Entonces abres los ojos y decides que debes integrarle en tu imaginación, desahogarte mediante las palabras que se convierten en hojas escritas, cuyo número va aumentando con el paso de los días, y descubres que a alguien real lo has convertido en una persona fruto de la fantasía, inmerso en una historia que no se merece, haciendo algo que no debería, diciendo palabras que jamás pronunciaría. Pero es tu historia y son tus personajes. Y él está en medio de todos ellos marcando el ritmo del corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario