lunes, abril 12, 2010

En la antesala del olvido

Hoy he hecho lo que no me he atrevido a hacer en casi mes y medio. Y no lo entiendo, porque cuando escribo esos e-mails siento que mi alma se calma, como si realmente lo antinatural fuera no hacerlo.
Es lo que tiene escribir poesía a un ángel.


Un rato después, pensándolo fríamente, creo que es mejor que me responda todo lo contrario a lo que mi corazón desea. De esa forma, no le vería y, así, no volvería a coleccionar momentos ni a renovar energías. Poco a poco, iría convirtiéndose todo en una bruma borrosa de irrealidad, y lo irreal no existe. Es la antesala al olvido de lo que no se puede olvidar.

Un pequeño impulso

He llamado a un sitio para solicitar presupuesto de una alarma, pero me he echado a reír incluso antes de decirlo todo. Por supuesto, la otra persona al otro lado me ha reconocido enseguida.
"Escríbele" -me ha dicho.
Quizás sea lo mejor.
"¿Le puedo decir que he hablado contigo?".
"Claro que sí".

Y escribiendo estoy.

Esto es un pequeño impulso que podría ser un salto al vacío.

Quizás otro día...

Tengo mala fortuna. Ya sabía yo que si esto fuera Madrid sería más fácil que me encontrara con él, pero hoy no. Cuando iba al coche él ya no estaba, seguro que ha sido cuestión de minutos. Al volver apenas había sitios, pero tengo el coche limpio.
No debería desear tanto encontrarme con él, porque cuanto más lo ansío más complicado es que nos encontremos.

Necesito dormir...

Un poco de brujería

Mi amigo Joan, que vive en Barcelona, siempre me dice que soy un poco bruja, en ese sentido de pícara.
Eso me recuerda a que hace un rato podía haber cogido algo que tengo en el coche, pero como por arte de magia lo he dejado estar, para ir sobre las tres. Porque aunque haya decidido quedarme a comer aquí tengo que coger el coche de todas formas para lavarlo, pero también porque hay posibilidades de encontrármelo. Basta que lo piense para que eso no ocurra. Pero vaya, he decidido que, ya que estoy aquí, un poco con la mente en off, podría acercarme a lavar el coche.
Mi amigo Joan tiene razón en que soy algo bruja, pero eso no funciona con alguien cuyo poder magnético es superior. Si fuera bruja podría haberle hechizado y, sin embargo, en estos momentos la hechizada soy yo.

Tan cercano

He salido dos veces, pero sólo en la segunda he visto los destellos de ese coche. No estoy segura porque no alcanzaba a ver la matrícula. Pero era un coche como el suyo. He sentido que tenía ganas de llorar, no por él, más bien necesitando su abrazo, que me reconforte quizás. Le contaría lo que me pasa porque es la única persona a quien me confiaría, es la única persona con la que podría compartir el tormento de mis desvelos.
Ahora es cuando me sorprende descubrir lo mucho que le necesito.
Es curioso cómo a veces encontramos un rayo de esperanza donde menos lo hubiéramos esperado, cómo nos terminamos aferrando a un clavo ardiendo, aunque en el fondo sepamos que ese clavo nos podría terminar quemando. En estos momentos yo necesito creer en alguien.

Un puñado de horas

He dormido tan pocas horas que me siento como una autómata que hiciera las cosas mecánicamente. Aún escuché las cinco de la mañana en la torre de la iglesia. Y suele ocurrir que cuando te conciencias de que no puedes dormir te pones tan nerviosa que parece imposible. Al final, conseguí cerrar los ojos aferrándome a una única imagen que muy pronto me introdujo en el mundo de los sueños.
No podía ser de otra manera. No me gustaría perder esa ilusión...

Aún sin cerrar los ojos

El insomnio no es grato compañero. Ésta sería una noche aciaga por los fantasmas que no hace mucho que han aparecido, pero dentro de ese mundo de nieblas oscuras, hay una luz que no permite que la de hoy sea una noche aciaga. Es ese ángel el único hilo que hoy puede hacerme sonreír, o acaso soñar; es su imagen la única que al final terminará meciéndome y abocándome al mundo de los sueños.

Es duro no poder dormir por algo que sólo me toca de forma indirecta, algo que para mí es una injusticia tan macabra que duele demasiado. No quiero deambular por las calles como un alma en pena, siento que hoy algo ha muerto en mí. Puede ser algo parecido a la decepción.
Al menos sé que aún puedo aferrarme a los dedos aterciopelados de un ángel. ¿Cómo no voy a quererle si hoy le he visto como aquel que ha salvado a mi alma de la podredumbre y la miseria? Si quiero dormir sé que tengo que aferrarme a su imagen como si fuera lo único que existiera en este mundo. Si él supiera...

Retrum


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"Cuando tú estás junto a mí, cantando en el desierto, el desierto tiene bastante de paraíso". (Omar Khayyam)

Christian vive en un pueblo cercano a Barcelona, Teià, con su padre. Es un adolescente solitario que se siente culpable por la muerte de su hermano gemelo Julián, poco tiempo atrás, en accidente de moto.
Desde entonces acostumbra a acercarse al cementerio de Teià, donde lee libros de temática gótica.
Una tarde de invierno escucha una voz femenina que procede del cementerio y que le impacta tanto que vuelve al día siguiente, encontrándose con un guante negro que se llevará consigo.
Poco tiempo después conoce a los pálidos: Alexia, Lorena y Robert, que le invitan a entrar en su círculo, llamado Retrum. Para ser uno de ellos, tiene que dormir en solitario una noche en un cementerio. A medida que comienza a vestir de negro y pintarse la cara de blanco, se da cuenta de que se está enamorando de Alexia. Por otro lado, la única chica del instituto que le habla, Alba, le tira los trastos.
Los cuatro pálidos deciden irse todo el mes de agosto por Europa, para visitar los cementerios más importantes. La última cita la tienen en Londres, donde acuden a Highgate. Allí se les echa la niebla y, poco después, Alexia aparece asesinada. Cuando se descubre su inocencia, Christian se distancia de Retrum, aunque sigue viendo a su amada Alexia en todos los sitios, y se lía con Alba. Lorena y Robert se lo echan en cara. Es entonces cuando Chris se da cuenta de que tiene que actuar, porque ha descubierto que Mirta, la hermana gemela de Alexia, está viva y clama venganza, pese a que Chris no comprende esto último porque las dos hermanas se odiaban a muerte. Pero a la que realmente descubre es a Alexia, que dio el cambiazo con su hermana en el cementerio londinense. Chris intenta que Alexia le perdone su traición por haberse olvidado de ella tan pronto, pero Alexia se aleja de él, no sin antes contarle la verdad sobre Alba.
Chris vuelve a su vida solitaria, alejándose de Alba y amando a Alexia más allá de la muerte, aunque ésta ha desaparecido, pero una noche de invierno, cuando está en su cama, descubre a Alexia sonriendo bajo su ventana; es cuando comprende que está perdonado y decide ir a su encuentro.

"El amor es como una rosa: salvaje y sensual, pero dispuesto a verter sangre en su defensa".

En el silencio de la noche

La noche está cargada de un silencio inusual. En medio de ese silencio está él, como reclamo a la tranquilidad, como el único remanso de paz. Un ángel blanco en medio de la oscuridad.
Le echo tantísimo de menos...

Pero esta noche me iré a dormir e imaginaré su abrazo de aire, mientras mi corazón arde con llamaradas de fuego.

domingo, abril 11, 2010

Magnífica descripción de un sentimiento indescriptible

"El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quiéreme, como al descuido, en el café o en la sopa o en el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo".

(De El libro de los abrazos, Eduardo Galeano)

Y yo me pregunto... ¿lo mío es amor? Únicamente yo puedo responder a esa pregunta. Y es mucho más que todo eso que dice Galeano.

En pocas palabras...

El campeonísimo del mundo gana la primera carrera. El gran Valentino Rossi...

He visto la salida y las últimas vueltas, también la caída de Stoner, porque tenía las motos de música de fondo a medida que iba esbozando fragmentos de amor en folios rojos y hacía un paréntesis de vez en cuando para ver la carrera.
Toca relajarse, que aún es pronto para ir a dormir, y qué mejor manera de relajarse que dedicar unos minutos a esa persona que hace que mi corazón palpite con más fuerza.

Un domingo extraño

Este domingo ha sido algo extraño. Muy extraño. Me encuentro melancólica y, sin embargo, no me arrepiento del mensaje de cuando llegué a casa. Creo que llevaba días deseando decirle algo, que entre líneas sólo significa que de vez en cuando me acuerdo de él, aunque no le vea. A veces me da la sensación de que voy a escribirle un correo electrónico, aunque luego me termine echando para atrás.
Necesito un descanso. Ayer hubo alguien que me preguntó por qué estaba tan callada. Le dije que me deprimía cumplir un año más. Sólo cuando me enseñó mi nombre escrito en su móvil le miré con ojos extraños (mi nombre en diminutivo sólo lo usan unas pocas personas), me alejé del taburete y me fui. Miré hacia atrás una vez: donde estábamos anoche estuve hace unos meses con otras personas, con alguien que no me importaría que usara el diminutivo de mi nombre, y no hubiera tenido prisa por marchar.
Realmente estaba aburrida. Es como si no me interesara lo más mínimo lo que la gente dice, como si me faltara algo, como si sólo hubiera una persona en el mundo capaz de llenar todo eso. Con mis amigos no me aburro, pero llega un momento en que las conversaciones derivan siempre en lo mismo, con las mismas bromas y las mismas palabras, es todo demasiado rutinario. Las personas que se nos unieron a última hora me hicieron desconectar. En ese momento fue cuando estuve a punto de sacar el móvil. Mi corazón me decía: "Escríbeme, pregúntale dónde está...". No me quité esa idea de la cabeza hasta que llegué a casa y seguí las pautas que regía mi corazón.

No puedo dejar de quererle. Para ello, tendría que arrancarme el corazón.

Bajo el árbol

Ir a las cuatro al campo (digo "campo" aunque éste tiene un nombre concreto, tan peculiar como curioso y que evito nombrar por la desconfianza que me brinda internet) aporta una envidiable tranquilidad. Si fuera a la ermita sería diferente, porque allí los domingos por la tarde hay una profusión de familias con niños pequeños que aportan de todo menos tranquilidad. Por eso, no suelo llegar a la ermita. Y hoy he escogido un sitio diferente al de la última vez: el árbol donde nos refugiábamos en la adolescencia, muchas veces para fumar. Allí nos reuníamos antes todos los domingos.
Hoy no es más que un árbol solitario que no está junto a la carretera. Tumbada tras ese tronco en forma de 'uve' podía ver sin que me vieran. A veces, me llegaban las voces amortiguadas de la gente que está en la ermita, a veces veía pasar un coche tras otro, niños en bicicletas o gente de paseo.
Yoguito corría alrededor de mí sin parar. Cuando vamos a salir de casa, él lo sabe, porque siempre meto todo en un inmenso bolso que tiene el dibujo de una diana, su pelota de colores y la cámara de fotos. El color fucsia del bolso resalta entre los colores de la naturaleza.
Las ramas de ese árbol me traen recuerdos. He escrito largas descripciones de las sensaciones que aporta la naturaleza, quería compartirlas con..., pero esos fragmentos ni siquiera describen una mínima parte de lo que se siente cuando se está allí.
Y cuando me iba, he mirado en dirección a la carretera (alguien está por allí, no muy lejos de aquí).
He llegado a tiempo para ver las motos. Seguro que hoy gana Stoner :(

"No hay que temer a la muerte, sino a no haber empezado nunca a vivir". (Marco Aurelio)

Paseo bajo el sol

Es un buen momento para ir a pasear con el perrito. Le noto tristón y es porque quiere salir a la calle, así que me lo llevo. Siempre que esté de vuelta a las 17.45h. para ver las motos. Pero a mí también me apetece escribir en el campo, leer acaso un rato... en definitiva, descubrirme en contacto con la naturaleza.

¿Qué puedo decir...?

