
Me siento algo irascible, sulfurada quizás. Acabo de venir de Correos y me he metido con todos los conductores que me he encontrado por el camino, he utilizado un variopinto abanico de exabruptos que yacían dormidos en un rincón de la memoria y no veo por que lleguen las 15.00h. para marcharme a casa y olvidarme de estas infernales semanas.
Ni que fuera a marcharme de vacaciones, que no es el caso. Sólo yo sé por qué mi estado de ánimo ha incrementado la susceptibilidad a medida que han ido pasando las horas. Me pregunto por qué, y este último "por qué" no tiene nada que ver con el primero. Al final he terminado con un juego de palabras incomprensible.
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