jueves, julio 30, 2009

Temor al olvido

Hay momentos en que cierro los ojos y me concentro en una única imagen. Temo que esa mirada se aleje de mi mente. A medida que pasan los días el esfuerzo por recrear sus ojos, su voz o sus rasgos es cada vez mayor. Lentamente se va desdibujando todo en mis recuerdos, como si sólo fuera fruto de un sueño de otra época.
Hay momentos en que cierro los ojos e intento recordar situaciones e instantes concretos, palabras que se dijeron en cualquier momento de las últimas semanas. A medida que pasan los días también se van difuminando, pero es más fácil recordar lo que se ha dicho que una imagen que se ha grabado en tu cerebro días atrás.
Y en esos momentos sonrío inconscientemente. No sé por qué, porque nada es como yo quisiera, sin embargo no puedo borrar de un plumazo esa sonrisa que se ha perfilado sin que me dé cuenta.
Intento no cerrar los ojos para no pensar. Es inevitable decir no cuando los sentidos han empezado a bailar descontrolados a su ritmo frenético.
En estos momentos sólo sé que no quiero olvidar, que no quiero que desaparezcan esos recuerdos. Porque en esos momentos mágicos, ocultos al resto de la gente, me siento un poco más feliz.

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