Cuando me he levantado eran las dos. Hacía mucho tiempo que no me levantaba un domingo tan tarde. Posiblemente haya soñado, pero no lo recuerdo. En la comida, estaba mi hermano pequeño, que ha puesto los deportes, cuando a mí me interesaban más las noticias de las tres.
Hoy tengo una larga tarde por delante: ya avisé que esta tarde hay motociclismo y me quedaría en casa para verlo. Además, tengo que enviar los tests semanales, que ni siquiera los he mirado aún.
Y tengo un nudo en el estómago. Necesito sacármelo de dentro. Cuando llega cierto momento y necesito saber de él, termino preguntando a alguien de su círculo: "¿Dónde está...?". Siempre termino buscándole entre la gente; creo que urge que me desquite, que me suma en el silencio, que pase, aunque lo veo harto complicado. Supongo que sólo es fuerza de voluntad, que me conciencie.
¿Qué decirle a alguien que nunca dice nada? Hoy me siento infinitamente triste. El único pensamiento de sacarle de mi corazón me resulta siniestro, me produce desdicha. No sé por qué creo que esta tarde se me van a caer las lágrimas sin poder contenerlas.

Reencuentro

Con dos cervezas puedo contenerme, con tres ya no. Quizás mañana me tire de los pelos por haber escrito el mensaje que acabo de escribir. Podría ser que ahora estén tomando una última copa en SD, justo cuando yo me he ido. Suelo tener esa suerte últimamente.
Venía a casa y en el camino pensaba en las innumerables horas que paso en SD, y en lo que me aburre salir los sábados por allí (no hablemos de los viernes, que no se ve un alma). Y venía pensando en él, en que podría irme algún sábado con ellos, pero desconozco cómo romper el muro de hielo que parece que se ha levantado entre los dos. Si quiero irme un día con ellos de fiesta tendría que decírselo a él. Cambiaría de ambiente, de bares, de ciudad... y la compañía es grata. ¿Cómo no se me había ocurrido antes? En realidad sí que se lo dije una vez, pero era cosa de broma. Es que ahora lo veo como algo factible.
Lo mejor de la noche ha sido ver a mi mejor amiga del colegio. La he visto tan cambiada después de tantos años... Pero es la misma de siempre. Le he dado mi palabra de que iré a Londres a verla. Hemos estado abrazadas durante un cuarto de hora. Ni siquiera hemos recordado historias remotas, sino que hemos estado observándonos en silencio, calibrando los cambios, abrazándonos con cariño. Lo único que importaba es que en ese momento nos habíamos vuelto a encontrar, que en ese instante nos teníamos la una a la otra... después de tanto tiempo. Estoy algo emocionada. Desde los doce a los catorce años nos hicimos tantas confidencias, compartimos tantos secretos, ¡cuántas veces he dormido en su casa!, ¡cuántas veces ha venido ella aquí! Un buen día nuestros caminos se separaron: ella se fue a Oviedo, después a Londres... Perdimos el contacto. Su abuela me decía: "Ana, que va a venir T. tal día", pero tal día yo no tendría la fortuna de estar aquí para darle un abrazo como el de hoy. Nunca coincidíamos: cuando ella venía yo nunca estaba, cuando yo estaba ella se había ido... Hasta hoy. Años... han podido pasar perfectamente diez años desde la última vez que nos habíamos visto. Estoy sumamente emocionada.

sábado, abril 10, 2010

Corazonada o no

A veces dudo entre si es deseo o corazonada. Hace unos meses me sentía así cuando tenía una corazonada: ese día sabía que iba a verle. Hoy también siento algo parecido, pero mi sexto sentido no sabría discernir entre la invisible frontera que separa las corazonadas de los deseos. En este momento creo que se trata más bien de un deseo. ¿Que me gustaría verle, hablar con él, mirarle a los ojos...? Claro que sí.
Hoy he escrito en color naranja porque es un color lleno de vida y si aún estoy en casa es porque no podía marcharme sin plasmar ciertos pensamientos por escrito.
Ahora sí que es hora de marchar, que hoy sí que tengo ganas de fiesta.

El clásico

En mi porra del bar puse 1-5. Acaba de meter gol Messi, así que estoy más cerca de llevármela. No estoy viendo el partido (pues ando con los entrenamientos de Moto GP), pero seguiré apoyando al Barça.

Campeonato del mundo de Motociclismo

Este fin de semana comienza el campeonato del mundo de Motociclismo, en el circuito nocturno de Qatar. Como los últimos años, seguiré viendo las carreras de Moto GP y apoyando al gran Valentino Rossi, que seguramente este año ganará la décima corona.
Como curiosidades, sólo quiero decir que hay numerosos españoles en la categoría reina de este año: aparte de los ya conocidos (Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo), suben de categoría Álvaro Bautista, Héctor Barberá y Aleix Espargaro. Tampoco está Tony Elías, que el año pasado corría en Moto GP.
Yo seguiré las carreras, apoyando siempre a la 46.

A ver si consigue Rossi la pole esta noche.

Love has not end


¿Cuántas veces escuchamos que el amor no es para siempre, que a lo sumo tiene una caducidad de dos años, que enseguida se ve reemplazado por otro tipo de sentimientos diferentes...?
El AMOR, el verdadero amor, no tiene fin, es para siempre, va más allá de la muerte. Pero sólo una parte muy pequeña de la Humanidad consigue dar con el verdadero amor. I think so.

En esto momentos yo AMO; en este contexto me tengo que preguntar si es para siempre. No tengo respuestas para eso, porque lo desconozco.

En el jardín

Yoguito necesita de mí más de lo que yo quisiera: en cuanto no le hago caso, posa sus patas delanteras en mis rodillas para que le coja. Esta tarde lo ha hecho varias veces, pero en cuanto le cojo se pone a mirar por la ventana. Siento que él quiere ir a la calle y se me pone a llorar. Así que al final le he llevado al jardín, donde empieza a correr como loco por el césped. Pero ha aprendido algo que el año pasado no sabía: ha aprendido cómo salir a la calle y su pequeño cuerpecito no tiene dificultad para colarse entre las rejas. Cuando se ha cansado del césped, se me ha escapado a la calle y he tenido que ir a por él, porque junto a mi casa pasa la carretera y temo que pueda pillarle algún coche.
Ahora se lo han llevado los niños al frontón. Quizás ahora pueda relajarme, a ver si se me pasa el dolor de cabeza que acarreo desde que me he levantado esta mañana.

¿Qué quieres que te regale?

Mi hermano me ha preguntado varias veces en esta semana qué quiero como regalo. Le he respondido que nada. Lo que él no sabe es que lo que de verdad deseo no puede dármelo él. Lo que yo quiero sólo está en manos de una persona y, a veces, me da la sensación de estar deseando la luna.

