La primera vez que registro algo salido de mi capacidad creativa -que no es poca-, y espero que no sea la última. Calculo que este verano me pasaré por el Registro al menos dos veces más.
La historia es que ando con muchas cosas en la cabeza, debo terminar los dos manuscritos que empecé en años anteriores. Pero he aquí el problema: nunca he conseguido ir más allá; no es que no sepa cómo continuar (las historias salen solas) sino que llega un momento en que me atasco y lo dejo. Así que he estado pensando en empezar por las cosas pequeñas, pues dominando las pequeñas cosas se puede conseguir algo grande. De ahí que me haya dado por los relatos breves. Es cosa más sencilla que embarcarme de cabeza en una novela -que llegará, pero no de momento-. Y eso, sólo cuidando las cosas más pequeñas podré conseguir algo grande. Es necesario dar estos pasos diminutos. Además, una ventaja que me reporta el hecho de dedicarme un tiempo a los relatos breves es que sólo tengo que registrar los derechos de autor y, en caso de que publicaran, como sería una antología de varios autores no necesitaría registrar después el Depósito Legal. Pero aspiro a más que ver mi nombre en una antología. Es un sueño, un sueño que espero cumplir. Sé que algún día mi nombre estará con caracteres de imprenta en portadas de libros. Y entonces el sueño se habrá hecho realidad.
Hoy estoy feliz por haber dado un primer paso en un mundo difícil, pero un mundo en el que quiero sumergirme. Nunca he estado más segura de desear algo tanto. Y, como dice el refrán, "quien la sigue la consigue".
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