jueves, julio 24, 2008

"El hombre de arena"

"No pienso quedarme aquí esperando a que el viento me borre como si fuera un hombre de arena".

Reconozco que si no saliera Hugo Silva en esta película ni siquiera me hubiera llamado la atención. Considero, aparte, a María Valverde una joven pero gran actriz, una gran promesa de nuestro cine. Lo que no esperaba es que me iba a gustar tanto. Al final termina sorprendiendo positivamente. Una película para recomendar... porque realmente es genial.

Una joven doctora, Silvia (Ana Ruiz), recibe en su consulta a un hombre mayor que viene desde América, pero es español; un inmigrante que ha regresado a su tierra. Se metió en una pelea para defender a un vagabundo y acabó en el hospital con varios huesos rotos. El hombre se deja la chaqueta en la consulta y Silvia encuentra en su cartera una foto que ya ha visto en su casa: es una foto de cuando ella era un bebé junto a su madre.
Al llegar a casa, le pregunta a la mujer con la que vive, Carmen (María Sampietro). Y ella le cuenta la historia de sus padres.

En la época franquista, muchos hombres y mujeres eran encerrados en hospitales psiquiátricos para ser olvidados de la faz de la tierra. Tenían aquel destino aquellos que no tenían un delito tan grande como para ir a la cárcel o ser ejecutados.
Mateo (Hugo Silva) llega al manicomio, acusado de decir algo que no debía. Nadie le dice el tiempo que va a estar allí, pero enseguida se da cuenta de que tiene que encontrar una manera de escapar. Muchos de los que se encuentran allí ni siquiera están locos. Es el caso de Lola (María Valverde), una muchacha que ayuda en las cocinas y en la lavandería. Está acusada de haber asesinado a sus padres, pero después se descubre que, desde que era tan sólo una niña, fue violada por su progenitor y por sus hermanos, con el consentimiento de la madre. La historia se volverá a repetir, porque uno de los celadores, Luis (Héctor Noas), abusa de todas las locas, y Lola no va a ser una excepción.
Por su parte, Mateo encuentra entre sus compañeros de cuarto a un francés (Samuel Le Bihan) que, en principio, parece violento, pero resultará ser su mejor amigo allí. El francés también se ha enamorado de Lola.
El embarazo de Lola no tarda en descubrirse. Burgos (Alberto Jiménez), el director del hospital, cree que el padre es Mateo, porque los dos jóvenes pasan mucho tiempo juntos, pero la doctora Carmen (Irene Visedo) está segura de que el violador es Luis. No consiguen hacer confesar a Lola, que está muy enamorada de Mateo. Sólo cuando a éste intentan darle una paliza los celadores encabezados por Luis, Lola se confesará a la doctora y Luis será encarcelado.
Con ayuda de un portugués que suele aprovisionar la institución y al que Mateo salvó la vida, se escapan hacia el barco que les embarcará para América. Mateo ha regalado su sombrero al francés y Burgos encuentra dentro un papel con el destino, pero cuando llega sólo encuentra a Lola.
Con todas las cosas que han ocurrido en el manicomio, el director es destituido. La niña de Lola nace allí y todos se vuelcan con ella. Mateo nunca deja de escribir, un día volverá por ellas. Pero Lola enferma y una mañana de otoño fallece. Carmen se hace cargo de la niña.
Él ha vuelto para conocer a la que considera su hija... después de tantos años.

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