El frío modifica la trayectoria de los peces


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Después del extenso libro que terminé de leer ayer, apetecía algo más ligero, algo que fuera fácil de digerir. Lo cierto es que un libro de 200 páginas me dura en las manos pocas horas si lo cojo en fin de semana, como es el caso de El frío modifica la trayectoria de los peces.
Es un libro de amor, sobre los pequeños 'milagros' de la vida. Me ha gustado, aunque me ha sabido a poco.

-¡Tienen una nueva trayectoria!
El experto asintió con la cabeza.
-Exacto… Voy a estudiar sus nuevas trayectorias a diecinueve grados y las compararé con las trayectorias a treinta y dos, eso sólo retrasará un año o dos mi tesis… Ya veremos qué sale de esto… Dentro de la desgracia, tengo la suerte de que no se han muerto.
Él se levantó y resopló; le disgustaba tener que volver a poner todos los cálculos en marcha. Pero la investigadora no había terminado.
-¡Diría que nadan más cerca los unos de los otros!
Él se volvió a sentar de inmediato frente al acuario. Ella tenía algo más que decir.
-¡Claro! ¡Cuando hace frío, se acercan los unos a los otros!
Él abrió sus grandes ojos azules. Frente a él, ella tomó una gran bocanada de aire. Sus ojos chispeaban.
-Y además nadan de dos en dos, como si fueran parejas. Ya no trazan sus caminos en solitario, evitando a los demás. Ahora lo hacen juntos… Y eso es desde que tienen frío…”.

La historia transcurre en Quebec (Canadá) en enero de 1998, durante una terrible tormenta de hielo. Son dos bloques de edificios: uno de ellos se quedará sin electricidad. Los vecinos, que apenas habían intercambiado unas pocas palabras a modo de saludo, se unen gracias a la tormenta de hielo que dura cuatro días.
Pero la tormenta no ha llegado sola: un niño de once años ha mirado al cielo pidiendo que evite la catástrofe que podría cambiar su vida. Ese niño recibe de sus padres una noticia terrible: se van a separar. Él quiere seguir viviendo con sus padres, pero ellos ni siquiera le han pedido su opinión. En esos momentos, su padre, el policía Martin, abandona la casa y se va al chalet donde la familia pasa sus vacaciones. El niño mira al cielo y le pide que impida la separación de sus padres.
Su mejor amigo se llama Alex, el muchacho más temido del colegio, siempre metido en peleas. Alex, que vive con su padre Alexis, abandonado hace muchos años por su mujer, no quiere hacer preguntas a su mejor amigo, al menos él tiene una madre a la que abrazar de vez en cuando.
Los dos amigos se pasean con una cámara de vídeo por el barrio y se dedican a grabar las curvas de su vecina Julie, una voluptuosa joven que trabaja en un salón de strip-tease. La directora de pedagogía acaba de confiscarles la cámara, justo cuando se anuncia que se suspenden las clases en el colegio hasta que pase la tormenta de hielo.
Julie acude cada noche con un amante nuevo a su casa, pero todos la abandonan al día siguiente: ella es una simple bailarina de strip-tease y la mayoría de sus amantes son hombres casados. En la tormenta de hielo conoce a Boris, un joven estudiante ruso vecino, que está escribiendo su tesis sobre la trayectoria de los peces. Cuando Boris teme que sus peces mueran al quedarse sin electricidad, Julie le invita a su casa e improvisan una pecesa en la bañera. Julie se da cuenta de que ese hombre no se va a marchar de su vida. Se enamorarán perdidamente, porque la tormenta de hielo está haciendo milagros. En el caso de Julie y Boris les unirá para siempre.
Simon y Michel son una pareja de homosexuales que invitan al homófobo de Alexis y a su hijo a pasar esos días en su casa, porque ellos también tienen electricidad. Simon es psicoanalista y enseguida comprende que Alexis necesita su ayuda, pero al final ese tipo de ayuda será bidireccional, porque indirectamente Alexis hará que Simon se enfrente a sus miedos. Alexis le explica que Alex no es su hijo, que se enamoró de Dolores, una mexicana, cuando ésta estaba embarazada y, cuando lo abandonó, también le dejó al bebé. Simon, por su parte, tiene miedo de lo que piense la gente respecto a su relación con Michel que, además, es un antiguo paciente. Los dos se esconden y no permiten que nadie les vea juntos, pero esto cambiará cuando Alexis les acepte y decidan dar un giro radical a su vida, sin importar lo que piense la gente. Alex, que se entera de quién es su madre, cuando Simon pregunta a su padre, conocerá por fin a su madre, cuando padre e hijo decidan llamarla a México.
Martin vuelve a casa, con su esposa, con las dos manos escayoladas. Tras dos días a punto de ser congelado, ha comprendido que debe volver a casa, donde su mujer le perdona y donde hace sonreír a su hijo. El matrimonio ha comprendido, gracias a esa tormenta de hielo que pidió su hijo al cielo, que se siguen queriendo.

A medida que crecemos, entendemos mejor los caminos interiores de nuestra infancia, que a veces se convierten en extraños viajes. Conseguimos analizarlos, definir las causas, los motivos o los destinos finales. Sobre todo, en los recuerdos, logramos separar la parte de verdad de la irreal”.

La fruta está madura

Una idea nace como un ente invisible que comienza a materializarse mucho tiempo después hasta llegar al momento de madurez creadora. Hoy, de repente, he sentido que la inspiración me llamaba, pero es diferente de otras veces, ya que esa inspiración me viene desde alguien ajeno. Supongo que a veces buscamos conexiones en lo que nos rodea que ni siquiera tiene que ver con nosotros. Hoy he abierto una página en blanco y he empezado a escribir: "Le conocí... y le amé desde el primer momento". A posteriori, la primera persona será reemplazada por una tercera persona. Ya tengo las líneas generales en mi cabeza. Incluso el final se ha ido moldeando lentamente. Él me sirve de inspiración, pero tengo que cambiar absolutamente su perfil magnético para que nadie pueda reconocer a la persona en quien me inspiro...

Sin preocupaciones


Adoro los sábados sin obligaciones. Hoy he despertado tarde, como hacía días que no despertaba, sin ninguna preocupación. Con el perro a mi vera, que no se levanta hasta que no me ve a mí que me levanto también.
He estado un rato en el jardín, aspirando el aroma de las flores, dejándome contagiar por las fragancias de la primavera y permitiendo que los rayos de sol me toquen la piel. En esos momentos he pensado en una persona. Las plantas que me rodeaban conocen mis secretos, porque allí pasaba muchos ratos del verano pasado pensando en él...

Viernes de póker

Se nos ha ido la hora. Estábamos ocho personas jugando al póker. Al final se ha hecho demasiado tarde.

No me cuesta mucho esfuerzo recrear una imagen antes de irme a la cama. Además, cuando iba al bar esta noche me he acordado de él porque he mirado a las estrellas. Las estrellas siempre me lo recuerdan y, por eso, me gusta ir caminando por la calle, porque en esos momentos puedo mirar hacia arriba y me acuerdo de ese ángel. Les pregunto a las estrellas si estará bien, dónde estará y si le veré pronto. Nunca me responden porque hay cosas que aún no han sido escritas.
Él es el último pensamiento a la hora de irme a dormir.

Estoy pensando que quizás le hubiera visto esta noche si, en vez de quedarnos a jugar al póker, nos hubiéramos ido de fiesta. Quizás... Pero ahora he de ir a dormir, me llevo conmigo la imagen de ese ángel que embelesa.

viernes, abril 09, 2010

Entre las 22.30h y las 23.00h

En este preciso instante me preparo para salir a tomar un café. Llevo nuestra caja de póker, la de las chicas, porque hoy vamos a ampliar nuestras habilidades, que tenemos que entrenar entre nosotras para poder jugar con los profesionales de nuestros amigos.
Me caigo de sueño, así que espero no regresar a casa muy tarde.
También espero que en el café esté mi primo, cuyo cumpleaños ha sido hoy, y lo he ido dejando hasta ahora, que si no está en el bar le llamaré.

La Costurera


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Cangaceiros: Nombre dado al grupo de bandidos y otros revolucionarios que surgió en Brasil entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se refugiaron en las áridas regiones de la caatinga brasileña (al oeste) y se les denominó así por el modo de llevar las municiones cruzadas en el pecho, como el cangazo que tiran los bueyes.

Taquaritinga do Norte, 1928. Emília y Luzia son dos hermanas criadas por su tía Sofía, una costurera al servicio del terrateniente de la zona. En una época en que la sociedad está dividida entre un puñado de ricos y un 90% de la población es pobre, dos hermanas crecen libres bajo las alas de su tía costurera, que les enseña a coser y que, gracias a los favores del Coronel, no se morirán de hambre.
En la región de Pernambuco, al oeste de Brasil, la población pobre apoya en secreto a los cangaceiros, el grupo de bandoleros liderados por Antonio Teixeira, popularmente conocido como El Halcón, que roba a los ricos para darles comida a los pobres. Es un grupo de hombres que sobreviven en las áridas tierras de la caatinga, con lo poco que la tierra les da y muchas veces protegidos por la generosidad de las gentes de la zona. Es en este contexto donde El Halcón conoce a las costureras.
Emília, la hermana mayor, sueña con enamorarse de verdad y salir del estado de pobreza en que se encuentra. Quiere viajar a la ciudad, a Recife, pero ni siquiera tiene dinero suficiente para ir hasta allí. Quiere ser rica, pero desconoce el modo de ascender socialmente. Y luego la retiene su hermana Luzia, a la que siente que debe proteger.
Luzia tuvo un accidente de pequeña: se cayó de un árbol, y desde entonces se quedó lisiada de un brazo. De la manera más cruel, en todo Taquaritinga se le apoda Gramola, mote que ella odia especialmente. Sólo confía en su hermana. Es terca y, como tal, aprende a hacer las cosas más difíciles a pesar de tener un brazo torcido. Es por ello que es una magnífica costurera.
Cuando El Halcón y sus hombres aparecen en el pueblo, se encaprichan de trajes nuevos y serán las dos sobrinas y tía Sofía quienes sean las encargadas de coser los uniformes en un tiempo récord. El Halcón tiene una revelación y se lleva consigo a Luzia, porque cree que esta joven le va a dar suerte. Ella cree que, como El Halcón se está quedando sin visión de un ojo, ella será en principio un amuleto, para convertirse después en los ojos del líder del grupo. Ella elige marcharse con ellos, ni siquiera es obligada. Pasan los años y Luzia es aceptada por los cangaceiros, a la vez que descubre que está enamorándose del líder. Él tampoco la deja atrás, hasta que llegue el momento en que decidan casarse.
Emília no supo cómo afrontar la pérdida de su hermana y el vacío que su tía Sofía le dejó poco después al morir. Empezó a vivir de la caridad del Coronel y su esposa, cuando su hijo Felipe trajo a un amigo a su casa, Degas Coelho, con el que Emília contrajo una profunda amistad. Antes de marcharse él le pidió matrimonio: ella necesitaba salir de la pobreza y él necesitaba ocultar su condición de homosexual. Así que Emília se traslada con su flamante marido hasta Recife, donde le enseñan los protocolos sociales en una casa con criados. Pero todos en Recife la consideran una campesina; ella comienza a ser respetada cuando pone de moda nuevos vestuarios entre las mujeres que crea ella misma.
Mientras, en la caatinga, su hermana Luzia sobrevive al tercer embarazo. Ya había perdido dos bebés, pero el tercero parecía que iba a nacer. Se queda viuda cuando uno de los hombres del Halcón se rebela contra su líder y le asesina. Luzia se convierte en madre y líder del grupo, se debe mantener fuerte como un hombre y debe cometer crueldades para que sus hombres la respeten. Vuelven a casa del doctor Eronildes, un médico retirado que ya había salvado la vida de Antonio una vez, y que asistirá el embarazo de Luzia. Ésta hace prometer al doctor y a su criada que no le enseñen al niño, porque no quiere que se críe como un cangaceiro, quiere que se lo entregue a Emília Coelho. También pide que le pongan al bebé el nombre de Expedito.
Emília recoge al niño y lo cuida como si fuera su propio hijo. Mientras, su marido comprende de quién es ese bebé y chantajea a Emília, mientras él acude a sus escarceos amorosos con otros hombres. El suegro de Emília, un frenólogo dedicado a medir cabezas humanas, aspira a conseguir las cabezas del Halcón y la Costurera para ver cómo es el cerebro de los delincuentes.
Emília deja que los periodistas la retraten en sociedad, junto con el niño, porque sabe que su hermana lee los periódicos. Entonces su marido descubre que los únicos trenes que no son atacados por los cangaceiros son los que llevan la ropa de su esposa para vestir a los pobres. Así es como tiene la idea de enviar armas escondidas.
Eronildes, buscando el favor del presidente Celestino Gomes, tiende una emboscada a las hermanas: invita a ir a Emília para un encuentro con su hermana, pero Emília le envía un objeto de prueba que sólo Luzia puede entender: la cinta métrica está cambiada en la numeración, lo que quiere decir que quien la lleva es un traidor. Sin embargo, Luzia, pese a la advertencia, va a la cita, donde es asesinada junto a sus cangaceiros, gracias a las nuevas metralletas que han repartido entre los soldados.
Emília se queda viuda, cuando su marido tiene un accidente de coche. Tras la muerte de su marido y de su hermana, decide llegada la hora de partir con su dinero ahorrado y con Expedito hacia Nueva York, donde abrirá una tienda de ropa junto a su mejor amiga, que la espera allí.

