoie y sale detrás de ella, donde la encontrará en un hostal de carretera. Allí Mitia gastará mucho dinero, lo que llevará a muchos a pensar que ha robado a su padre.
En mitad de la noche, las autoridades policiales apresan a Mitia por parricidio. Pero a sus hermanos, a su amada y a Katia les será suficiente mirarlo a los ojos para saber que es inocente. A partir de aquí asistimos a un duro juicio con un eminente abogado llegado de Moscú para demostrar la inocencia de Mitia. Este juicio servirá no sólo para estrechar los lazos fraternales sino para poner cada cosa en su lugar.
¿Quién mató a Fiódor Pavlovich Karamazov?
De todas formas, entre todas las cuestiones filosóficas tratadas en la novela, habría que destacar que cuando una persona "cae" socialmente, muchas de las personas que se habían mantenido a su lado renegarán de él e intentarán hundirle en el lodo mucho más. Al final, los que de verdad permanecen a nuestro lado, los que nos conocen, ésos permanecerán junto a nosotros, pese a las adversidades...
En otro orden de cosas, el libro termina con el entierro de un niño. A lo largo de la novela se introducen los capítulos de un grupo de escolares, entre los que destaca Iliócha, un niño que se pondrá enfermo y terminará muriendo. No sé hasta qué punto estos capítulos sobran en la novela, yo creo que el autor los mete para que el juicio sobre el crimen no resulte tan pesado, pero también para enternecer al lector. A mí me han enternecido.
No puedo decir más sobre la novela. He disfrutado muchísimo. Pero si sigo hablando temo que se me escape el nombre del asesino.
EL AUTOR:

Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881), novelista ruso, fue educado por su padre, un médico de carácter despótico y brutal, encontrando protección y cariño en su madre, que murió prematuramente. Al quedar viudo, el padre se entregó al alcohol y envió a su hijo a la Escuela de Ingenieros de San Petersburgo, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades como escritor.
A los 18 años, la noticia de la muerte de su padre, torturado y asesinado por un grupo de campesinos, estuvo cerca de hacerle perder la razón. Ese acontecimiento lo marcó como una revelación, ya que sintió ese crimen como suyo, por haber llegado a desearlo inconscientemente. Al terminar sus estudios con 20 años, decidió quedarse en San Petersburgo, donde se ganó la vida como traductor.
La publicación, en 1846, de la novela epistolar Pobres gentes, avalada por el poeta Nekrásov y por el crítico literario Belinski, le valió una fama ruidosa y efímera, ya que sus siguientes obras no tuvieron ninguna repercusión, cayendo el autor en un olvido total.
En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración con determinados grupos liberales y revolucionarios. Fue indultado momentos antes de la hora fijada para su ejecución, y pasó cuatro años en un presidio de Siberia, experiencia que relataría más tarde en Recuerdos de la casa de los muertos. Cuando adquirió nuevamente la libertad, fue incorporado a un regimiento de tiradores siberianos y contrajo matrimonio con una viuda de pocos recursos, Maria Dmítrievna Isáieva.
Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde no encontró a ninguno de sus antiguos amigos, ni eco alguno de su fama. La publicación de Recuerdos de la casa de los muertos (1861) le devolvió la celebridad. Para la redacción de su siguiente obra, Memorias del subsuelo (1864), también se inspiró en su experiencia siberiana. Soportó la muerte de su mujer y de su hermano como fatalidades ineludibles. En 1866 publicó El jugador, y la primera obra de la serie de grandes novelas que lo consagraron definitivamente como uno de los mayores genios de su época, Crimen y castigo.
La presión de sus acreedores lo llevó a abandonar Rusia y a viajar indefinidamente por Europa junto a su nueva y joven esposa, Ana Grigorievna. Durante uno de esos viajes su esposa dio a luz a una niña que moriría pocos días después, lo que sumió al escritor en un profundo dolor. A partir de ese momento sucumbió a la tentación del juego y sufrió frecuentes ataques epilépticos.
Tras nacer su segundo hijo, estableció un elevado ritmo de trabajo que le permitió publicar obras como El idiota (1868) o Los endemoniados (1870), que le proporcionaron una gran fama y la posibilidad de volver a su país, donde fue recibido con enorme entusiasmo. En esta época emprendió la redacción de Diario de un escritor, obra en la que se erige como guía espiritual de Rusia y reivindica un nacionalismo ruso articulado en torno a la fe ortodoxa y opuesto al decadentismo de Europa occidental, por cuya cultura sentía una profunda admiración.
En 1880 apareció la que el propio escritor consideró su obra maestra, Los hermanos Karamazov, que condensa los temas más característicos de su literatura: agudos análisis psicológicos, la relación del hombre con Dios, la angustia moral del hombre moderno y las paradojas de la libertad humana. Máximo representante, según el tópico, de la "novela de ideas", en sus obras aparecen evidentes rasgos de modernidad, sobre todo el tratamiento del detalle y de lo cotidiano, en el tono vívido y real de los diálogos y en el sentido irónico que apunta en ocasiones junto a la tragedia moral de los diálogos y en el sentido irónico que apunta en ocasiones junto a la tragedia moral de sus personajes.

Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881), novelista ruso, fue educado por su padre, un médico de carácter despótico y brutal, encontrando protección y cariño en su madre, que murió prematuramente. Al quedar viudo, el padre se entregó al alcohol y envió a su hijo a la Escuela de Ingenieros de San Petersburgo, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades como escritor.
A los 18 años, la noticia de la muerte de su padre, torturado y asesinado por un grupo de campesinos, estuvo cerca de hacerle perder la razón. Ese acontecimiento lo marcó como una revelación, ya que sintió ese crimen como suyo, por haber llegado a desearlo inconscientemente. Al terminar sus estudios con 20 años, decidió quedarse en San Petersburgo, donde se ganó la vida como traductor.
La publicación, en 1846, de la novela epistolar Pobres gentes, avalada por el poeta Nekrásov y por el crítico literario Belinski, le valió una fama ruidosa y efímera, ya que sus siguientes obras no tuvieron ninguna repercusión, cayendo el autor en un olvido total.
En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración con determinados grupos liberales y revolucionarios. Fue indultado momentos antes de la hora fijada para su ejecución, y pasó cuatro años en un presidio de Siberia, experiencia que relataría más tarde en Recuerdos de la casa de los muertos. Cuando adquirió nuevamente la libertad, fue incorporado a un regimiento de tiradores siberianos y contrajo matrimonio con una viuda de pocos recursos, Maria Dmítrievna Isáieva.
Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde no encontró a ninguno de sus antiguos amigos, ni eco alguno de su fama. La publicación de Recuerdos de la casa de los muertos (1861) le devolvió la celebridad. Para la redacción de su siguiente obra, Memorias del subsuelo (1864), también se inspiró en su experiencia siberiana. Soportó la muerte de su mujer y de su hermano como fatalidades ineludibles. En 1866 publicó El jugador, y la primera obra de la serie de grandes novelas que lo consagraron definitivamente como uno de los mayores genios de su época, Crimen y castigo.
La presión de sus acreedores lo llevó a abandonar Rusia y a viajar indefinidamente por Europa junto a su nueva y joven esposa, Ana Grigorievna. Durante uno de esos viajes su esposa dio a luz a una niña que moriría pocos días después, lo que sumió al escritor en un profundo dolor. A partir de ese momento sucumbió a la tentación del juego y sufrió frecuentes ataques epilépticos.
Tras nacer su segundo hijo, estableció un elevado ritmo de trabajo que le permitió publicar obras como El idiota (1868) o Los endemoniados (1870), que le proporcionaron una gran fama y la posibilidad de volver a su país, donde fue recibido con enorme entusiasmo. En esta época emprendió la redacción de Diario de un escritor, obra en la que se erige como guía espiritual de Rusia y reivindica un nacionalismo ruso articulado en torno a la fe ortodoxa y opuesto al decadentismo de Europa occidental, por cuya cultura sentía una profunda admiración.
En 1880 apareció la que el propio escritor consideró su obra maestra, Los hermanos Karamazov, que condensa los temas más característicos de su literatura: agudos análisis psicológicos, la relación del hombre con Dios, la angustia moral del hombre moderno y las paradojas de la libertad humana. Máximo representante, según el tópico, de la "novela de ideas", en sus obras aparecen evidentes rasgos de modernidad, sobre todo el tratamiento del detalle y de lo cotidiano, en el tono vívido y real de los diálogos y en el sentido irónico que apunta en ocasiones junto a la tragedia moral de los diálogos y en el sentido irónico que apunta en ocasiones junto a la tragedia moral de sus personajes.
EL LIBRO:
Título original: Братья Карамазовы, Brát'ya Karamázovy
Autor: Fiódor Dostoievski
Editorial: e-artnow, 2013 (eBook)
ISBN: 978-80-7484-258-0
Valoración: 10/10
Título original: Братья Карамазовы, Brát'ya Karamázovy
Autor: Fiódor Dostoievski
Editorial: e-artnow, 2013 (eBook)
ISBN: 978-80-7484-258-0
Valoración: 10/10
RETOS:
- Reto "Nos gustan los clásicos".
- Desafío Curioso: Libro que tenga adaptación cinematográfica en blanco y negro (1931).
- Reto Librópatas: Un clásico del siglo XIX.
- Reto 100 libros.
- 2017 Reading Challenge: Un libro que tenga en el título algún término familiar.
Algunos términos rusos de la novela:
** Ispravnik: El ispravnik era un funcionario de condado del Imperio Ruso. Este cargo fue introducido en el reinado de Catalina II en 1775. En su origen, eran líderes elegidos entre la nobleza local, pero más tarde pasaron a ser elegidos por los gobernadores de cada región. Entre sus funciones se encontraban la de controlar a la policía y administrar las cárceles del condado.
** Stárets: Un stárets es una persona que desempeña su función de consejero y maestro en los monasterios ortodoxos. Vienen a ser una especie de guías espirituales cuya experiencia se remonta a la sabiduría y a la intuición. Algunos eran considerados santos y con capacidad para hacer milagros.
** Mujik: Es un término que se empleaba para referirse a los campesinos rusos que no poseían propiedades antes del año 1917 (Revolución Rusa). Hasta la reforma agraria de 1861, los mujiks eran siervos.
** Troika: Una troika (del ruso, "tríada" o "trío") es un tipo de carruaje tradicional ruso que utiliza tres caballos para empujar un trineo. La máxima velocidad que puede alcanzar una troika es de 45-50 km/h, velocidad muy elevada para vehículos terrestres entre los siglos XVII y XIX, por eso se asociaba a la troika a los viajes rápidos.

** Skopets: Eunucos, llamados así por estar relacionados con la secta Skoptsy.
** Tziganes: Gitanos.
** Tarantass: Vehículo de cuatro ruedas tirado por caballos sobre un largo bastidor longitudinal, que reduce la sacudida de la carretera en viajes de larga distancia. Fue muy utilizado en Rusia en la primera mitad del siglo XIX. Tenía capacidad para llevar cuatro pasajeros.

** Samovar: Recipiente metálico en forma de cafetera alta, que sirve para hacer el té. Con el paso del tiempo, el samovar se ha convertido en un icono de la cultura rusa del té.
** Ulano: Era un soldado tártaro de caballería del siglo XVII, que fue mercenario en la Unión Polaco-Lituana y luego pasó a ser jinete que portaba lanza.


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