
Una de las situaciones más denigrantes para un ser humano es el hecho de que alguien querido le pierda el respeto. Es curioso cómo, alrededor nuestro, se dan este tipo de situaciones más a menudo de lo que quisiéramos.
Llega un momento en que el sentimiento de cariño y afecto desembocan en furia desenfrenada, en energía negativa.
Es triste.
Se tardan años en aprender a amar a una persona íntegramente, en construir los pilares del afecto, segundos en destruirla.
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