Japón a la vista

Si transcribo mi itinerario a Japón para el mes de junio es porque acaban de decirme lo que me costaría que, por supuesto, no es menester decir aquí.

Día 06 de junio: Madrid - Osaka
Salida en avión a Osaka, vía una ciudad europea. Noche a bordo.

Día 07 de junio: Osaka - Kyoto
Llegada y continuación a Kyoto.

Día 08 de junio: Kyoto
Desayuno. Comenzaremos nuestra visita por el Templo de Kinkakuji, más conocido como el Pabellón de Oro. Visitamos a continuación el Templo de Kiyomizu, Patrimonio de la Humanidad, nominado para ser una de las siete Maravillas del Mundo. Almuerzo. Más tarde, visitaremos el Castillo de Nijo que refleja el estilo de arquitectura del período Momoyama; y el Santuario de Heian.

Día 09 de junio: Kyoto – Nara - Koyasan
Desayuno. Salida por carretera a Nara. Visitaremos el Templo de Todaiji que alberga al Gran Buda "Daibutsu", la estatua de Buda en bronce mayor del mundo, que mide 16 m. y pesa 452 toneladas. Pasaremos por el Parque de los Ciervos y admiraremos el Santuario Kasuga. Almuerzo. Continuación hasta Koyasan. Cena vegetariana.

Día 10 de junio: Koyasan - Hiroshima
Desayuno vegetariano. Por la mañana visita del Templo Kongobuji. Más tarde nos dirigimos al Mausoleo Okunoin. Para llegar a él debemos atravesar un camino entre altos cedros flanqueados por más de 200.000 tumbas donde descansan los más ilustres guerreros samurais. Traslado a la estación de Osaka para salir en "Tren Bala" hacia Hiroshima.

Día 11 de junio: Hiroshima – Miyajima - Hiroshima
Desayuno. Visita de esta ciudad, Parque Memorial de la Paz. Terminamos dando un paseo por el Jardín Sukkein. Almuerzo. Salida hacia Miyajima, bonita isla situada en el mar interior, cuyo símbolo es su Torii Rojo. Esta puerta da acceso al Santuario de Itsuskushima dedicado a las Diosas del mar y considerado tesoro nacional.

Día 12 de junio: Hiroshima- Kanazawa
Desayuno. Salida en tren hacia Osaka, en donde haremos cambio de tren para ir hacia Kanazawa. Visitaremos los Jardines Kenrokuen, uno de los tres mejores jardines de Japón. Almuerzo. Desde aquí, paseando por el distrito Nagamachi veremos la Casas Samurai, de la época Edo, que se disponen en sus pequeñas calles. Visita de la casa Nomura

Día 13 de junio: Kanazawa – Shirakawago - Takayama
Desayuno. Salida hacia Shirakawago y continuación a Ogi-machi, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, desde 1995. Visitamos las casas rurales gasshozukuri construidas en madera con tejados de paja, únicas en el mundo, constituyen auténticos museos vivos en donde la vida rural se ha mantenido intacta desde hace siglos. Visitaremos la antigua residencia de la familia Toyama. Continuamos hacia Okayama para visitar la fabricación tradicional de papel: Gokayama Washi. Continuación hacia Takayama, conocida como la "pequeña Kyoto".

Día 14 de junio: Takayama - Hakone
Desayuno. Por la mañana, visita del tradicional Mercado Asaichi. Visitamos el Yatai Kaikan, donde se exponen las mejores carrozas, tradicionalmente adornadas para los Festivales de Takayama, uno de los 3 mejores de Japón. La Casa de Kusakabe, con un pequeño museo de artesanía y un diseño único en esta área. Terminamos dando un paseo por una de las calles principales: Kami Sannomachi, que preserva la mayor parte de las casas, de estilo original, construidas en la época Edo. Salida en tren hacia Nagoya en donde cambiaremos de tren para ir a Hakone. Cena japonesa en el ryokan.

Día 15 de junio: Hakone - Tokyo
Desayuno. Por la mañana realizaremos un pequeño paseo por el Lago Ashi. Más tarde subiremos en teleférico al Mt. Komagatake y visitaremos el valle de Owakudani, que es en realidad un gran cráter formado por la erupción del volcán Hakone hace unos 3.000 años. Almuerzo. Continuación a Tokyo.

Día 16 de junio: Tokyo
Desayuno. Uno de los más importantes símbolos de Tokyo tradicional es el Templo de Asakusa Kannon, centro de peregrinación popular. Entre sus portones esta la llamada "Nakamise", galería central bordeada de tiendas en las que se venden productos tradicionales. Visita del Santuario de Meiji. Almuerzo. Terminamos la visita en Roppongi Hills. Visitaremos el Observatorio Tokyo City View y pasaremos por la fachada del Centro Nacional de Arte.

Día 17 de junio: Tokyo – Nikko - Tokyo
Desayuno. Salida por carretera a Nikko. Los lugares de mayor interés son: el Santuario de Toshogu, las Cataratas Kegon y el Lago Chuzenji. Almuerzo. Regreso a Tokyo.

