Una vez, hace muchos años, dije que jamás me arrepentiría de nada en mi vida. Lo hecho hecho estaba y no había vuelta atrás. Pero inevitablemente hay momentos en los que siempre te terminas arrepintiendo de algo.
Hoy es mi día D. Por el descanso que me voy a tomar. Después de unos días sin dejar descansar ni al cuerpo ni a la mente, después de haber terminado con los trámites que tenía que hacer hoy, he enviado la carta.
Escribes y sabes que, muchas veces, lo haces con el corazón. En tus palabras está latente la presencia de dos personas muy importantes, que aparecen y se repiten una y otra vez en diferentes formas.
Uno de los grandes temas es la muerte, representada en la figura de mi tío. Cuando se fue seguía con nosotros en el pensamiento y al menos yo todavía no he asimilado su pérdida, aunque la haya aceptado. En cada personaje se puede identificar una cualidad de mi tío. En cierto modo, es normal que yo le evoque a través de la escritura. Cuando se fue también me desahogaba generalmente escribiendo, pero ahora... hablo de él de otra manera.
El otro gran tema es el amor, identificado con F., que se tirará de los pelos cuando lo lea. Ayer me preguntaba por qué no enviárselo y hoy ya no puedo dar marcha atrás, porque el sobre ya ha salido en dirección a su destino. Empiezo a arrepentirme. Es como si le estuviera entregando un trozo de corazón; ésa es la causa del arrepentimiento que empieza a corroer los recovecos de mi estómago y no parará hasta que le vea y le salte, adelantándome a él, alguna perlita como: "No te enviaré nada más". Sé que lo leerá. Y entonces llegará el caos. Pero... es alguien que me sirve de inspiración. Tiene todo el derecho a saber lo que he puesto antes que los demás. También es un acercamiento, porque en los últimos años nos hemos distanciado mucho, terminando por decirnos exabruptos mutuos que podrían haberse evitado. Como le dije en unas palabras breves, sólo se trata de un voto de confianza por mi parte. Sé que le hará ilusión, aunque sólo sea por haberme acordado de enviarle el manuscrito.
Y bien, el uno de agosto empezaré otra cosa nueva.
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