Esta tarde tengo que hacer todo lo que no he hecho esta mañana. Y claro, bien sé que he disfrutado de una conversación que se ha alargado hasta lo impensable. Es curioso porque yo hubiera seguido hablando más tiempo. Pero la obligación no podía esperar más.
Nunca me ha gustado el teléfono y de un tiempo a esta parte me siento a gusto hablando por teléfono. No con todo el mundo, pero sí.
El resultado es que ahora tengo que agilizar algunas cosas. Menos mal que siempre puedo hacerlo desde casa. Así que esta tarde no leeré mucho. Pero he disfrutado bastante.

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