Día 18 de junio: Tokyo
Desayuno. Día libre en esta fascinante ciudad.

Día 19 de junio: Tokyo - Madrid
Salida en avión de regreso a España, vía una ciudad europea. Llegada.

Me lo acaban de enviar. Quedan algo menos de dos meses.

Unos minutos dedicados al sueño

Me he tumbado un rato y he cerrado los ojos. De repente, me encontraba abriendo la puerta, igual que a las cuatro, pero quien estaba delante era otra persona. Los rasgos de uno y otro se mezclaban en mi imaginación para encontrarme con una mirada profunda, ansiada; la barba recortada, el pelo largo, una magnífica sonrisa. De repente, alzaba su mano y tocaba sus dedos de terciopelo. No había palabras. No era necesario decir nada.

Y de repente me encontraba con los ojos abiertos, con el corazón encogido... He evitado pensarlo, pero seguía viendo esos ojos, como si hubieran emergido al presente desde algún lejano rincón de la memoria.

Una grata visita

Cuando digo que me gusta trabajar con gente joven, lo digo en serio.

Hoy ha venido a vernos un visitante agradable, para mí es agradable porque he abierto la puerta como si no conociera a la otra persona y me he quedado mirando fijamente aunque ya sabía quién era desde que ha aparecido en el visor del telefonillo. ¿Qué buscaba en él: rasgos similares, una mirada parecida, que hiciera los mismos gestos...?
¿Se lo dirá a la otra persona...? ¿Algo como que le ha abierto la puerta alguien que le observaba fijamente...? Buscaba el parecido y no podía desviar los ojos.

Creo incluso que hasta me he ruborizado.

Es hora de ir a casa.

Caos

En lo que va de día ya he tenido dos broncas a primera hora de la mañana: una en casa, con mi hermano pequeño, que entra en el baño justo cuando me tengo que ir yo y, por supuesto, no iba a bajar hasta el otro cuarto de baño; la otra ha sido con una de mis compañeras porque me ha pedido algo que yo no le podía dar y le he dicho que lo buscara en el ordenador. Porque yo tengo buena memoria, pero no puedo acordarme de todo lo que pasa por mis manos día a día, aunque recuerde bastante.
Con mi compañera se ha arreglado en cuestión de minutos, con mi hermano aún no he hablado.

Después he cogido el coche y es un caos conducir por este pueblo, aunque al lado de la ferretería he visto un cartel y ese cartel me ha recordado a una persona. Entonces he sentido que me descargaba de todo, he conseguido sonreír. Después, para aparcar ha sido otro caos, he malmetido el coche en un hueco bastante estrecho y entonces he visto un coche que entraba en el garaje de enfrente, tan rápido que no me ha dado tiempo a ver quién conducía. Podía ser JC. Y entonces he pensado en esa otra persona, otra vez, y he vuelto a sentirme más ligera. A medida que caminaba por la calle he visto otro hueco más cercano, más amplio para aparcar y he vuelto al coche. Al final he doblado un poco más la señal que había delante del coche.
Tengo ganas de irme a casa. Ya. Necesito descansar, pensar en él para no corromper mi alma con cabreos momentáneos. Acabo de comer chocolate, que aparte de ser un sucedáneo del sexo, dulcifica. Estoy algo más relajada: ha sido por pensar en él varias veces y por el chocolate.
Al menos ahora no hay llamadas.

Lo que me apetece es abrazar a cierta persona, sentir que sus brazos me rodean la espalda y liberarme de todas las cargas. Él y sólo él podría obrar un milagro. Aunque ya lo hace aun estando ausente.

Cosa de magia

Debería estar ya durmiendo porque mañana quisiera entrar a las siete de la mañana. Claro que esta mañana me he levantado cinco minutos antes de entrar. Mis padres creen que no debería leer por las noches. Quizás tengan razón, porque paso mucho tiempo con un libro antes de dormir, y mucho más si la historia que estoy leyendo me ha enganchado.
Yo creo que me he dormido porque estaba soñando con él y tenía que ser tan placentero que las alarmas no han funcionado, porque había una fuerza superior que me retenía en el mundo de los sueños. Es una pena que no recuerde lo que estaba soñando.
Es esa magia que le rodea. Pensando en su mirada puedo irme a dormir en paz. Pero seguiré levantándome a la misma hora que los últimos viernes porque, al final, ese ángel me atrapará en el mundo de los sueños y mañana no me despertaré a las 6.30h. porque preferiré quedarme una hora más saboreando la imagen que aparece con las primeras luces del día, y esa única imagen consigue hacerme sonreír: nada puede salir mal.

jueves, abril 08, 2010

Wonderful Life

Minutos antes de partir

Se me ha pasado esta semana tan rápido que apenas la he sentido. Menos mal que dedico unos minutos a pensar en otras cosas que no sean relativas al trabajo, menos mal que me dejo soñar, menos mal que hay alguien que me hace sonreír cada mañana, que hace que me estremezca al imaginarle...
Es la hora de marchar, de despejarme. Es hora de coger el coche y mirar a las estrellas y volverle a recordar a cada instante, como si su imagen fuera sempiterna. Eso es lo que ocurre cuando se lleva a una persona en el corazón: siempre está ahí.

Escribiendo en verde

Me apetece escribirle... mil palabras que vienen desde el corazón. Mil son pocas, muchas más, tantas que no pueda ni contarlas. Me gustaría que no tuviera que escoger un color (hoy será verde) sino poder decírselo directamente, aunque al final sé que me levantaré a por folios.
Tengo una hora por delante para explayarme, para olvidarme del mundo, para concentrarme en esa persona que me hace sentir viva cada día...

Con el pelo rizado

Hoy me han rizado el pelo. Cuando le he dicho a la peluquera que la semana que viene iba a cortarme las puntas se ha emocionado y me ha rizado esas puntas, no mucho, pero lo suficiente para que no tenga liso más que el flequillo. Toda mi vida he llevado el pelo rizado, porque lo tengo rizado, pero ahora me veo rara. Sólo ha sido hoy y no es mucho en comparación a como es mi pelo en realidad.

