sábado, julio 26, 2008

"El grito" (1 y 2)

Lo cierto es que las películas de miedo no me atraen mucho, porque la mayoría de las veces suele entrarme la risa. Pero si hay películas de miedo que peguen sustos de verdad ésas son las orientales. Lo cierto es que ésta me recuerda mucho a “The Ring” y la mujer, con el pelo similar y esa mirada del más allá, termina siendo una bonita copia de Sadako.
Envuelta en un ambiente tenebroso y un halo de misterio, cargado de suspense, con los sonidos palpitantes advirtiéndonos para que estemos preparados, porque algo va a ocurrir, termina pegando buenos sustos, obviamente.

Se dice en Japón que, cuando una persona muere en un estado de extrema tristeza o ira, esa emoción permanece como una maldición donde tuvo lugar, y una y otra vez se repite el recuerdo de lo que ocurrió. La muerte se convierte en parte de ese hogar y destruye a todo aquel que se acerque. Cuando has estado bajo su influencia jamás te permite librarte de ella”.

Karen (Sarah Michelle Gellar) se ha ido de intercambio universitario a Japón. Su novio, Doug (Jason Behr), ha decidido acompañarla a Tokio. El Centro de Salud donde Karen hace sus prácticas la envía a una casa como asistenta, sustituyendo a Yoko (Yoko Maki), que no ha acudido al trabajo. Allí tiene que cuidar de una anciana estadounidense, Emma (Grace Zabriskie), que tiene una extraña enfermedad senil que le ha quitado el habla. La anciana vive con su hijo Matthew (William Mapother) y con su nuera Jennifer (Clea DuVall). Los dos aparecerán muertos en el ático de la casa. Pero también se ha ido a vivir y trabajar en Tokio la hija de Emma, Susan (Kadee Strickland), que desaparece, sin más.
Cuando Karen llega a la casa siente vibraciones negativas. Se encuentra todo desordenado y se encarga de cuidar a Emma. De repente, escucha ruidos en el desván y allí encuentra a Toshio (Yuya Ozeki), un niño que ha sido encerrado en un armario, donde también encuentra un diario en japonés de una mujer, pero las trabas del idioma le impiden leerlo. Entre las páginas del diario hay una foto de un hombre de rasgos occidentales.
Peter (Bill Pullman) era un profesor norteamericano que se suicidó, tirándose desde el balcón de su casa. No llevaba mucho tiempo en Japón, pero tres años después su suicidio sigue siendo un misterio. Karen habla con su viuda, que le enseña unas fotos en las que aparece, al fondo, la misma mujer, Kayako Saeki (Takako Fuji). Cuando investiga y relaciona a los personajes, descubre que hace tres años el marido de Kayako mató a su hijo Toshio y a su esposa Kayako, y después se suicidó él. Un día después, Peter se tiraba por el balcón.
Karen habla con el inspector del caso, Nakagawa (Ryo Ishibashi). Los dos saben que en esa casa ocurren cosas extrañas, que hay algo que no puede ser de este mundo. El inspector sabe que están predestinados a morir allí, porque han entrado en contacto con esa cosa. Sus compañeros, los que investigaron el caso tres años atrás, fueron asesinados o desaparecieron en extrañas circunstancias.
Karen pierde a su novio en la casa y sobrevive, aunque Kayako la perseguirá y acosará allá donde vaya.

La segunda parte es, simplemente, la continuación de la primera. Karen (Sarah Michelle Gellar) está retenida en un hospital japonés, atada con correas y sedada la mayor parte del tiempo. Todos creen que provocó un incendio en la casa maldita, y por esto es por lo que murió su novio. Así que su hermana Aubrey (Amber Tamblyn) viaja a Tokio para llevar de regreso a casa a Karen. El primer día en el hospital su hermana se cae de la azotea y muere. Esa misma noche Aubrey conoce a Eason (Edison Chen), un joven periodista que lleva tres años investigando el caso de la casa encantada y la maldición que rodea a todos aquellos que entran en su interior.
Mientras, tres colegialas deciden entrar en la casa, para hacerle una novatada a una de ellas, Allison (Arielle Kebbel). Sus amigas Miyuki (Misako Uno) y Vanessa (Teresa Palmer) desaparecerán misteriosamente.
En un viejo edificio de Chicago, se oyen unos extraños golpes que provienen de la casa de los Fleming. Jake (Matthew Knight), como niño, tiene el instinto que le advierte de que algo malo hay en ese edificio. Su hermana mayor, Lacey (Sarah Roewer), no le cree. Sus vidas cambiarán cuando su padre traiga a la casa a su nueva esposa, Trish (Jennifer Beals). Porque la maldición ya está en el edificio y se ha extendido hasta poseer de un modo bastante siniestro a la madrastra.
En Tokio, Aubrey y Eason entran en la casa y el periodista se lleva el diario de Kayako (Takako Fuji). Lo lee y descubre que la madre de Kayako era una itako, es decir, una catalizadora, algo parecido a una exorcista. Kayako había escrito sobre los rituales que hacía su madre, que eran un poco extraños. Su madre era capaz de curar a la gente extrayendo los espíritus malignos de sus cuerpos, dándoselos de comer a su hija.
Eason y Aubrey han decidido ir al pueblo donde vive la itako, pues es su última esperanza de librarse de la maldición. La chica se queda dormida en el sofá y Eason es asesinado por Kayako. Así que al día siguiente Aubrey acude sola a la casa de la anciana, pero ésta le dice que la maldición ya se ha extendido y que no hay modo de salir de ella. Lo que no sabe Aubrey es que la maldición ha acudido con ella a aquella lejana casita en medio del campo. Cuando abre los ojos se encuentra frente a la casa maldita. Esta vez está dispuesta a carearse con Kayako.
En Chicago, Trish asesina a su marido y a su hijastra. Jake consigue salir al pasillo y allí se encuentra con la muchacha que cuidan los Fleming, la que ha traído la maldición a Estados Unidos, que es Allison. De repente, desaparece delante de Jake. Y allí está... Kayako.

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