Cuando todo está en calma

Siento una calma inusual, como si precediera a una tormenta, aunque no hay visos de tempestad en el horizonte.
Después de un día ajetreado, es necesario dedicar unos minutos a la reflexión. Y qué mejor forma de hacer una pausa pensando en él, en que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que le vi, en que han pasado casi tres meses desde la última vez que tuve ocasión de escuchar su voz. Temo poder olvidarme de él, aunque no creo que la cuestión sea olvidar, porque olvidar es imposible; lo que realmente temo es que se difuminen sus rasgos, en que pueda verlo por la calle y me cueste reconocerlo (como me pasó el otro día, que dudo si era él o no); temo que un día amanezca y no pueda recordar cómo es su mirada, cómo suena su voz, cómo es la textura de sus dedos, cómo es su sonrisa...
Le echo muchísimo de menos. Echo mucho de menos contener la respiración cuando él está delante, ruborizarme al no atreverme a mirarle a los ojos, que me tiemblen las manos cuando está presente, que me ponga a mirar a cualquier sitio sin ver realmente nada. Echo muchísimo de menos compartir cosas con él, preguntar su opinión, escribirle e-mails... De repente, siento que se me encoge el alma, que estoy a punto de llorar y que no me veo capaz de hacer ninguna de esas cosas. Ni siquiera me atrevo a decirle que el miércoles es mi cumpleaños (lo que me llevaría a un "¿puedo pasarme por ahí a llevarte pasteles?" o "¿esta vez podré invitarte a tomar algo?").
En estos momentos me siento como si me hubieran dado alas, pero me las hubieran quitado incluso antes de aprender a volar.

Como alma que lleva el diablo

He bajado a comer rápidamente a la cafetería y me he marchado antes de que viniera gente con la que no me apetece estar. Será que me duele la cabeza un poco y no me apetece hablar con nadie, y menos con D. Al final, todas sus conversaciones son una réplica de las anteriores.
Así que he vuelto a la oficina, he mirado cosas pendientes para esta tarde y acabo de recordar que me he dejado el libro en el coche, así que tendré que salir un poco antes para recogerlo. No soporto leer las revistas del corazón de la peluquería y mucho menos participar de los chismorreos.
Ya podría encontrarme con cierta persona a eso de las tres de la tarde, aunque me vea con estos pelos.

Un mundo de color

El mundo no tendría color si no hubiera conocido a esa persona. Todas las noches me pregunto qué habrá hecho durante el día, dónde habrá estado, quiénes habrán sido los afortunados de escucharle, de mirarle a los ojos o de hablar con él. Yo, desde luego, no tengo esa fortuna.
A veces me pregunto cómo he podido vivir todos estos años sin saber de su existencia. Es como si... lo llenara todo: como si diera color a aquello que no lo tiene, como si fuera capaz de borrar la tristeza, como si trajera la luz consigo... No ando desencaminada cuando digo que es una especie de ángel. Adorable.
De repente y, aunque me cueste reconocerlo, comprendo que hay una persona que da sentido a mi vida.

Es un buen momento para ir a dormir.

¡Vive!

Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.

Una única estrella

Cuando volvía a casa sólo había en el cielo una única estrella, pero brillaba como miles de estrellas, se perfilaba entre un cielo que quería ser más oscuro en un añil inusual a esa hora de la noche, un azulón que sólo aparece en las noches calurosas.
Una única estrella... como él, con su propio brillo, como el centro de un mundo donde no hay nadie más.
Esa estrella solitaria me lo ha traído a la mente, no por lo de solitaria, sino por la potencia de su brillo en medio de la oscuridad. No puedo más que quererle...

miércoles, abril 07, 2010

Un post-it azul

Me parecía extraño que no me hubiera llegado el coste del viaje a Japón aún, me han llamado para preguntarme, pero no... He dado otro correo electrónico... ¡y sigue sin llegar! De todas formas, debe ser cosa del e-mail de salida. Al mirar en el tarjetero para buscar ese email en concreto me he quedado mirando, justo al lado, un post-it azul con un nombre y un teléfono escritos a bolígrafo. Ni siquiera me he aprendido el número... Mi mente ha volado al lejano día de octubre en que me escribieron ese número, lo poco que me costó marcarlo, lo que sentí al escuchar la otra voz al otro lado...
Unos meses después soy reacia a marcar ese número, aunque me gustaría volver a escuchar esa voz. Entonces existía el factor sorpresa, ahora ya no.

He estado tan concentrada esta tarde que ni siquiera me he parado a pensar un minuto en él. Realmente he pensado en él un poco menos que otros días, porque estaba con la mente fija en lo que estaba haciendo. Me gustaría rozarle con las yemas de los dedos en el cuello, sentir si se estremece o no... Me apetece escribir, pero lo aplazaré una hora, cuando haya cenado, cuando esté en casa más relajada, porque ya es hora de irse.

El post-it azul debería ocultarlo con una tarjeta, aunque nadie sepa quién es esa persona más que yo. Pero es algo tangible, me recuerda que está cerca, que sólo tendría que marcar esos nueve números para escuchar su voz.

Only

Only es lo que dicen cuando apuestan todas las fichas (mis amigos lo llaman Only, pero en realidad lo que se dice es All in).
El póker es un juego que siempre ha estado de moda, pero de unos meses a esta parte está extendiéndose más aún: en todos los sitios se juega al póker. Es obvio que si nuestros amigos están tan picados termináramos también nosotras aprendiendo, como ocurrió en Cantabria. Y finalmente decidimos hacernos con nuestro pack de póker.

Promociones

Esta mañana ha llegado un repartidor y me ha traído un Módem USB, que me viene genial para el portátil, pero... ¿qué promoción será? (No lo sé porque viene por empresa, pero el número que consta ahí es el mío). Si son X meses gratis posiblemente lo use durante ese tiempo, pero realmente no lo necesito. Y mucho menos cuando me he hecho con una Blackberry con la que ya tengo acceso a iNet.
Estoy pensando que si fuera a un sitio donde estuve una vez en diciembre sí que podría utilizarlo, pero allí no voy a volver. Si me fuera a la playa también podría usarlo, pero tendré otro dispositivo más cómodo para llevar que no será un portátil.
Por supuesto, ya tengo un icono de Movistar en el escritorio, porque me encantan cacharrear con todo. Sólo me queda activarlo, pero primero necesito saber las condiciones. Y no me cogen el teléfono en Logroño porque el horario de oficina aún no ha empezado (para algunos, para mí hace ya un rato que ha comenzado).